CLARIDAD ASESINA
Avanzo tras de mi sombra
el sol ya ha disuelto las esquinas y los árboles
avanzo en la soledad de un día que no tendrá noche.
Las calles han perdido sus relieves
no tienen ya ni esquinas ni rincones
y los campos son apenas perspectivas.
La claridad lo ha disuelto todo.
Me saco el ojo y me miro desde afuera
Apenas me reconozco
Apenas soy un dibujo
Apenas soy una sombra.
Apenas una trama gris en el gris del pavimento.
Mi ojo me recrea y me da forma y me anima
el sol y mi ojo son mis creadores cotidianos
como lo son de las calles que desaparecen tras la claridad asesina.
Tengo que esperar a la noche
renacerán los neones y las muchachas escuálidas
con labios color violeta
como un rosario de luces o de estrellas
luciérnagas moribundas
en las ramas de las acacias.
Avanzo entre formas sin volumen ni color
así es mi paseo furtivo por la calle que ha expulsado sus tranvías
calle desalmada por la ausencia de relojes.
Me uno al alegre coro de las muchachas marchitas
con labios color violeta
buscando mi antigua sombra que arrastró el torrente luminoso.
La luz que dejó sus signos en planos ortogonales
lúcidas presentaciones de los arcanos y los gusanos de seda.
Avanzo tras de mi sombra que no existe
Avanzo mientras el sol me disuelve.
Ilust.: Giorgio de Chirico. “La angustia de la partida”. 1914
Avanzo tras de mi sombra
el sol ya ha disuelto las esquinas y los árboles
avanzo en la soledad de un día que no tendrá noche.
Las calles han perdido sus relieves
no tienen ya ni esquinas ni rincones
y los campos son apenas perspectivas.
La claridad lo ha disuelto todo.
Me saco el ojo y me miro desde afuera
Apenas me reconozco
Apenas soy un dibujo
Apenas soy una sombra.
Apenas una trama gris en el gris del pavimento.
Mi ojo me recrea y me da forma y me anima
el sol y mi ojo son mis creadores cotidianos
como lo son de las calles que desaparecen tras la claridad asesina.
Tengo que esperar a la noche
renacerán los neones y las muchachas escuálidas
con labios color violeta
como un rosario de luces o de estrellas
luciérnagas moribundas
en las ramas de las acacias.
Avanzo entre formas sin volumen ni color
así es mi paseo furtivo por la calle que ha expulsado sus tranvías
calle desalmada por la ausencia de relojes.
Me uno al alegre coro de las muchachas marchitas
con labios color violeta
buscando mi antigua sombra que arrastró el torrente luminoso.
La luz que dejó sus signos en planos ortogonales
lúcidas presentaciones de los arcanos y los gusanos de seda.
Avanzo tras de mi sombra que no existe
Avanzo mientras el sol me disuelve.
Ilust.: Giorgio de Chirico. “La angustia de la partida”. 1914