alfredo ajo gonzalez
Poeta fiel al portal
(Clavado a la pared el cuadro)
Cuando el barniz resquebrajado
recordaba su siglo invicto,
se hizo corpórea la cara,
me habló grave con su descaro
de fantasma, ante mi asombro,
pidió comida, pidió casa.
(Clavado a la pared el cuadro)
Crucifixión de mi mayor.
Sólo pude tener un gesto:
le ofrecí un trago de ron,
lo agradeció , bebió y se fue,
dejándome con el presente,
y la botella casi entera,
menos un vaso de licor.
Me dormí en la roída mesa.
Despierto ante un ordenador
pidiendo comida y casa.
Ya vierte su botella el hoy.
Ya enseguidita yo me voy.
Cuando el barniz resquebrajado
recordaba su siglo invicto,
se hizo corpórea la cara,
me habló grave con su descaro
de fantasma, ante mi asombro,
pidió comida, pidió casa.
(Clavado a la pared el cuadro)
Crucifixión de mi mayor.
Sólo pude tener un gesto:
le ofrecí un trago de ron,
lo agradeció , bebió y se fue,
dejándome con el presente,
y la botella casi entera,
menos un vaso de licor.
Me dormí en la roída mesa.
Despierto ante un ordenador
pidiendo comida y casa.
Ya vierte su botella el hoy.
Ya enseguidita yo me voy.
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