Jose Anibal Ortiz Lozada
Poeta adicto al portal
Se me para el reloj cada vez que pasas… el tiempo se vuelve cómplice de tus horarios flexibles. Tus ojos son semáforos en ámbar: avanzo a ciegas, pero siempre choco contra la banqueta de tu risa.
Dices "hablemos de filosofía" y se me traba la lengua en griego antiguo, deletreando sofismas entre tus comillas invertidas. Tus preguntas son laberintos sin minotauro… o quizá sí, pero prefiero perderme antes que admitir que mido el hilo de Ariadna con las palmas.
Cuando susurras, se me cortocircuita el audífono. El corazón hace cardio clandestino, saltándose el ritmo oficial de la OMS. Y la respiración… ah, esa fugitiva que huye de los pulmones para refugiarse en tu nuca, donde el aire huele a tratado de paz incumplido.
¿Será vicio del sistema nervioso o simple falla técnica? El médico dice que "todo está en la mente", pero yo sospecho que el manual de usuario de tu voz tiene un capítulo prohibido sobre reinicios corporales.
Al final, concluyo que eres artefacto de precisión: desarmas mis metáforas con destornillador de ironías y dejas todo desordenado en clave de fa. Eso sí… jamás te quejes si se me atasca el silencio en tu boca.
Dices "hablemos de filosofía" y se me traba la lengua en griego antiguo, deletreando sofismas entre tus comillas invertidas. Tus preguntas son laberintos sin minotauro… o quizá sí, pero prefiero perderme antes que admitir que mido el hilo de Ariadna con las palmas.
Cuando susurras, se me cortocircuita el audífono. El corazón hace cardio clandestino, saltándose el ritmo oficial de la OMS. Y la respiración… ah, esa fugitiva que huye de los pulmones para refugiarse en tu nuca, donde el aire huele a tratado de paz incumplido.
¿Será vicio del sistema nervioso o simple falla técnica? El médico dice que "todo está en la mente", pero yo sospecho que el manual de usuario de tu voz tiene un capítulo prohibido sobre reinicios corporales.
Al final, concluyo que eres artefacto de precisión: desarmas mis metáforas con destornillador de ironías y dejas todo desordenado en clave de fa. Eso sí… jamás te quejes si se me atasca el silencio en tu boca.