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Claudia y los colores robados...

Lirae

Poeta que considera el portal su segunda casa
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Te escribo hoy, amiga mía, pues no encuentro sentido a estos momentos de mi vida, donde me anclo y me cuesta seguir. No se si son motivados por el sueño, por el deseo , por la ansiedad de tiempos mejores, o simplemente son recuerdos de mi vida real, de esa que está por llegar , o la que ya he vivido.
Sandra, la casa era ¡la casa! esa de la que tanto hablamos, esa que siempre aparece en los mejores sueños. Otra vez, grande espaciosa, podía jugar a esconderme en ella, podía tener mi espacio, podía correr, danzar sin tropezar...Pero, una vez mas, mi casa era gris, no tenia ningún color.

Fui a la terraza en busca del color del bosque, que separaba mi casa de las demás, mas sólo había un abismo, imposible traer el color a casa. La terraza es enorme, y la altura entre ella y el suelo es un abismo...no se ve el final, no comprendo, como he llegado aquí.
Me he dado cuenta que la casa es mas de lo que aparenta...he descubierto una puerta que no se a donde va. Pasadizos secretos, pasillos sin descubrir. Nadie se había percatado de que estaban ahí. Quiero cruzarlos, pero me da miedo hacerlo sola. Pido a algunas personas cercanas que me acompañen, mas todos se niegan, ¡No hay necesidad me gritan! Mas yo lo necesito...necesito saber si, el color de mi casa se ha quedado atrapado en ese trozo sin descubrir.
Me armo de valor amiga mía, tal como siempre me aconsejas, he tomado las riendas y he cruzado sola, muerta de miedo, pero llena de esperanza.
Pero descubro con asombro que, es mas de lo mismo Sandra, un tono griseceo ocupa todo, una tristeza inmensa ocupa también esta parte de la casa.
Es emocionante sabes, siento miedo, pero me siento viva.
Escucho una gota de agua que se repite, como un grifo a medio cerrar...Pero no hay nadie en la casa, y la ducha que gotea solo tiene muestras de haber sido usada por mi, pues una de mis prendas cuelga de ella...¡Esta casa es toda mía! ¡Y me gusta…! Me esforzaré en darle color. Le daré vida, la llenaré de música.

Me asomo a la terraza, y veo que mas allá del abismo, alguien tiene mas colores de los necesarios, le grito que me devuelva los míos, mas me ignora, me los ha robado, y yo no se como llegar hasta allí para recuperarlos.
Soy tan torpe amiga, nunca he podido recuperar lo perdido.
Pero esta vez, he tenido el valor, a pesar del miedo de pasar a la otra casa, a la contigua...esta vez iré a por los colores que me han robado.
Bajo las escaleras hacia el abismo...tengo miedo, mas se que Alguien me acompaña...Me he quedado colgando durante un rato, pues la escalera tiene fin. He llorado, pues las fuerzas me han fallado y casi caigo al vacío. Nadie ha podido ayudarme...he tenido que trepar y destrozar mis dedos...pero no me duelen. Alguien me anima, alguien me da esa vitalidad que necesito, es...es, como si me cantaran canciones en la noche, cánticos que me envuelven y me embelesan, no se…

Llego al otro lado, en una noche extraña y fría, todos cubren a la persona que me ha robado los colores de mi casa, pido ayuda , mas nadie me responde. Todos suben a una especie de autobús, pero yo no tengo forma de alcanzarlo...me quedo mirando desde abajo, en completa soledad, sin haber recuperado los colores, y sin mas promesa que, la espera de una voz que siento en mi interior, pero que ni siquiera tiene cuerpo. Y me repite ¡espera! ¡espera! ¡espera!
Me he quedado sentada entre las piedras, sin saber que hacer. El único color que observo, es el de mis tejanos y mi camiseta roja.
Ahora en esta completa oscuridad y silencio, esperaré….descansaré, hasta que el próximo tren, traiga quizás, los colores que alguien me robo…

SHA.
 
Última edición:
Siguiendo la senda de la complicidad de amigas. Claudia, a veces la siento como tu amiga y otras, como Sandra; en ese diálogo interior de búsqueda, sabiduría, reflexión y evolución. En este capítulo, un hurto que tiene un autor: el alma, el corazón, el andar por la vida....Sí, quizás llegue ese tren y traiga consigo claridad a las interrogantes...
Grato placer Sandra recorrer esta senda de tus letras
Un abrazo hasta tu espacio
Camelia
 
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Te escribo hoy, amiga mía, pues no encuentro sentido a estos momentos de mi vida, donde me anclo y me cuesta seguir. No se si son motivados por el sueño, por el deseo , por la ansiedad de tiempos mejores, o simplemente son recuerdos de mi vida real, de esa que está por llegar , o la que ya he vivido.
Sandra, la casa era ¡la casa! esa de la que tanto hablamos, esa que siempre aparece en los mejores sueños. Otra vez, grande espaciosa, podía jugar a esconderme en ella, podía tener mi espacio, podía correr, danzar sin tropezar...Pero, una vez mas, mi casa era gris, no tenia ningún color.

Fui a la terraza en busca del color del bosque, que separaba mi casa de las demás, mas sólo había un abismo, imposible traer el color a casa. La terraza es enorme, y la altura entre ella y el suelo es un abismo...no se ve el final, no comprendo, como he llegado aquí.
Me he dado cuenta que la casa es mas de lo que aparenta...he descubierto una puerta que no se a donde va. Pasadizos secretos, pasillos sin descubrir. Nadie se había percatado de que estaban ahí. Quiero cruzarlos, pero me da miedo hacerlo sola. Pido a algunas personas cercanas que me acompañen, mas todos se niegan, ¡No hay necesidad me gritan! Mas yo lo necesito...necesito saber si, el color de mi casa se ha quedado atrapado en ese trozo sin descubrir.
Me armo de valor amiga mía, tal como siempre me aconsejas, he tomado las riendas y he cruzado sola, muerta de miedo, pero llena de esperanza.
Pero descubro con asombro que, es mas de lo mismo Sandra, un tono griseceo ocupa todo, una tristeza inmensa ocupa también esta parte de la casa.
Es emocionante sabes, siento miedo, pero me siento viva.
Escucho una gota de agua que se repite, como un grifo a medio cerrar...Pero no hay nadie en la casa, y la ducha que gotea solo tiene muestras de haber sido usada por mi, pues una de mis prendas cuelga de ella...¡Esta casa es toda mía! ¡Y me gusta…! Me esforzaré en darle color. Le daré vida, la llenaré de música.

Me asomo a la terraza, y veo que mas allá del abismo, alguien tiene mas colores de los necesarios, le grito que me devuelva los míos, mas me ignora, me los ha robado, y yo no se como llegar hasta ella para recuperarlos.
Soy tan torpe amiga, nunca he podido recuperar lo perdido.
Pero esta vez, he tenido el valor, a pesar del miedo de pasar a la otra casa, a la contigua...esta vez iré a por los colores que me han robado.
Bajo las escaleras hacia el abismo...tengo miedo, mas se que Alguien me acompaña...Me he quedado colgando durante un rato, pues la escalera tiene fin. He llorado, pues las fuerzas me han fallado y casi caigo al abismo. Nadie ha podido ayudarme...he tenido que trepar y destrozar mis dedos...pero no me duelen. Alguien me anima, alguien me da esa vitalidad que necesito, es...es, como si me cantaran canciones en la noche, cánticos que me envuelven y me embelesan, no se…

Llego al otro lado, en una noche extraña y fría, todos cubren a la persona que me ha robado los colores de mi casa, pido ayuda , mas nadie me responde. Todos suben a una especie de autobús, pero yo no tengo forma de alcanzarlo...me quedo mirando desde abajo, en completa soledad, sin haber recuperado los colores, y sin mas promesa que, la espera de una voz que siento en mi interior, pero que ni siquiera tiene cuerpo. Y me repite ¡espera! ¡espera! ¡espera!
Me he quedado sentada entre las piedras, sin saber que hacer. El único color que observo, es el de mis tejanos y mi camiseta roja.
Ahora en esta completa oscuridad y silencio, esperaré….descansaré, hasta que el próximo tren, traiga quizás, los colores que alguien me robo…

SHA.

Tengo algo en común con tu amiga Claudia y es que me ha dado por tratar de describir en detalle mis sueños, ni bien despierto.
En el mío una habitación de mediados del siglo XIX está flanqueado por enormes y oscuras cortinas que denotan la existencia de unos enormes ventanales tras de sí. En el fondo, una puerta a la que con escepticismo me acerco y finalmente abro.
Delante aparece el mismo escenario, soló que más oscuro. Repito, y otra vez, lo mismo, casi imperceptible; luego ya no se ve nada. Completamente a oscuras sigo abriendo puertas; hasta que llego a una que al abrirla siento que de inmediato me absorbe; no con mucha fuerza, pero si muy persistente.
En ese momento me invade el miedo y recordando las cortinas que hacia los costados seguro se encuentran, intento llegar hasta ellas, sin éxito...luego despierto.

Cuando Claudia pueda interpretar su sueño, por favor compártelo conmigo. Saludos cordiales para ti Sandra.
 
Siguiendo la senda de la complicidad de amigas. Claudia, a veces la siento como tu amiga y otras, como Sandra; en ese diálogo interior de búsqueda, sabiduría, reflexión y evolución. En este capítulo, un hurto que tiene un autor: el alma, el corazón, el andar por la vida....Sí, quizás llegue ese tren y traiga consigo claridad a las interrogantes...
Grato placer Sandra recorrer esta senda de tus letras
Un abrazo hasta tu espacio
Camelia
Gracias mi maravillosa Camelia...Me gusta llamarte Camelia...Me encanta tu nombre.
Si, Claudia y yo, somos más que amigas...mucho más. Y verdaderamente, a ella le han robado mucho...ella lo llama "colores",. Cuando me lo cuenta, me dice que cada día desaparece un color de su vida, como desaparecen las estaciones...los días y las horas...pero, me tiene a mi, y yo le narro todos esos colores que ella no ve...Y ella me mira, me sonríe, y me dice, amiga, juntas estamos completas...
Besos mi CAMELIA...
 
Tengo algo en común con tu amiga Claudia y es que me ha dado por tratar de describir en detalle mis sueños, ni bien despierto.
En el mío una habitación de mediados del siglo XIX está flanqueado por enormes y oscuras cortinas que denotan la existencia de unos enormes ventanales tras de sí. En el fondo, una puerta a la que con escepticismo me acerco y finalmente abro.
Delante aparece el mismo escenario, soló que más oscuro. Repito, y otra vez, lo mismo, casi imperceptible; luego ya no se ve nada. Completamente a oscuras sigo abriendo puertas; hasta que llego a una que al abrirla siento que de inmediato me absorbe; no con mucha fuerza, pero si muy persistente.
En ese momento me invade el miedo y recordando las cortinas que hacia los costados seguro se encuentran, intento llegar hasta ellas, sin éxito...luego despierto.

Cuando Claudia pueda interpretar su sueño, por favor compártelo conmigo. Saludos cordiales para ti Sandra.
Gracias por narrar tu experiencia.
Algo mas tienes en común con Claudia y es esa constancia en ser atraído por estancias oscuras o medio oscuras, en las que se adentra con miedo pero, de las que siente que debe recorrer...
Es buena costumbre que tomes nota. Ella ya no los escribe en cuanto despierta, pues es raro que se le olviden los detalles, lleva tantos años así, que su casa gris, es de veras su casa...Pero bueno, me los cuenta a mi que, para el caso es como si los escribiera...
Le pasaré tu mensaje...y segura estoy que será un honor para ella compartir la interpretación...:)
No sabes como agradezco tu visita Sergio...
Un abrazo.
 

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