Clandestinos en un mundo lleno de secretos

emiliovicencio

Poeta recién llegado
El amor que sentimos no se crea ni se destruye… transforma nuestras vidas…

Vidas que se han visto afectadas por la tardanza en la coincidencia de nuestro encuentro…

Encuentro que destruyo los códigos de conducta políticamente correctos, sentimentalmente imperfectos…

Imperfectos cuerpos los nuestros que ya comienza a ver los estragos de los años en el físico….

Físico que poco importa cuando desnudamos nuestros corazones…

Corazones que se rompen al alejarse, que aman con locura el tiempo juntos alejados de la gente y el bullicio…

Bullicio perturbador de dos respiraciones al unísono ritmo candente, necesitados uno del otro y el otro del uno…

Uno somos, somos uno… no hace falta hablar cuando mi mirada se pierde en tus grandes ojos…

Ojos incandescentes como sol de medio día en el Sahara o la meseta tibetana…

Tibetana, princesa de territorios salvajes e indómitos…

Indómito carácter que brinda lucidez y belleza ser, mujer mía…

Mujer mía...

Te has apostado en mi vida tan certeramente como la daga que asesino a Julio Cesar…

Tan intempestivamente como el Danubio y su Pompeya…

Somos tan el uno para el otro como la noche al día…

Clandestinos en un mundo lleno de secretos…
 
El amor que sentimos no se crea ni se destruye… transforma nuestras vidas…

Vidas que se han visto afectadas por la tardanza en la coincidencia de nuestro encuentro…

Encuentro que destruyo los códigos de conducta políticamente correctos, sentimentalmente imperfectos…

Imperfectos cuerpos los nuestros que ya comienza a ver los estragos de los años en el físico….

Físico que poco importa cuando desnudamos nuestros corazones…

Corazones que se rompen al alejarse, que aman con locura el tiempo juntos alejados de la gente y el bullicio…

Bullicio perturbador de dos respiraciones al unísono ritmo candente, necesitados uno del otro y el otro del uno…

Uno somos, somos uno… no hace falta hablar cuando mi mirada se pierde en tus grandes ojos…

Ojos incandescentes como sol de medio día en el Sahara o la meseta tibetana…

Tibetana, princesa de territorios salvajes e indómitos…

Indómito carácter que brinda lucidez y belleza ser, mujer mía…

Mujer mía...

Te has apostado en mi vida tan certeramente como la daga que asesino a Julio Cesar…

Tan intempestivamente como el Danubio y su Pompeya…

Somos tan el uno para el otro como la noche al día…

Clandestinos en un mundo lleno de secretos…
Muy bueno en su forma y en su sensible y certero contenido, bello poema de amor amigo Emilio. Un abrazo. Paco.
 
Consigues utilizando la anadiplosis en concatenación dar una imagen sólida del amor que os une sin resquicios que puedan ser manipulados.

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