G. Sarmiento
Poeta asiduo al portal
Dedicado a mi amiga Miryan Ins. Un blanco y radiante corazón que la vida dejó caer por Argentina para iluminar desde allí al mundo y a esta parte del universo.
No quiero que me digas
que amas como luna,
sabiendo que deslumbras
y brillas como un sol.
Dios cultiva en ti
la flor de la fortuna
y almas como la tuya
son una bendición.
Un claro corazón
disuelve toda bruma
y de paso abruma
a toda sinrazón.
Y no, no me digas hoy
que amas como luna,
porque no hay ninguna
tan linda como tú.
Yo se que la distancia
se torna traicionera
y halla siempre manera
para imponer su cruz.
Y sé que las palabras
muy poco nos consuelan,
cuanto tanto truena
bajo un cielo azul.
Pero quiero que sepas
que una mano rendida
no crea poesía,
ni brinda a tu salud
G.S.A.
No quiero que me digas
que amas como luna,
sabiendo que deslumbras
y brillas como un sol.
Dios cultiva en ti
la flor de la fortuna
y almas como la tuya
son una bendición.
Un claro corazón
disuelve toda bruma
y de paso abruma
a toda sinrazón.
Y no, no me digas hoy
que amas como luna,
porque no hay ninguna
tan linda como tú.
Yo se que la distancia
se torna traicionera
y halla siempre manera
para imponer su cruz.
Y sé que las palabras
muy poco nos consuelan,
cuanto tanto truena
bajo un cielo azul.
Pero quiero que sepas
que una mano rendida
no crea poesía,
ni brinda a tu salud
G.S.A.