Paula Varela
Miembro del Jurado
Los vidrios espejaban el rostro
hinchado por la humedad
como la puerta del patio
el lila de sus preguntas
provocaba una disonancia en las teclas
del pecho escuálido
los pájaros dormían
en los hoyuelos de los edificios
y no sonreía
fermentada de algas
la piel se desvanecía en mi tristeza
en la disolución de la tarde
los autos parpadeaban para divertir el salón vacío
nadie se acercó a mi mesa
para acariciar mi espalda
sacudí mi boca y mi vientre ocioso
me pretendí una alcancía
con monedas infestas
y me culparon de la huída del sol
me aferré al mástil anaranjado de mis brazos
y el andamiaje de los huesos tembló
congestionada de palabras hirientes
construí el silencio
ritualicé golpes para atraer el viento
desee que me arrastrara con las hojas secas
con la sordidez del suelo
inmóvil en un sitio prestado
repudié mi absurda mirada
empecinada de mi carne
tuve que llorar la noche
durante todo el fracaso.