Veo entre perillas,
Y por sobre el grillo blanco,
Que ha dejado de ser verde,
Por la melodía que se ha estado tocando.
Veo también la ventana,
Percatarme de mi desdicha,
A ver si se ha esparcido,
Con polvo escarlata,
Por el nunca vino revivido.
El polvo,
El polvo se mantiene intacto,
Sin percibir una mirada,
La tensión de la que me habla,
No es contrastante,
A la esquizofrenia que me amenaza.
Y veo cada uña,
Por sobre el clavo a mis espaldas,
Avanzar por el corredor,
Sin toparme con el florero.
El florero que me acusa y me apunta con el dedo,
Antes de dormir,
Esparciré el agua como el hielo,
Y la tomare,
Para ilusionarme con el cielo.
Y por sobre el grillo blanco,
Que ha dejado de ser verde,
Por la melodía que se ha estado tocando.
Veo también la ventana,
Percatarme de mi desdicha,
A ver si se ha esparcido,
Con polvo escarlata,
Por el nunca vino revivido.
El polvo,
El polvo se mantiene intacto,
Sin percibir una mirada,
La tensión de la que me habla,
No es contrastante,
A la esquizofrenia que me amenaza.
Y veo cada uña,
Por sobre el clavo a mis espaldas,
Avanzar por el corredor,
Sin toparme con el florero.
El florero que me acusa y me apunta con el dedo,
Antes de dormir,
Esparciré el agua como el hielo,
Y la tomare,
Para ilusionarme con el cielo.