En su olvido se esconde su presencia,
como una sombra persigue sus recuerdos
y llora impaciente su ausencia.
No más que una de mil veces recorre su piel,
cual eterno vellón dorado adornado,.
por las fisuras de su cuello deseado
suprimiendo caricias y besos de miel.
Más en un recodo encuentra dos zafiros
que alumbran su rostro, entre silencios
le llaman y por fin encuentra vacios
que besa y ama.
Siente él que através de su garganta
le viene oleadas de tranquilidad y calma.
Saciada su sed, reclama de nuevo como presa
airada su miel de su boca amada,.
Más, siente que por fin regoza entre su alma.
como una sombra persigue sus recuerdos
y llora impaciente su ausencia.
No más que una de mil veces recorre su piel,
cual eterno vellón dorado adornado,.
por las fisuras de su cuello deseado
suprimiendo caricias y besos de miel.
Más en un recodo encuentra dos zafiros
que alumbran su rostro, entre silencios
le llaman y por fin encuentra vacios
que besa y ama.
Siente él que através de su garganta
le viene oleadas de tranquilidad y calma.
Saciada su sed, reclama de nuevo como presa
airada su miel de su boca amada,.
Más, siente que por fin regoza entre su alma.