Pavel Eduren
Poeta fiel al portal
Coincidencias
Sed de aguas oscuras,
luces furtivas en el firmamento,
queriendo recoger, las semillas y los recuerdos,
que deje sobre tu cuerpo.
Solo tu has sembrado en mi, con la fuerza del gran amor
los recuerdos que no se borran y las semillas que aún no germinan,
Pero las aguas que por siempre navegaran en mi.
El mar como un carboncillo,
dibuja el reflejo del adiós que dejo tu cuerpo al pasar y este sabor
que en mis labios siento, no es de agua salada,
sino de las lágrimas que recorren mi pecho.
Esas luces, las colocamos nosotros son cada beso dado,
cada caricia sosegada.
Son mis deseos y los tuyos,
alumbrando y recordando cada noche
que te amé, te amo y te amaré por siempre.
¡Oh abandonado!,
al frío adiós de tus ojos acero y el invierno que se ciñe entorno a tu mirar.
Recogiendo desvalido, los besos, las caricias,
los deseos ahora vacíos, que dejaste en mí,
cuando decidiste partir,.
Y ahora sigo solo esas luces - que llevan al caminante a perecer -
No me fui, no me he ido,
solo mi cuerpo se ha separado de ti.
Mi corazón vibra al recordar tu nombre,
impreso de manera indeleble en mi alma,
en el mar, en los luceros y la luna misma;
día a día te lo confirmaran.
Pero entonces ¿Porqué ahora este sentimiento vano,
que me hace sufrir y llorar?,
¿Acaso es así como me recuerdas?
Quieres verme débil, ¿sin poder tu nombre pronunciar?
El mismo sentimiento se apoderó de mí
esa noche, la ultima, después de vaciar mis lagrimas en tu pecho.
Te alejaste, sin voltear mas, quería correr a ti.
Gritarte; ¡no te vayas!,
no pude y tu no regresaste mas.
Mientras marchaba, con el corazón de luto,
esperaba ese llamado, poder decir perdón y te amo!
Pero no supimos reconocer, cuando el orgullo es orgullo,
y cuando es dignidad.
Cuanta desesperación, cuanto desamor.
Veo tus manos aun en mí,
siento tus ojos buscándome en el aire,
deseo tus labios, unidos a los míos;
No hay nada que perdonar amor mío.
Pero, hoy, ya no puedo, ya no podemos,
tantos sentimientos idos, tantos sufrimientos arrancados.
Es mejor así, dejar nuestros caminos por separado,
dejar de jugar en el amor a los dados.
Adiós aunque te ame, adiós aunque nos amemos.
Lo dicho, dicho esta, ni el tiempo ni la distancia cambiara,
solo se sé que la vida sin ti dura será.
Ahora solo te pido amor,
cuando por las noches te sientas vacío o con tu almohada empieces a hablar,
solo mira al cielo, la luna un mensaje mío siempre de mi corazón te dará.
Azul: Pavel Eduren
Rojo: Terpsícore
Sed de aguas oscuras,
luces furtivas en el firmamento,
queriendo recoger, las semillas y los recuerdos,
que deje sobre tu cuerpo.
Solo tu has sembrado en mi, con la fuerza del gran amor
los recuerdos que no se borran y las semillas que aún no germinan,
Pero las aguas que por siempre navegaran en mi.
El mar como un carboncillo,
dibuja el reflejo del adiós que dejo tu cuerpo al pasar y este sabor
que en mis labios siento, no es de agua salada,
sino de las lágrimas que recorren mi pecho.
Esas luces, las colocamos nosotros son cada beso dado,
cada caricia sosegada.
Son mis deseos y los tuyos,
alumbrando y recordando cada noche
que te amé, te amo y te amaré por siempre.
¡Oh abandonado!,
al frío adiós de tus ojos acero y el invierno que se ciñe entorno a tu mirar.
Recogiendo desvalido, los besos, las caricias,
los deseos ahora vacíos, que dejaste en mí,
cuando decidiste partir,.
Y ahora sigo solo esas luces - que llevan al caminante a perecer -
No me fui, no me he ido,
solo mi cuerpo se ha separado de ti.
Mi corazón vibra al recordar tu nombre,
impreso de manera indeleble en mi alma,
en el mar, en los luceros y la luna misma;
día a día te lo confirmaran.
Pero entonces ¿Porqué ahora este sentimiento vano,
que me hace sufrir y llorar?,
¿Acaso es así como me recuerdas?
Quieres verme débil, ¿sin poder tu nombre pronunciar?
El mismo sentimiento se apoderó de mí
esa noche, la ultima, después de vaciar mis lagrimas en tu pecho.
Te alejaste, sin voltear mas, quería correr a ti.
Gritarte; ¡no te vayas!,
no pude y tu no regresaste mas.
Mientras marchaba, con el corazón de luto,
esperaba ese llamado, poder decir perdón y te amo!
Pero no supimos reconocer, cuando el orgullo es orgullo,
y cuando es dignidad.
Cuanta desesperación, cuanto desamor.
Veo tus manos aun en mí,
siento tus ojos buscándome en el aire,
deseo tus labios, unidos a los míos;
No hay nada que perdonar amor mío.
Pero, hoy, ya no puedo, ya no podemos,
tantos sentimientos idos, tantos sufrimientos arrancados.
Es mejor así, dejar nuestros caminos por separado,
dejar de jugar en el amor a los dados.
Adiós aunque te ame, adiós aunque nos amemos.
Lo dicho, dicho esta, ni el tiempo ni la distancia cambiara,
solo se sé que la vida sin ti dura será.
Ahora solo te pido amor,
cuando por las noches te sientas vacío o con tu almohada empieces a hablar,
solo mira al cielo, la luna un mensaje mío siempre de mi corazón te dará.
Azul: Pavel Eduren
Rojo: Terpsícore