ricardinalgra
Poeta que considera el portal su segunda casa
Unos pocos
claveles blancos,
otros con pintas de sangre,
a sabiendas,
preparados como para un evento
que no sería nunca.
Un florero vulgar
colocado por anónimos.
No hubo lagrimas
ni la frescura de una sonrisa.
No hubo adiós
explícito
en el saludo mutuo
civilizado
que era adiós...
Porque al fin los claveles
que eran pocos,
no resultaban escasos
ni sobraban
en la escena con pretensión
de olvidable.
Entonces elusión,
acierto y trampa de memoria:
pasado el tiempo
es como que recuerdo
solamente los claveles
del adiós en un florero...
claveles blancos,
otros con pintas de sangre,
a sabiendas,
preparados como para un evento
que no sería nunca.
Un florero vulgar
colocado por anónimos.
No hubo lagrimas
ni la frescura de una sonrisa.
No hubo adiós
explícito
en el saludo mutuo
civilizado
que era adiós...
Porque al fin los claveles
que eran pocos,
no resultaban escasos
ni sobraban
en la escena con pretensión
de olvidable.
Entonces elusión,
acierto y trampa de memoria:
pasado el tiempo
es como que recuerdo
solamente los claveles
del adiós en un florero...