Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Días de sol con nubes negras decorando la ciudad,
humo entre dos, barras bravas que conversan sin hablar,
nidos de amor que perdieron pasajeros en un tren,
aunque finjamos lo contrario, aquí nada está bien.
Palabras secas que padecen insomnio y son huracán,
ayer me iba y hoy resulta que eres tú la que se va,
tenemos tanto que hablar que nunca hablamos
y códigos de guerra en plena paz,
tu tristeza, mis insultos y hasta el diario
que ni la portada quiso bautizar.
La próxima cena voy a tomarla de rodillas frente al sol
que cuando quiere me calienta la barbilla
y tú te sigues preguntando "¿qué pasó?".
En verdad que no andamos la misma ruta,
es cierto que hoy ya no huele a humedad,
las noches son más noches sin tu blusa
haciendo stop para que yo vuelva a mirar.
En la mesita de la sala hay un retrato
que el polvo hace siglos se encargó de ocultar,
una pareja que fue feliz hace mil años
y hoy ya no se saben saludar.
Vuelve a caer la lluvia sin tocar el suelo,
los bosques son un campo para alunizar,
códigos de guerras en las que fuimos presos
y hoy renunciamos a la libertad.
Las semillas que plantamos en el jardín
se murieron sin llegar a ver la luz,
cada verso que te escribo tiene un fin
y a este punto final ya no lo llamo tú.
humo entre dos, barras bravas que conversan sin hablar,
nidos de amor que perdieron pasajeros en un tren,
aunque finjamos lo contrario, aquí nada está bien.
Palabras secas que padecen insomnio y son huracán,
ayer me iba y hoy resulta que eres tú la que se va,
tenemos tanto que hablar que nunca hablamos
y códigos de guerra en plena paz,
tu tristeza, mis insultos y hasta el diario
que ni la portada quiso bautizar.
La próxima cena voy a tomarla de rodillas frente al sol
que cuando quiere me calienta la barbilla
y tú te sigues preguntando "¿qué pasó?".
En verdad que no andamos la misma ruta,
es cierto que hoy ya no huele a humedad,
las noches son más noches sin tu blusa
haciendo stop para que yo vuelva a mirar.
En la mesita de la sala hay un retrato
que el polvo hace siglos se encargó de ocultar,
una pareja que fue feliz hace mil años
y hoy ya no se saben saludar.
Vuelve a caer la lluvia sin tocar el suelo,
los bosques son un campo para alunizar,
códigos de guerras en las que fuimos presos
y hoy renunciamos a la libertad.
Las semillas que plantamos en el jardín
se murieron sin llegar a ver la luz,
cada verso que te escribo tiene un fin
y a este punto final ya no lo llamo tú.