chc
Christian
A Rosana.
No puedo menos que cobijarte
de la manera más tonta,
o tal vez más acertada.
Porque no hay lugar para estrategias,
ni análisis compartidos,
en nuestras aniñadas sensaciones.
No hay espacio para terceros
ni para cuartos,
pero hay lugar en el cuarto
para abusar de nuestra sinrazón,
o de tu espalda.
No encuentro forma
de callar mi grito mudo
que llega a todos los oídos,
a terceros y a cuartos,
y hasta a quintos.
No sé tampoco
desviar tu atención,
cuando palpás la textura
de mi presente desorganizado.
No puedo menos que cobijarme
de la manera más tonta,
o tal vez más necesaria,
en tu gesta desinteresada
pero interesada,
de acercarte a mi a pesar de todo.
A sabiendas de que sientas ahora,
y yo sepa sin culparte
que no podés cambiar nada.
No puedo menos que cobijarte
de la manera más tonta,
o tal vez más acertada.
Porque no hay lugar para estrategias,
ni análisis compartidos,
en nuestras aniñadas sensaciones.
No hay espacio para terceros
ni para cuartos,
pero hay lugar en el cuarto
para abusar de nuestra sinrazón,
o de tu espalda.
No encuentro forma
de callar mi grito mudo
que llega a todos los oídos,
a terceros y a cuartos,
y hasta a quintos.
No sé tampoco
desviar tu atención,
cuando palpás la textura
de mi presente desorganizado.
No puedo menos que cobijarme
de la manera más tonta,
o tal vez más necesaria,
en tu gesta desinteresada
pero interesada,
de acercarte a mi a pesar de todo.
A sabiendas de que sientas ahora,
y yo sepa sin culparte
que no podés cambiar nada.