Lirae
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hoy he vuelto a despertar con esos terrores nocturnos que hacia tanto no transitaba.
Es cierto que siempre ando por mundos difíciles, grises, inmisericordes, pero en la mayoría de las veces, puedo escapar de ellos, mas esta vez, el lugar era mi interior, y cómo huir de uno mismo, cómo huir del terror que te engulle por dentro , que te devora a dentelladas las entrañas y terminas ahogándote en tu propia sangre.
He llamado a Doyle a gritos, pero una vez más ha mostrado su indiferencia… él me dice que no le soy indiferente, que eso es sólo fruto de mi imaginación, pero siento que soy sólo un experimento en sus manos, el huésped que ha escogido para probar hasta donde es capaz de llegar la mente humana sin perderse en los abismos de la locura…
Me lanza a los avernos, atada con cadenas, y me deja colgada en el aire para que aspire el aroma del terror, del dolor.
No sé, como puede creer que este método me ayudará a sanar, no me ayuda a bien, te lo aseguro, pues lo que me mantenía, se me ha derramado en el camino, sembrado a quedado éste de desesperanza, de desilusión, de incertidumbre, de incredulidad…
Le he suplicado con lágrimas, rogado con gemidos que como si de una transfusión de sangre se tratara, me extrajera el alma, y me dejara como una carcasa, como una cascara de nuez seca, a la que un niño pudiera poner una vela de papel y me echara a navegar en algún rio, me quedaría varada en cualquier orilla y allí esperaría a convertirme en agua y mezclarme con el mar donde no quedaría de mí, memoria…
De esta casa gris, salen algunos recuperados amiga mía, pero me temo que mi condena es perpetua y nunca veré más allá de lo que estas rejas me permiten…
Pero me tortura la idea de pensar cuanto durará una hora en esta vida oscura, me lo pregunto cada día. Sólo confió en que él , el ángel que me cuida, el que me presta sus fuerzas cuando ya desfallezco me llene una hora mas de luz en estos días míos sin vida.
También te tengo a ti, amiga mía, y me conforta escribirte , aun desde esta habitación que hoy esta vestida de un traje de pena, de espanto, de huidas de colores. El gris la ha inundado y ha apagado las luces de mi alma y yo, hoy, yo hoy te escribo a oscuras…
Claudia, desde la Casa gris.
Mi querida Claudia, no imaginas como me gustaría ayudarte, pero hoy, aun, no encuentro la manera, no se la forma. Sólo tengo esta, leerte, escucharte, y siempre que pueda trasladarme hasta la Casa y poder verte…
Siempre estaré contigo, siempre estarás en mí…
SHA.