Lirae
Poeta que considera el portal su segunda casa
Las cartas de Claudia, se me hacen cada vez más familiares y tengo que decir que, llego a sentir lo que siente, de tal manera que, aun me pregunto, si, un día no me convertiré en ella y ella en mi.
Pero ella, siempre los cuenta mejor, pues son sus sueños, narrados en primera persona.
No se como Sandra, el mundo se ha partido en dos. Dos sociedades, tan distintas que no se como podré vivir en esta que me ha tocado.
Ya sabes, como es natural en mi, me ha tocado la parte dura, la de la incertidumbre, donde no se si hay vida, o aun tendré que ganármela a pulso.
La casa en la que me encuentro es amplia, con mucha luz, pues hay un ventanal tan grande que casi ocupa los mismos metros que el salón principal...Bueno, la verdad es que no es sólo mi casa, por el sonido de voces y movimientos que escucho, creo que vivimos muchos en el mismo lugar...Aun, no me he movido de mi rincón, tengo miedo de descubrir que aun es peor de lo que parece.
Fuera se ve un paisaje desolador, es todo color del sol, parece que este astro es el rey aquí, pues hasta la tierra ha tomado su color, las nubes, todo, todo es naranja…
Me agobia, y tengo muchas ganas de llorar, pero no se porque, no me quedan lágrimas, creo que ellas también se han secado.
No estoy segura de que se pueda sobre vivir fuera de la casa. Ni si, será respirable el aire. Tendré que salir y comprobarlo.
No se como viviremos, ni de que, pues no hay terreno cultivable, esto es desierto, seco, árido, sin humedad a la vista . He llegado hasta el almacén de esta casa y hay comida pero, somos muchos, no se como podremos aguantar….
¿Crees que Dios nos ha olvidado? ¿Nos habrá desterrado?
¡Que sorpresa! ¡Oyes!
Hay una habitación llena de niños, docenas de niños...están limpios, sanos, y juegan, están felices. Por cierto hay uno que me ha sonreído y he visto que esta mudando sus dientes, he vuelto a llorar, pero de alegría, ¡creo que hay futuro aquí!
Los mayores hemos decidido salir fuera y comprobar si se puede respirar…Yo saldré con ellos. Somos cinco.
Si, si se puede respirar, no se si por mucho tiempo, o si es sano, pero aunque el aire es distinto, complace nuestros pulmones. ¡Podemos respirar!
Caen cosas del cielo, parecen trozos de estrella de metal.
Tres de nosotros quieren volver a la casa, uno se ha desmarcado y sigue avanzando, yo me decido a ir tras él.
El calor es insoportable y mi acompañante no puede avanzar. Hace rato que siento que caerá en algún momento. Yo curiosamente no estoy cansada.
Me miran los niños tras el ventanal...no me puedo caer. Hago tonterías, en la arena para que rían...menos mal que no pueden ver mis ojos a esta distancia.
Hay algo que brilla a los lejos. Por favor, ruego que no sea otro trozo de metal de estrellas.
¡Parece...es un pozo de agua! ¡El sueño se me despierta! ¡No quiero irme! ¡Necesito quedarme con el niño sin dientes!
Ay, parece que pertenezco al mundo verde y azul...y ahora gimo por el otro mundo donde, podía ser útil…
A veces, parece que no estamos donde debemos, pues todo es hostil, sin embargo, es ahí donde somos necesarios, y donde crecemos y nos desarrollamos. Y donde de seguro, descubriremos la felicidad, pues es donde la vida ha querido ponernos, llevarnos…
¡Por tu sonrisa, mi niño...iría al fin del mundo mas hostil!
Nos seguimos amiga. Seguimos siendo los mismos. Nuestro gran problema, y mayor, es que no aceptamos, ni disfrutamos nuestra responsabilidad.
SHA.