CLASES DE MATEMATICA
Sentado en el rincón del salón,
Atienden los estudiantes las clases de matemática,
Y una temática que poco me atrae.
Dibuja en la pizarra el profesor un triángulo equilátero,
Que más parece a un triángulo isósceles.
Al lado se lee: “calcular el perímetro, el área,
Y la altura de un triángulo equilátero
Que mide 10cm de lado izquierdo.”
Se filtra por la entreabierta puerta
Se filtra -desde el pasadizo a casi 10 metros-
El perímetro curvilíneo de una rubilinda,
Y me desvía un poco la mente.
Cierran la puerta el profesor. Vuelvo a la clase.
Resuelve el profesor, muy detalladamente
El problema; los estudiantes observan muy atentamente.
Se impone la formula…
Se aplican el teorema de Pitágoras. Hay mucho por aprender.
Y otra vez, me saca de la clase, los pasos sensuales
De otra doncella que va pasando a través del pasillo.
No digo que no me gustan los números
Pero aquí estoy, asimilando el problema y la solución.
Encuadrada en el marco de la ventana transparente,
Movidos por el viento, varios eucaliptos menean sus ramas.
Del ciprés que hay a lado de la escuela,
Se deja ver su amplia silueta en el piso de ocre del salón.
Se acaba la clase; atienden los estudiantes al profesor,
Y yo sigo escribiendo el poema matemático
(Con algo de geometría femenina).
Sentado en el rincón del salón,
Atienden los estudiantes las clases de matemática,
Y una temática que poco me atrae.
Dibuja en la pizarra el profesor un triángulo equilátero,
Que más parece a un triángulo isósceles.
Al lado se lee: “calcular el perímetro, el área,
Y la altura de un triángulo equilátero
Que mide 10cm de lado izquierdo.”
Se filtra por la entreabierta puerta
Se filtra -desde el pasadizo a casi 10 metros-
El perímetro curvilíneo de una rubilinda,
Y me desvía un poco la mente.
Cierran la puerta el profesor. Vuelvo a la clase.
Resuelve el profesor, muy detalladamente
El problema; los estudiantes observan muy atentamente.
Se impone la formula…
Se aplican el teorema de Pitágoras. Hay mucho por aprender.
Y otra vez, me saca de la clase, los pasos sensuales
De otra doncella que va pasando a través del pasillo.
No digo que no me gustan los números
Pero aquí estoy, asimilando el problema y la solución.
Encuadrada en el marco de la ventana transparente,
Movidos por el viento, varios eucaliptos menean sus ramas.
Del ciprés que hay a lado de la escuela,
Se deja ver su amplia silueta en el piso de ocre del salón.
Se acaba la clase; atienden los estudiantes al profesor,
Y yo sigo escribiendo el poema matemático
(Con algo de geometría femenina).