Lirae
Poeta que considera el portal su segunda casa
No se si es esta noche oscura de pena que hace que solo vea estrellas dolientes en mi firmamento.
Parece que, cada una de ellas se ha confabulado para hacer de mi vida un desierto. Me han robado todo, incluso mi ropa, mas yo no siento frío…
Salgo de mi habitación de acero, me deshago del sueño que me encierra y busco el mar, necesito oírle rugir, necesito sentir la brisa que él proporciona. Ando por una ladera que da hacia él , y éste resulta ser mi aliado, pues me refresca con diminutas gotitas cada vez que sus olas rompen contra las rocas. Me provee de un vestido de sal, que hiere mi piel y me hace saber que estoy allí, que estoy viva, que soy de verdad, aunque nadie me vea.
Yo estoy muy arriba, al borde de un acantilado, y allí me duermo sobre una gran roca, mas soy consciente de lo que ocurre a mi alrededor. La roca es punzante por algunos sitios, pero no hace daño a mi piel desnuda, y siento que, cada vez que respiro, nace hierba fresca a mi alrededor, que me abraza, que me abriga.
Hay mucha gente separadas por metros como en una gran montaña. Están a mi espalda , gente silenciosa, estática, como si fueran peones en un tablero de ajedrez, cada uno en su lugar. Unos vestidos de blanco y otros de negro….Menos algunos rostros significativos para mi que llevan ropa de colores...Hay total quietud, nadie se mueve, solo sus cabellos por la brisa del mar son movidos. Es por eso que cuando ella se mueve, y comienza a andar, me doy cuenta en el acto, la conozco, pero algo nos separa. Entre nosotras no nos podemos acercar la una a la otra.. No podemos comunicarnos. Ella esta´vestida de negro, su cabello también es negro, como el mio, también le cubre la cara, como a mi...Pasa por mi lado y no nos miramos, mas me angustia ver que se dirige hacia el acantilado para lanzarse al mar, y yo, yo no tengo voz para gritarle, ella no escucharía mi voz...Pero grito a las personas que están a mi lado, a los significativos, que sí le conocen, que son sus amigos, que le impidan que siga adelante, pero ninguno lo hace. Ningún ser viviente se girará para mirarla cuando es engullida por las olas, excepto yo. Sigo gritando, llorando, preguntando el porque nadie hace nada si se supone que existe el amor.
Por qué nadie es capaz de bajar y recoger su cuerpo…
Le vi caminar, con pasos suaves, despacio, pero decididos, sin miedo y llena de valentía y seguridad…
La vi perderse entre la espuma blanca.
Y yo, yo entonces sentí frío. Yo entonces, necesité cubrir mi piel desnuda…
Mi querida amiga, si alguna vez consigues descifrar o al menos entender quien era quien, házmelo saber.
Hace semanas que bajo a los lugares mas oscuros de mis pensamientos, y temo que el doctor Doyle, vuelva a recluirme tras las rejas y me de esas caricias de amor eléctrico. Me corte las alas que el sueño me proporciona y deje de ser yo.
Por eso sólo le cuento mis experiencias a Aitor, creo que es el único que nunca me delataría...como sabes, él comparte la misma afición del escapismo nocturno, y eso hace que nos entendamos sin muchas explicaciones. Y te las cuento a ti, mi querida amiga, que eres la persona en la que mas confío y necesito...
Claudia.
(SHA)