Prunus
Poeta recién llegado
Abierto
florece al otro lado
el gemido en su habitáculo;
entre arroyos y frases
abre las palmas en una flor austera;
abre la boca y recibe la ventisca
endurece el abdomen con su
hierro plateado.
Escuchamos,
ríos de agua y el final
que casi nos aterra.
Cerramos los ojos para no
poder mirar,
puntada por puntada ,
el rostro que nos interroga,
la confusión en los hombros
la mejilla, la vista y el cuello
torcido en una sola carne;
el sexo, las piernas, las entrañas
torturadas, implorando
su eco luminoso.
florece al otro lado
el gemido en su habitáculo;
entre arroyos y frases
abre las palmas en una flor austera;
abre la boca y recibe la ventisca
endurece el abdomen con su
hierro plateado.
Escuchamos,
ríos de agua y el final
que casi nos aterra.
Cerramos los ojos para no
poder mirar,
puntada por puntada ,
el rostro que nos interroga,
la confusión en los hombros
la mejilla, la vista y el cuello
torcido en una sola carne;
el sexo, las piernas, las entrañas
torturadas, implorando
su eco luminoso.