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COLECCIÓN GANADORES DE RELATOS AÑO 2005

Tema en 'Archivo Colección Ganadores de Temáticos y Clásica' comenzado por MP, 20 de Agosto de 2005. Respuestas: 19 | Visitas: 5873

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  1. MP

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    [center:e0cbe4a883]COLECCIÓN DE GANADORES DE RELATOS DURANTE EL AÑO 2005

    DEL SÁBADO 20 DE AGOSTO


    TÍTULO: CARTA

    AUTOR FALLEN ÁNGEL

    PÁGINA:

    http://mundopoesia.com/foro/viewtopic.php?t=5965[/center:e0cbe4a883]

    CARTA

    Un sentimiento que sin duda compartimos muchos es el de la soledad. Por unas razones o por otras, nos sentimos abandonados y frágiles. Los hay que han perdido a sus seres queridos para siempre, los hay que son ten diferentes a la normalidad que no se sienten a gusto en practicamente ningun ambiente. Este es mi caso. Mi soledad empieza en el inconformismo. Las cosas no estan bien y hay que combiarlas.
    Tengo pocos amigos. Me traicionaron en su momento, pero no los echo de menos. El unico miedo que tengo es a quedarme solo del todo, pero los amigos de verdad no te traicionan, y los que me quedan son de ese estilo.
    Hace tiempo creí en los demás, pero el escepticismo me puede y vago solo por caminos de amargura recordando momentos felices y viendo sus fotos. Ella es lo que me ata a la realidad... pero esta tan lejos....
    Sin embargo no me abandona, mi estrella, sigue brillando a lo lejos, en el cielo, al lado de la luna que tanto me embelesa... tanto como sus ojos. Y sin embargo nunca la he visto con ella.
    La nostalgia es dura y fria. Es una puñalada que no deja herida, pero que atraviesa la carne como una punzada de daga helada.
    Un dia me dijo que no desistiera, escrito con letra plateada sobre fondo negro (siempre fuiste tan oscura...), me dijiste que podria llegar hasta donde quisiera, que soy de esas personas que no paran de subir hasta que llegan a la meta.
    Pues tú eres mi meta, chiquilla, y hasta la muerte lucharé sin tregua. Las manos de este guerrero estan cansadas, pero todavía me queda mucha sangre en las venas.


    Te quiero.
     
    #1
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  2. MP

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    RELATO DE LA SEMANA, ELEGIDO EL SÁBADO 27 DE AGOSTO


    TÍTULO DEL RELATO: DURA HISTORIA DE AMOR

    NOMBRE DEL AUTOR : RAMÓN

    PÁGINA DEL RELATO

    http://www.mundopoesia.com/foro/viewtopic.php?t=6392 [/center]



    DURA HISTORIA DE AMOR

    La historia que voy a contar, es sin dudas una historia de amor. La historia se ubica en los años 70, en la República Argentina, época dura para los poetas, en especial los idealistas, como lo era Ernesto Echeverría (su padre le puso ese nombre en honor a Ernesto Guevara), poeta de apenas 17 años. En cambio Valeria Fernández, también de 17 años, provenía de una familia aristócrata, con tradiciones militares, y su padre era un militar de alto rango dentro de las Fuerzas Armadas Argentinas. Ella era una chica sensible, ecologista, y como casi todas las mujeres de su tipo, muy romántica.
    A Ernesto, como poeta e idealista, le era imposible no unirse a la revolución, por eso escribía poemas en una revista perteneciente a un grupo guerrillero, que era editada en un galpón en algún lugar del barrio de Floresta. Aquella jornada, en la que terminaría conociendo al amor de su vida, sobre el cual yo escribo esta historia, un escuadrón militar había encontrado durante la mañana el “escondite”, donde era editada la revista “ El Anticolonial ”, en la que él participaba. Sus compañeros fueron secuestrados y detenidos, nunca más se volvió a saber de ellos, él se salvó porque llegó tarde ese día, no es que tuviera un horario fijo, pero llegó más tarde de lo habitual. Igualmente su salvación no era total, porque a partir de ese día, los militares ya lo tenían “marcado”. Decidió refugiarse en la casa de unos amigos de sus padres, que quedaba en el barrio de Florida, en la provincia de Bs. As.
    Allí, no muy lejos, en el barrio de Martínez, vivía Valeria, que no sabía nada de lo que sucedía en el país, mucho menos sabía que su padre estuviera incluido. Para ella, aquella jornada había sido completamente normal. Había ido al colegio por la mañana (iba a la secundaria privada más cara de San Isidro), a clases de piano por la tarde, lo cual detestaba, pero se lo imponía su madre, que era ferviente admiradora de la música clásica, y por la noche, saldría con sus amigas, como lo hacía todos los viernes. Pero no sería una noche de viernes como todas las otras.
    Esa noche, fue a un bar, que estaba como escondido, un bar que la atrajo inmediatamente, a diferencia de sus amigas, que no eran como ella y poseían todos los prejuicios de la clase de la cual provenían. Era un bar clandestino en el cual la cultura under invadía el aire del lugar, en el escenario estaba un hombre con su guitarra cantando canciones de Silvio Rodríguez, quien por supuesto, era totalmente desconocido para Valeria y sus amigas.
    En una mesa del bar, sólo y borracho, se encontraba Ernesto, con una lapicera en la mano y un cuaderno cargado de lamentos en versos, de elegías para cada uno de sus compañeros y amigos de los que había sido separado para siempre. Valeria al sentarse en una mesa junto a sus amigas, no pudo evitar notarlo, y por su personalidad que la hacía incapaz de ver sufrir a cualquier ser que habitara la tierra, era evidente que terminaría sentándose al lado de él. Luego de tratar de convencer a sus amigas de que la acompañen, cansada de solo encontrar respuestas negativas, fue ella sola a sentarse junto a Ernesto. Hablaron durante horas frente a la mirada impaciente de sus amigas, que luego se irían a casa sin ella, dejándolos solos en el bar. Ernesto le contó toda su vida, además de contarle la situación del país, Valeria le contó que su padre era militar y que no podía creer que hiciera una cosa así, pero a pesar de eso, igualmente le creyó todo. Ella notó el cuaderno y le preguntó que tenía anotado allí, así supo que Ernesto era poeta.
    No necesitaron más que aquella noche para enamorarse. Ernesto le pidió que volviera a su casa y no comente nada sobre él, que siguiera su vida normalmente, que pronto iba a tener noticias de él. Ella le pidió al menos la dirección de donde vivía, el se la dio, pero le dijo que nunca lo visite al menos que fuera totalmente urgente. Ernesto aparecía cada viernes, luego de las clases de piano, y se iban al bar y hablaban por horas, o si no iban a algún hotel desconocido, y hacían el amor toda la noche. Ella solía preguntarle a Ernesto, por qué no le escribía un poema, y él le explicaba que no podía, que no había palabras para lograr escribir lo que sentía al verla. Un viernes Ernesto no apareció, y fueron dos, y tres, y seguía sin aparecer, ella decidió ir a la dirección que Ernesto le había dicho que no vaya a menos que fuera totalmente urgente. Fue hasta la casa, encontró a los amigos de los padres de Ernesto, que le dijeron que se lo habían llevado los militares. Desesperada fue hasta su casa y le contó todo al padre, quién le prohibió que lo buscara, pero por supuesto ella lo buscó por todos los medios, hasta que finalmente lo encontró en un edificio militar, estaba siendo torturado. Pidió que la dejen pasar con un arma, diciendo que era la hija del General Fernández, que se quería encargar personalmente de él. Dice el informe militar que entró a la habitación, se escucharon ruidos sexuales, y al finalizar esos ruidos se escucharon dos tiros. Al entrar los militares encontraron a los dos adolescentes muertos en el suelo. Digamos, de forma menos vulgar que el informe militar, que se despidieron juntos de la vida, haciendo el amor.
    Dicen quienes tuvieron la suerte de leer el cuaderno, que Ernesto escribió a Valeria los versos de amor más fantásticos y ardientes que hayan leído, el cuaderno fue hallado por los militares y posteriormente quemado.
     
    #2
  3. MP

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    [center:b3d188d3d4] RELATO DE LA SEMANA, ELEGIDO EL SÁBADO 3 de SEPTIEMBRE


    TÍTULO DEL POEMA LA LISTA DE JOSEFINA

    NOMBRE DEL AUTOR : MUJER SIN NOMBRE


    PÁGINA DEL RELATO http://mundopoesia.com/foro/viewtopic.php?t=6776[/center:b3d188d3d4]


    LA LISTA DE JOSEFINA


    Josefina se había tomado bastante en serio su nuevo rol de madre a punto de ser estrenado, estaba felíz por la noticia, si bien aún no estaba casada, sentía que era el momento justo, su pareja le inspiraba la confianza necesaria y además estaba muy enamorada.

    Solía estar largas horas imaginándose la nueva situación, sabían que era una niña, tenía una especie de emociones encontradas, lo deseaba, pero a su vez tenía los miedos propios de la nueva responsabilidad.

    Una mañana no se sentía bien, tenía nauseas así que decidió quedarse en casa, una falta no era mucho, igual las iba a reponer si siempre surgían problemas fuera del horario...

    Estaba sentada tratando de tomar un té, y entonces pensó en dejar por escrito todas esas ideas, como un ayuda memorias y cuando la niña naciera y fuera lo suficientemente grande, le mostraría la lista, además siempre estaba el fantasma en su cabeza de que en el transcurso del tiempo algo le podría pasar entonces aunque ella no estuviera alguien podría darle esta especie de herencia de legado...
    Claro está aún después de hacerle flechas de tratar de jerarquizar los consejos de borronear, de sacar las malas palabra, igualmente escribió no muy prolijo y entre paréntesis las cosas que pensaba o las anécdotas que iba a contarle:

    Finalmente la lista quedó mas o menos sí:

    - Le tengo que enseñar a cocinar, a lavar bien su ropa íntima.
    - Le tengo que decir que estudie, que una profesión es lo mejor para ella, lo que le guste, pero que estudie.
    - Le tengo que enseñar los métodos anticonceptivos... todos, por las dudas.
    - Que piense bien y elija la edad para tener hijos ( a ver si no le pasa como a mi hermana que después se arrepintió)
    - Que sea inteligente... muy inteligente, pero que no lo demuestre demasiado, en esta mundo todavía machista suelen confundir eso con “una promiscua sexual”. (bah!...)
    - Que busque una pareja claro, profesional como ella!
    - Ay, ¡ que asco!... bueno que aprenda a a limpiar la casa (cosa que yo odio...)
    - A disfutar de su sexualidad, ( a pesar de los hombres y de las mujeres )
    - A defender sus opiniones, y sus criterios ( y claro algo de inteligente diplomacia)
    - A disfrutar su soltería ( pero no tanto a ver si no se queda sola y yo sin nietos...)
    - A buscar una “buena empleada doméstica” ( en lo posible de esas ...que no te roban... ah, que difícil!!)
    - A buscar siempre parejas amorosas y respetuosas... ( y en lo posible serle siempre fiel)
    - Le tengo que enseñar a que no me deje sola en mi casa en mi vejez ( ah pero que tampoco viva conmigo...)
    - ¿ya chatear?
    - ¿Y a trucar fotos para enviar por e-mail?
    - Ah no cierto si ahora con las cámaras...bah! ...que se arregle...)
    - Bueno, a que haga dieta, que cuide su aspecto saludable y estético...

    Y la lista seguía... con algunos consejos realmente más increíbles...que otros...

    Cuando terminó la lista sintió una especie de alivio, si bien no había nacido la nena, por cualquier cosa la lista estaba concluída.

    En eso, que seguía pensando que si faltaba algo, suena el teléfono, era Romina con voz de preocupada le dice:
    - Mi amor... no sabés lo que pasó, tuve contracciones, y unas pérdidas de sangre fuí por las dudas a la clínica...
    -¿Pero como no me llamaste si sabías que yo estaba en casa?
    -Es que ya estabas tan nerviosa si hasta tenías vos las nauseas...sabés que si era algo más grave te llamaba...no te preocupes mi amor está todo bien...
    -Bueno, entre otras cosas me hicieron una ecografía, no sabés... la anterior estaba equivocada. ¡No vamos a tener una nena... es un varón!
     
    #3
  4. MP

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    - RELATO DE LA SEMANA, ELEGIDO EL SÁBADO 10 DE SEPTIEMBRE


    TÍTULO DEL RELATO DESQUICIO

    NOMBRE DEL AUTOR : LEXMI


    PÁGINA DEL RELATO: http://mundopoesia.com/foro/viewtopic.php?p=36172#36172


    DESQUICIO

    Mi orgullo jamás dejará que se vea de mí más allá de lo que los ojos puedan ver... y es éste, el que no me dejará jamás tener lo que anhelo, en todo aspecto... supongo que no hay más palabras, ya están dichas las necesarias.

    Hubiese dicho te quiero, pero ya ni eso tendría sentido... y ahora me encuentro con un alboroto de emociones, que ya no sé ni que quiero hacer... si gritar y tirar todo por el suelo o simplemente llorar... y creo que llorar es la única solución que me queda, llorar hasta que no queden fuerzas para volver a reír mañana... dejar que las circunstancias me sobrepasen y llorar, pero estos ojos miserables no dejan paso a que ocurra y se me aprieta el pecho, y el alma pareciese que va a explosionar... no quise ser yo, en este tiempo, siempre pensando en mí, buscando mi comodidad y complacencia, quise ser quien entregara y no reclamara y hoy por hoy estuvo mal... soy la consecuencia de mis palabras y éstas se han vuelto en contra de mi misma... ¡ay! si pudiera retroceder los días, y callar lo que dije, callar los sentimientos y ser quien soy... con aquella barrera de soledad, de rudeza, de dominar el mundo con tan sólo las palabras... jamás hubiese querido y de así sentirlo, lo terminaría ahogando en un mar de razonamiento hecho verdad imperativa... abajo los sentimientos, primero la persona, que es fría, y sin ellos, no al sufrimiento...

    Y ahora que hago, me arrepiento, me arrepiento, y no hay más que eso, el arrepentimiento postrero, innecesario… que si lo hubiese hecho a tiempo, ¿estaría en esta situación?... no debiera… me arrepiento… por qué he de querer lo que nunca será mío… maldita sea la palabra que no nace en el momento oportuno, maldita la palabra que se escapa del alma a cambio de esta soledad que me encierra… toma mi soledad, vívela… siéntela, ¿podrías usar las palabras para describirla? No, no tiene palabras… ¿podrías decir lo que llevo dentro? No, no podrías… Soy la consecuencia de lo que nunca debió ser, la consecuencia de intentar ser quien fui otrora, la consecuencia de intentar resucitar aquella Norma que había muerto, por el daño de años atrás ocasionado… consecuencia del sentimiento que me llevó a ser la que ya no quería ser… y si lo hubiese hecho en pleno, qué sería de mí en estos momentos… otra consecuencia de lo que había olvidado e intentaba recordar… soy lo que soy, quien soy, la que hoy se lastima con estos sucesos, la que no quiere saber nada más de lo que es vivir los sentimientos… a cambio de qué… quién me lo dice… a cambio de qué… de unos días de compartir lo básico, lo íntimo… de entregar mis besos… la consecuencia de qué… me gustaría saberlo… soy la consecuencia de lo que no hago, lo que oculto, lo que callo… pero si hiciese otra cosa, si fuese distinto, si dijera a viva voz lo que siento, si me expresara a través de la voz y no estas fallidas palabras… ¿lograría algo?, ¿encontraría lo buscado?… tal vez sí… pero bien sé que no sería de esa forma… seguiría siendo la consecuencia, no de lo oculto, si no de lo que a viva voz he expresado… y como ahora me duelen las palabras, me atormentaría la voz, que sería la palabra hablada, que más verdad en ella encerrada… la consecuencia de todo esto… un yo herido, un yo torturado, un yo que no tiene vida propia, dependiendo de un sentimiento… y este orgullo que me come la esencia de ser yo, que me marea en el momento de hacer las cosas, un yo patético, un orgullo insensato… mas es lo único que tengo, ya no hay más… como se diría al perderte yo a ti… pero me he perdido más a mi... que cualquier cosa… y en estos sucesos… me fragmento, explosiono en mil pedazos y ya ninguno tiene la unión perfecta… aquella capaz de formar mi ser… aquel ser que no tiene fallas, que no sabe de egoísmos… aquel ser perfecto para un futuro perfecto… ¿quién soy entonces?, si mis fragmentos se han unido por necesidad del ser, pero como un rompecabezas que a fuerza de encaje se han unido sus partes, sin sentido, formando un algo que no es un todo… es un a medias, un desquiciado conjunto de sin sentidos, un anunciado principio fallido de un final que no será jamás…

    Estos son mis sentimientos, reforzados de orgullo… esto soy yo, quien no he sido, quien no seré, quien no será jamás… esto soy yo, aquella que siente en profundidad los sentimientos, y se auto explosiona, tal vez en busca de la lástima de otros, de mendigar afectos… de buscar en lo ajeno lo que nunca me pertenecerá por defecto… hurtar las caricias que restan en un día cualquiera, entregar a cien el alma, para retribución de un céntimo de afecto, que debieran bastar…

    Este mi orgullo que me ensordece, que me aplaca, que me domina… busco por mis palabras lo prohibido y en sensatez de saber que este lastimero escrito es sólo para sentirme víctima, compadecerme de mi misma, buscar culpables de lo sucedido, cuando no hay más culpables que yo… este yo que no aprende en el tiempo y vuelve, vuelve, vuelve a caer en las mismas circunstancias de inestabilidad… de siempre, aquella inconsecuencia de lo dicho, lo sentido y lo hecho… inconsecuencia con el pensamiento y el raciocinio de lo que ocurre… lastima de mi misma es lo único que queda, el orgullo me viste con la fachada intachable, intacta, imparcial, mientras el alma se ha desnudado y se arrastra nuevamente por el fondo de un precipicio, en el cual ha caído tantas veces, arrastrándose, lamentándose, sufriendo, como alma en pena, condenada por las circunstancias y como hoy condenada por las palabras de quien la quiere pero rechaza…

    Esta soy yo… la que no soy, la que fui, la que pretendo, la que nunca seré… ésta soy yo… un papel escrito con la tinta de una fábrica sin sentimientos… un papel, un archivo, un resquicio de la tecnología en el computador… cuya programación ha fallado… y no le queda más que ser la construcción de un nuevo ser a base de fragmentos carentes de esencia, pero ordenados como lo exige la nueva comedia.
     
    #4
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    GANADOR RELATO DE LA SEMANA, ELEGIDO EL SÁBADO 17 DE SEPTIEMBRE


    TÍTULO DEL RELATO LOS OJOS VERDES DE LUCÍA DE LA LUNA SIN SOL

    NOMBRE DEL AUTOR : GERRERO VERDE


    PÁGINA DEL RELATO:

    http://mundopoesia.com/foro/viewtopic.php?t=6945[/center]


    RELATO:

    LOS OJOS VERDES DE LUCÍA DE LA LUNA SIN SOL

    Casi no había luz en el cuarto, evidentemente era muy tarde y las brujas ya habían tomado el té, quizás eran las dos de la mañana o algo más, la verdad, el tiempo no era muy importante. Transcurrían las horas y seguía dando vueltas entre las sábanas calientes buscando algún fresco refugio que ni la desnudes me podía dar.
    Así giré durante horas esa madrugada, en medio de un abandonado hotel en el recotejo más inexplicable del desierto. No había luz ni fuego, la oscuridad domaba el ambiente con gran arte, jugando con mi imaginación, pero de algo estoy seguro, esos ojos verdes eran reales.
    Supuse que eran dos, pero sólo se me fue rebelado uno, brillaba al reflejo de alguna estrella, tímido aunque desafiante. Las palabras no salían de mi boca, morían en mi mente sin conseguir hacer real sus notas. El tiempo pasaba lento, pesado, frenándose cada segundo mientras mi corazón se agitaba, doblando el paso de sus latidos hasta que se detuvo al escuchar su voz, era una mujer de tierno tono, quizás, un ángel, pero no creo en dios así que era mujer, -¿Cómo está?- esa fue la pregunta que irrumpió el silencio, ¿qué responder a una extraña pregunta en tal lugar?, bueno eso se lo dejo a ustedes, yo respondí con algo de inconsciencia pero con sinceridad:
    -tengo insomnio y me fastidia-
    -podemos hablar si lo deseas-
    Sorprendido acepté dicha propuesta, olvidando las circunstancias. Me contó su vida, su niñez, el desierto, ella, su casa que era vecina al hotel y su madre que había muerto ayer, lo ultimo me despertó algo pero guardé silencio dejándola relatar su historia.
    Con el transcurso de las anécdotas su figura fue apareciendo; tenia cabellos rubios, lacio y, si el olfato no me confunde, llevaba un ligero toque a vainilla. Su rostro blanco, muy pálido, como el suelo lunar aunque igual de hermoso, bella, dirán ustedes, pero la verdad la única forma de comprender esa magnitud inalcanzable del término belleza era verla, pero verla con respeto y mirada noble, casi como rozándola suavemente con los ojos si no se adentraba de nuevo en las sombras.
    Cuando el alba empezaba a rebelar la arenosa y árida área donde se localizaba el hotel, su cuerpo tomó una ligera transparencia, la conversación se agilizaba, llenándose de fantásticos piropos, hasta que en medio de las palabras rojas desapareció. ¿Dónde buscarla? Sólo se me ocurrió ir a su casa; al salir del lugar me di cuenta, con sorpresa, que solo existía arena y más arena alrededor y una cruz, apolillada, tenía una inscripción que decía “Lucia de la Noche sin Sol”.

    7/02/....
     
    #5
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    [center:95e25f21cb]RELATO GANADOR DEL SABADO 24 DE SEPTIEMBRE



    TÍTULO DEL RELATO ARIKEL

    NOMBRE DEL AUTOR : RAVEN


    PÁGINA DEL RELATO:

    http://mundopoesia.com/foro/viewtopic.php?t=7656 [/center:95e25f21cb]


    ARIKEL

    Mi nombre es William Ogdred, y acabo de abandonar mis estudios de medicina en Oxford por culpa de un funesto suceso que me aconteció hace pocos meses. Desde entonces no he hallado consuelo en ninguna parte, por más que busco no encuentro salida para esta sinrazón. Vivo bajo el manto enlutado de una negra sombra que me asedia cada noche. La falta de sueño me empuja a languidecer a pasos agigantados y, viendo cerca la muerte, he decidido ordenar cronológicamente mis memorias más recientes.
    El punto álgido de mis desventuras da lugar en una diligencia de camino a Londres. Ah!, intentaba yo con ciega fe eludir mi macabro destino. Pero poco sabía de lo que me esperaba en aquel carro maldito por los hijos de Caín.
    Era noche cerrada, en ánimo de pasar lo más desapercibido posible. El cochero era amigo de confianza, y aceptó conducirme a casa en la vigilia con una sola condición: que viajase en compañía de una antigua amiga suya que había enviudado recientemente y que buscaba una nueva vida en el bullicio londinense. No parecía haber ningún inconveniente para cerrar el trato, de modo que hice mis maletas y con gusto me encaminé a la que significaría mi perpetua condena. Mi compañera de viaje lucía luto riguroso. No podía distinguir su cara, ya que la cubría con un sombrero de ala ancha; y tampoco me era perceptible su voz, ya que esta estaba distorsionada a afectos del velo negro que cubría sus labios. Las presentaciones fueron breves, y después les sucedieron unos minutos de incómodo silencio. Ella rompió el hielo interesándose en mis dedicaciones y quehaceres. Me produjo alegría esta reacción suya, y comencé a hablar animadamente:

    - Con certeza echaré de menos mis años en la facultad. Sin duda he disfrutado de provechosa instrucción y buena compañía por parte de los otros estudiantes. ¿Sabe usted? De entre todos mis contertulios recuerdo a uno con especial cariño, un joven natural de Wrington, un magnífico conversador y amigo. Estudiaba medicina, como yo, pero teníamos muchas más cosas en común. Ambos éramos de imaginación exaltada, y prodigábamos una pasión por las letras casi obsesiva. En verdad él era un poco filósofo. Sus divagaciones eran brillantes, y mucho han influido en mi pensamiento. Meditábamos sobre nuestras pragmáticas digresiones y él gustaba decir: “Todos estos extensos pensamientos que, amigo mío, como torres, se elevan por encima de las nubes y alcanzan la altura del mismo cielo tienen su origen y la base en la empiria, y en toda esta inmensa extensión que recorre la mente cuando se lanzan las alejadas especulaciones que, según parece, tanto la elevan, no es capaz de ir más allá de las ideas que la sensación y la reflexión le han proporcionado como objetos de su contemplación.” Curiosa teoría, ¿no le parece? Quizá algún día tenga una gran repercusión y habremos de inclinarnos ante su excelsa sabiduría.- me carcajeé y proseguí.- En verdad que disfrutaba de sus locas correrías mentales…

    - Si es como decís, ¿por qué huís de Oxford, entre la bruma de esta inefable noche? – inquirió ella.

    - ¡Ay, amiga mía! ¡Cuán lejos llegan mis desdichas! ¡Y hasta dónde llega la alargada sombra de mi condena! Le explicaré:
    A una de estas tertulias vino a sumarse una joven. Su aspecto no se haría indiferente para nadie, verá usted. Aquella visión me resultó la de un ángel de los cielos. Que me lleve el Seol si le miento. Era la más hermosa mujer que jamás había contemplado antes. En sus movimientos, en sus formas, ¡qué se yo! En su diabólica feminidad. Su piel era blanca como la nieve, y tersa como el frío mármol. Sus cabellos eran rubios como ríos melados que serpentean desde las insondables cumbres. Sus labios eran pequeños y carnosos, atractivos y sugerentes. Créame cuando le digo que esa sonrisa podría dar luz a la morada de Plutón. Y sus ojos, ¡Oh, esos hermosos ojos! Esas pestañas como las vaporosas alas de dos negros cuervos, que abrigan dos verdes esmeraldas en el estremecedor abrazo de sus plumas. No existe en el mundo belleza tan exquisita como la mirada de aquellos ojos. ¿Qué sucedió? Nada más verla caí en el terrible embrujo de la pasión sin freno, la fijación obstinada, el más terrible enamoramiento. Pronto abandoné las charlas de mi amigo y me dediqué a idolatrar a mi musa con enferma insania. Me oprime en gran manera el corazón sólo de pensarlo. Y es que el embrujo del cual ahora huyo aún está arraigado en lo más profundo de mi alma. ¡Alma! ¿Pues no careceré yo ya de esta?

    - Es usted un joven realmente enamorado. ¿Qué podría causar tanta aflicción a raíz de un amor tan puro y cristalino?

    - Miedo me da contárselo. Pues me tomará por loco, sin duda. Pero de todas formas continuaré mi relato, y que me sirva de desahogo su excelsa compañía. Mire lo que sucedió a continuación:
    Al poco tiempo me armé de valor y me acerqué para inquirir de ella. “Arikel” era su nombre… El nombre que sepultaría mi espíritu a las profundidades del infierno. En las noches posteriores comenzamos a cenar juntos. Nunca se me apareció de día. Pero al caer el luctuoso manto nocturno, llamaba a mi puerta y alimentaba la hoguera de mis sentimientos. Ella admiraba mi talento para la prosa y la poesía. Me hacía componerle versos durante las horas de sol, para luego leérselos a la luz de la luna. Resultó ser ella también una gran poetisa. Además gustaba de tocar el piano y toda suerte de instrumentos musicales. Paseaba graciosa entre sus queridos rosales y le apasionaba el conociendo de las humanidades. Además, me miraba con aquellos ojos, Señor, ¡semejantes ojos!
    Nuestras correrías nocturnas llegaron a afectar mi juicio. La falta de sueño hizo desviar mi vista de los estudios, y la niebla de mis nuevos pensamientos me llevó a interesarme en otros ardides. Leía con voraz deseo libros que hallé de antiguo. Sortilegios, hechicerías, grotescos infundios a mi parecer, pero horrendamente atrayentes. En una de estas ocasiones topé con el relato de una terrible vampiresa, fundadora de uno de los 13 clanes cainitas. Decía que esta criatura gustaba de darse baños en sangre humana, procurándose una piel siempre suave y perfecta. También hablaba de su interés por las artes humanas, y su gusto por compartir el lecho con hombres talentosos, bebiendo su sangre en la cúspide del acto sexual. Dicen que en su mordedura se halla el mayor placer del que jamás pueda disfrutar un varón, pero que la misma, es propiciatoria de la peor de las esclavitudes. Lejos de convertirte en un trasgo o un ser similar, la vampira te procura larga vida para continuar disfrutando de tus talentos. Pero una vida de penitencia y lacrimosa tragedia. Al pie del relato se hallaba un grabado. Los ojos de la criatura. Sí, unos delirantes ojos verdes. Y su símbolo: una rosa roja.
    Un gélido pensamiento recorrió mi espalda. El pánico se apoderó de mí. Pero la idea era insoportable. Quemé el libro en una hoguera y me juré no volver a abrir en mi vida uno semejante.
    - ¿Cree en supersticiones, mi buen señor?

    - ¡Oh! Usted también creería de haber sufrido lo mismo que yo… Esa misma noche Arikel me declaró su amor incondicional y me acompañó hasta sus aterciopeladas sábanas. Una vez postrado en la cama, derritió mi cuerpo entre sus manos e hizo arder hasta la última fibra de mi ser. No recuerdo más de aquella experiencia. Pero cuando desperté ella yacía muerta a mi lado, con la boca abierta y una rosa entre las manos. Observé sus protuberantes colmillos y chillé de puro terror.
    Corrí a hablar con nuestro amigo común, el cochero, y acordé esta escapada hacia Londres. Doy gracias a Dios porque nos ha unido esta noche y puedo darme por satisfecho al contar esta historia y permanecer con vida. Aunque no creáis mi relato, estoy contento de haberlo compartido con alguien. Y sepa que agradezco su respetuosa compostura.- Con esto ella tomó mi mano y depositó un objeto en ella. Se apartó el velo de la cara y descubrió sus ojos. Unos hermosos ojos verdes. Miré en mi mano y había una rosa roja. Lancé al vacío un sordo grito de horror.

    Raven
    miércoles 21 de septiembre de 2005
     
    #6
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    [center:af8c3bc462]IV.- RELATO DE LA SEMANA


    TÍTULO DEL RELATO EL BANCO

    Artista: JAUMEDURGELL

    PÁGINA DEL RELATO:

    http://mundopoesia.com/foro/viewtopic.php?t=7730 [/center:af8c3bc462]


    EL BANCO

    Sí, lo sé… lo había omitido… ¿sabes…? algo en mi se niega a olvidarlo… intento apartar su imagen de mi mente, pero ésta regresa una y otra vez para recordarme que siempre estará ahí… conmigo.

    Uno va haciendo vida, como dejando que todo pase… como si aquello jamás hubiera tenido lugar. Y entonces… cuando cree haberlo olvidado… ahí está: el banco.

    Ese día –cuando lo encontré–, estaba allí: inmutable, firme y estoico –como surgido de la nada–, uno, como cualquier otro –de esos… con barras de madera–, curtido entre la brisa y el salitre, parador de gaviotas y de algún que otro anciano pescador.

    Alrededor: las vías, el Stella Maris, el caserón de los prácticos y salvamento, el batzoki, una pequeña ermita, varios bloques de pisos, la cofradía, el parque –con un altillo para los músicos–, un kiosco cerrado y no muy lejos… el viejo faro.

    Me esperaba –me había esperado siempre–, en mitad el aquel extraño parquecito… como construido para mi.

    Aquel, fue el banco en el que dormí la primera vez que dormí en un banco.

    Ese día supe que no tenía casa, ni mucho menos familia, ni letras, ni pasado, ni música, ni amigos de verdad.

    “A menudo tomamos decisiones cuyo alcance no llegamos a comprender hasta que ya es demasiado tarde”. Terribles palabras… que no se acaban de ir de mi cabeza… palabras que vuelven con fuerza –como la imagen del banco–, justo cuando más daño pueden hacer. Terribles… y ciertas… teñidas de aparente lejanía cuando aún creemos que mamá vendrá otra vez.

    Aquella noche, la del tres al cuatro de septiembre de mil novecientos noventa y cinco fui –por primera vez en casi veintidós años–, consciente de lo solo que estaba. Presa de ese vértigo extraño que acecha cuando te sabes solo frente a la vida, cuando te enteras de que la muerte se ha llevado al último de los tuyos; con dinero para bocadillos hasta el jueves… un nombre que no era mío… una sola muda y el alma hecha pedazos.

    Lo tenía ahí, frente a mis ojos: insolente como un espejo, firme como una piedra, frío como la muerte.

    Hasta en cuatro ocasiones traté de darle esquinazo… pensé quedarme junto a la barandilla, a escuchar el tímido chapoteo del vaivén de las olas, que mueren en la oscuridad, entre las pilastras que sostienen la parte vieja del muelle… quedarme a mirar, sentir el mar de noche; des-esconder lomos de ajenos pececillos que aletean entre los botes antes de volver a la nada que los creó.

    Por tratar… traté incluso de matar el tiempo entreteniéndome con unos chicarrones de casi mi edad, que por algún motivo cambiaron de tema al acercarme. Se les veía serenos, vecinos del barrio y en su mirada… ese ávido resplandor que únicamente tienen quienes están dispuestos a cambiar el mundo. Maravilloso –pensé–, y sin embargo… tan errados respecto al cómo.

    Luego vendría el viejo faro –que ya no proyectaba sino sombras a merced de las cuales se fundían los cuerpos desdibujados de marinos de ultramar–. Sórdido y extraño, breve pero intenso –si bien no exento de cierto riesgo–.

    Mi equipaje. Todo cuanto tenía estaba en un fardo abyecto por cuyo cuidado apenas pude dormir… ¿dormir…? morir… no más.

    Abrir los ojos antes de las tres se puede sobrellevar… a decir verdad: duele mucho más recordar quién eres y dónde estás, que lo que cuesta volver a perder la consciencia. Hacerlo al alba es muy distinto: lo primero que sorprende es lo frío que puede llegar a ser el despertar de un nuevo día. Frío… se diría que por él abrí los ojos.

    El banco, parecía ahora pesar más en los huesos que en el alma. Me daba la vuelta cada diez minutos o quizá un cuarto de hora… y lo que al principio solo era un doloroso hormigueo, no era ahora sino el gélido suspirar de la noche junto al mar… desnudez inocultable. En otra cosa… intentaba pensar en otra cosa.

    Mientras –o quizá por eso–, la voz que jamás calla hizo presa de mi razón: “…el banco, te lo tienes merecido… no te gires aún… ya lo sabías… evita el peligro… no destaques… gírate… ¡atento! …ya te lo dije… ¡te miran!”.

    Cerré los ojos y confié en que un anticipo de la muerte se lo llevara todo: despertar hacia las ocho, esperar un poco más y contemplar el amanecer junto a un cristal, con los primeros rayos de sol… tomar un buen tazón de chocolate y una ración de churros… en paz. –Apenas un pequeño despilfarro… uno más–.

    Lo cierto es que no estaba solo… esa noche fuimos al menos dos quienes compartimos nuestros sollozos ahogados en vino, alejados de lo cercano, indiferentes incluso a nosotros mismos… aunque quizá solo fue una noche más…

    Le vi dormitar en otro banco –su banco–, bajo el pórtico de la vieja ermita, a resguardo de la brisa –pero no de los extraños–.

    Me llamó la atención una luz amarillenta que asomaba por el ventanuco de una casa que debía ser la del párroco… vendría a dar casi a dos metros justo encima del oscuro bulto que formaba aquel pobre desgraciado. Le di algunas vueltas en la cabeza… “tanto esa bombilla como todo cuanto alumbraba se paga con el dinero para los pobres… y eso hoy debería incluirme a mi… ¡qué cosas!”.

    Mi retina me traía las imágenes del domingo… recordaba con asombro aquella extraña taberna que hacía las veces de economato y sala de culto, y cuyo acceso sólo pude franquear mostrando mi libreta de inscripción marítima; recordaba mi reciente paseo por la vasta ciudad desconocida; el incómodo viaje en tren; palabras de gente que conocía; lugares que sentía como propios y que ahora se me antojaban perdidos para siempre… pensaba en qué haría cuando se me agotara el dinero… en comerme el orgullo y suplicar amparo a… ¿a quién?

    Las cosas en las que uno pude llegar a pensar… qué te ha llevado a donde estás… que bien que están los demás… me comería entera una de esas cajas de galletas que nunca habría imaginado que algún día querría comer… y una ducha ¡Dios mío, una ducha, por favor!… una cama… y un poco de silencio.

    A estas horas, los chicarrones idealistas de seguirían dormidos en las camas que sus madres prepararon la mañana anterior. A escasos metros, alguien tenía más suerte que yo.

    Y esas tonterías justas que farfullan en mi mente… que si por qué el Rey lo es… que si el párroco no trabaja. Pensaba… que tanto el señor que dormía en la otra esquina como yo mismo, un día fuimos bebés… como el Rey, y como el párroco, como los chicarrones de anoche, y como todos los demás. Entonces… entonces sí teníamos familia… nos hacían carantoñas, importábamos a alguien… ¿dónde estará hoy toda esa gente?

    Por fin de mañana, me acerqué a ver a mi compañero: era ya muy mayor –incluso pudo haber sido mi padre, el de verdad–. Tenía una botella junto a él y su rostro reflejaba una mirada a los infiernos. Me estremecí ante la posibilidad de sufrir como él hasta su edad.

    Tras eso, busqué una cafetería en la que poder tomar mi ansiado chocolate con churros. Escudriñé un periódico y encontré una salida que –aunque algunos habrían tachado de fácil–, me sacó de la calle, de mi parque, me alejó de mi banco y de todo aquello.

    Han pasado casi nueve años y jamás he vuelto por allí. Un día he de hacerlo y ver qué ha sido de mi banco, de esos chavales, del Stella Maris, la bocana, el parque, las dársenas y todo lo demás.

    Quién sabe si anoche, alguien durmió en mi banco; encogido, atento, asustado, con el alma destrozada y sin apenas fuerza para derramar lágrimas que nadie habrá visto caer.
     
    #7
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    [center:feed05d517]RELATO GANADOR DE LA SEMANA, ELEGIDO EL SÁBADO 8 DE OCTUBRE


    TÍTULO DEL RELATO: OTOÑO FRIO DE INFIERNO

    Autor: MiYUSAN

    Pagina del relato:

    http://mundopoesia.com/foro/viewtopic.php?t=8328[/center:feed05d517]

    RELATO :

    OTOÑO FRIO DE INFIERNO

    Los diarios de esa mañana reportaron el asesinato mas siniestro ocurrido los últimos años.
    Martha Rotherman, reportera de la “cartelera roja”, como se solía llamar la sección violenta, fue llamada por los vecinos del difunto. Ella cautivada por el llamado, salió corriendo a cubrir la noticia.

    El Otoño que sofocaba el Contry, se convertía poco a poco en la época infernal que devoraba los pensamientos sepulcrales del asesino. Sus colores rojo carmesí, naranja uchuba y amarillo preto, rodeaban el ambiente, dándole horrorizantes toques de sangre y sufrimiento.
    Y mientras que al pasar sobre las hojas secas se escuchaba un cruch, a lo lejos, gritos de dolor oscurecían el día.

    Esa mañana, Martha, recogió su cabello mono retocado por algunas tinturas y se vistió con trajes negros para resaltar la alegórica escena descrita por los vecinos del Contry.
    Empaco entonces su cámara de fotos, dos rollos (por si encontraba algunas pistas para la policía) y su cuaderno de notas, en donde describiría paso a paso lo narrado por los residentes del sector.

    Esa mañana, nuestra reportera estrella se abrió camino entre la ciudad para llegar a la escena del “crimen”.
    Tardo solo una hora para encontrar el lugar. Fue muy fácil seguir el olor a muerte. Y también fue muy fácil adivinar el porque de la multitud.

    Se bajo entonces de su auto sin advertir a su estomago, y tomo carrera directo a su lecho fatal...

    Un escalofrío la acogió enseguida. Tomando un esfero con su mano derecha, trataba de escribir cual cosa veía. Y al mismo tiempo lo que la gente decía.
    Sin parpadear por los restos aún vivos... su mente solo ordenaba escribir.

    En estas, apareció un hombre alto muy bien vestido. Su tez era blanca y sus ojos totalmente negros. Y hablando con voz fuerte le dijo: “La niña solo le dió una segunda oportunidad”.

    LA reportera se inclino sobre su cuaderno de notas para escibir lo dicho por aquel hombre, pero al preguntar la razón, este ya se había esparcido por el aire.

    Martha, con sus pasos cortos y moribundos continuó su camino.
    Y con náuseas crónicas escribía el articulo para su sección:

    “Otoño Frío de Infierno

    Alejandro Salamanca, estudiante de grado 11° de un colegio al norte de la ciudad, fue encontrado muerto en su propia casa. Se teme que el asesino sea de contextura ancha, mida aproximadamente 2 metros de altura, fisiculturista y con problemas mentales. La causa de su descripción, según los restos encontrados”


    Al día siguiente, Elizabeth leyó lo ocurrido, y su sangre empezó a hervir como aquella mañana en que dio muerte a su tierno ángel cadavérico. Su cara llena de resentimiento, odio y venganza, cambiaba a la diestra de su mismo testamento.

    Y cerrando el periódico se dijo: “Al igual que él, Martha Rotherman escapó de la verdad. ¡Tuvo en sus manos la oportunidad de mostrarle al mundo mi poder!, y fue lo suficientemente cobarde como para describir como la sangre del cuerpo del moribundo Alejandro, se derramaba en torno a su figura. ¡Tampoco tuvo el valor de contar los pedazos de rostro que rodeaban sus manos descuartizadas!

    ¿Por qué le teme a su tronco hecho trizas?
    ¿Por qué no guardó entonces sus vísceras si le parecían tan asquerosas?

    ¡Cobarde!, ¡Cobarde!... ¡Al igual que él cuando tuvo la oportunidad de enfrentarme!
    ¡Cobarde!, ¡Cobarde!... ¡Porque a pesar de ver lo que sucedía por las venas de ese incinerable cuerpo, no tuvo la valentía incontrolable para hablar y contarlo todo!.

    Ahora, (suspiro profundamente) Ahora, por negarme, cambiar mi imagen, prohibirme el mundo y bufarse de mi presencia.... ¡Tendrá que morir!”
     
    #8
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    [center:6e64c46d4f]RELATO DE LA SEMANA, ELEGIDO EL SÁBADO 15 DE OCTUBRE



    TÍTULO DEL RELATO HANAMI


    NOMBRE DEL AUTOR : EHEREA


    PÁGINA DEL RELATO:

    http://mundopoesia.com/foro/viewtopic.php?t=8448[/center:6e64c46d4f]



    HANAMI


    En el año 1888 de la era Meiji la actual isla de Hokkaido tenía un clima casi siberiano.
    La gente se refugiaba en sus pequeñas aldeas a las afueras del templo contando antiguas leyendas para honrar a los espíritus de sus antepasados. Una de éstas leyendas, quizá la más famosa entre los viajeros, era la de la dama de las nieves, una hermosa joven que, rodeada de un aura de melancolía, vagaba errante por las colinas heladas socorriendo a los transeúntes perdidos y desapareciendo después entre la neblina.
    Muchos creen haberla visto en mitad de la noche llorando lágrimas de hielo a la luz de la luna, otros niegan rotundamente su existencia; en cualquier caso así es como nació esta popular leyenda:


    En una pequeña aldea cercana al templo de Kyogatsu vivía una hermosa joven llamada Hanami*. Con solo diecisiete años de edad era una muchacha muy hacendosa que, usando solo sus delicadas manos, elaboraba lindos brocados
    para el cabello con flores y corteza de cerezo.
    Su estación preferida era la primavera, pues aunque el frío no abandonaba el aire, se podían contemplar los cerezos en flor a orillas del río helado.

    Cierto día, su prometido, Arashi*, fue a buscarla al templo pues tenía algo importante que decirle.
    Arashi era un joven fuerte y atractivo que había prometido cuidar de Hanami dos años atrás, tras la muerte de sus padres.
    Al hallarla junto al altar de sus antepasados le reveló la noticia:

    -Hanami, tengo que abandonar la aldea.
    -¿Volverás? .Musitó Hanami con un hilo de voz.
    -El emperador Mutsuhito está reuniendo un hombre de cada familia y tú sabes bien
    que yo no tengo padre ni hermanos. No te pediré que me esperes, Hanami, eres tan
    solo una flor de diecisiete años.
    -Te esperaré, Arashi. Te esperaré fiel como estas montañas, impasible como el río
    helado. Te esperaré.

    Cuando Hanami se dio la vuelta la figura de Arashi ya había desaparecido y en su lugar había una pequeña flor de cerezo. Ella la apretó contra su pecho.
    -Te esperaré. Repitió.

    Pasaron los años y Arashi recorrió miles de kilómetros defendiendo a su emperador y luchando sobre las colinas heladas.
    Incluso treinta años después, cuando consiguió volver a la aldea, Hanami no había salido ni un solo instante de su mente. Su corazón latía tan deprisa como la primera vez que la vio.
    Volvió a buscarla bajo los cerezos, donde ella pasaba cada mañana haciendo sus brocados para el cabello. Pero ella no estaba allí.
    Miró un momento el paisaje, las montañas, el río, nada había cambiado.
    De pronto, con la vista fija en el río helado, notó como un escalofrío recorría su espalda.
    Allí, bajo una densa capa de hielo, reconoció la flor, la misma flor que hace treinta años había dejado en el suelo del templo, esta vez entre las manos de otra flor, su adorada Hanami.
    Con un grito de terror se dejó caer de rodillas, contemplando entre sollozos el joven cuerpo gélido de su amada bajo el lecho del río y recordando aquellas palabras:

    -Te esperaré, Arashi. Te esperaré fiel como estas montañas, impasible como el río helado.
    Te esperaré…
     
    #9
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    [center:4cb432d4ec]
    GANADOR RELATO DEL SÁBADO 22/10/2005
    [/center:4cb432d4ec]



    [center:4cb432d4ec]

    TÍTULO DEL RELATO: TENGO RATOS EN LOS QUE PIENSO EN TI…


    NOMBRE DEL AUTOR : ANTONIOPC


    PÁGINA DEL RELATO:

    http://mundopoesia.com/foro/viewtopic.php?t=8684[/center:4cb432d4ec]


    RELATO:

    TENGO RATOS EN LOS QUE PIENSO EN TI…

    Tengo ratos en los que pienso en tí...
    ratos en la noche en los que subo al cielo y aparto las nubes para alcanzar la luna que me acuna cuando está menguante y creciente y me llena de besos cuando está llena o nueva, luminosa.

    Tengo ratos en los que pienso en tí...
    ratos en el día en los que te busco en cada rincón y esquina, debajo de esta mesa, en la servilleta del cuello de esta botella, en el suspiro de aquella pareja, en el silencio de este lápiz y papel.

    Tengo ratos en los que pienso en tí...
    ratos en los que me hundo y te imagino sonriéndome, tendiéndome tu mano, acariciando mi mejilla, mi pelo, suavemente hasta unirnos en un abrazo, ratos en los que me sacas a flote.

    Tengo ratos en los que pienso en tí...
    ratos en los que hablo de tí a una amiga 'que se llama soledad' y le cuento todo un cúmulo de errores, abriéndome camino entre tanto llanto, pidiendo perdón mientras me ve golpeando paredes, almohadas, cristales y frentes, haciéndome daño.

    Tengo ratos en los que pienso en tí...
    ratos en los que trago el humo de este cigarro mientras me atrapa el acorde de esta canción que ahora suena y que habla de amor, que habla de ti y de mi, esa música que nadie comprenderá si no ha vivido lo nuestro.

    Tengo ratos en los que pienso en tí...
    ratos en los que vuelo muy alto y trato de caer en picado y estrellarme, desaparecer, que nadie encuentre ni rastro, ni pregunte, ni sepa quien soy, era un buen chico.

    Tengo ratos en los que pienso en tí...
    ratos en los que el silencio y amargura me acompañaba por las calles de esta ciudad, mientras buscaba un sitio donde comer y beber, donde comerme la cabeza y beberme estas lágrimas saladas.

    Tengo ratos en los que pienso en tí...
    ratos en los que compartiría este café, este patxarán, este periódico, este anticiclón que nos cae derritiendo las calles de ahí afuera, derritiendo sesos y corazones, 'no hay nadie que se atreva a salir'.

    Tengo ratos en los que pienso en tí...
    ratos para comerme las uñas de estos dedos de mono de circo, de payaso que ya no hace a nadie reir, que no te hace reir, sólo agobiar, que trata de ser un amago de sonrisa en tu boca, de alegría en tus ojos.

    Tengo ratos en los que pienso en tí...
    ratos en los que los escaparates, esos donde te estrellabas, se llenan de faldas, vestidos. bikinis, pantalones, bolsos, sandalias y te imagino con todo puesto, sonriendo, mientras me dices 'te quiero, abrázame'.

    Tengo ratos en los que pienso en tí...
    ratos en los que deliro, conviertiéndome en el 'cientodos', en los que desespero, agonizo, en los que me abandono a la suerte de esta negra nube, en los que me quedo sordo, en los que vomito barbaridades mientras pienso que ya nada vale.

    Tengo ratos en los que pienso en tí...
    ratos en los que trago saliva, me muerdo la lengua, aprieto los dientes, cierro los labios para no gritar ni golpear a mi débil corazón, para no tomar la pastilla roja y blanca de la calma.

    Tengo ratos en los que pienso en tí...
    ratos de lejanía, de desesperanza, de agonía, de mucha agua de océano, delfines, tiburones, de muchas horas de vuelo, de muchos recuerdos que caen al olvido mientras gritan 'aqui estoy, no nos sueltes'.

    Tengo ratos en los que pienso en tí...
    ratos en los que te comería, en los que deseo los lunares de tus pechos, las caderas que dibujan tu figura, en los que lamería toda tu piel, en los que bailaría a tu son, arriba, abajo, de lado, en los que respiraría junto a tu agitada respiración.

    Tengo ratos en los que pienso en tí...
    ratos en los que sueño con aeropuertos, en los que siento abrazos de bienvenida, lágrimas de alegría, besos de esperanza, globos de colores, pancartas, megafonías anunciando 'bienvenida te quiero' y calma, mucha calma, en los que estás aquí a mi lado, 'pero a tu lado'.

    Tengo ratos en los que pienso en tí...
    Tengo ratos en los que pienso en tí...
    Tengo ratos en los que pienso en tí...
    Tengo ratos en los que pienso en tí...
    Tengo ratos en los que pienso en tí...
    ¿sabes?
    todos esos ratos...
    ...duran...
    24 horas...desde que amanece...y resto 6...

    un beso MiLuna
     
    #10
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    [center:f52b44856e]III.- RELATO DE LA SEMANA, ELEGIDO EL SÁBADO 29 DE OCTUBRE
    (valoración de relatos publicados en la semana del 22 al 28 de octubre)



    TÍTULO DEL RELATO UNA LECCIÓN INOLVIDABLE

    AUTOR: L.ARIZA

    PÁGINA:

    http://mundopoesia.com/foro/poemas-y-poesias-8862.php [/center:f52b44856e]


    UNA LECCIÓN INOLVIDABLE

    Era una calurosa mañana del mes de Julio. El los campos se veía a un padre arando la tierra con su hijo. Llevaban ya varias horas trabajando duramente.
    Cada paso que el hijo daba iba acompañado de un suspiro mientras secaba el sudor de su frente.

    -Hijo, estoy observándote toda la mañana y me he dado cuenta de que suspiras en todo momento ¿Qué te ocurre?.-preguntó el padre
    -Verás padre, es que creo que mi arado es más grande y pesado que el de mis hermanos y no lo veo justo.-

    El padre observó el arado y dijo con calma a su hijo:

    -Bueno, si realmente crees que es así...acompáñame a la caseta donde tus hermanos guardan sus herramientas y trae contigo tu arado. Serás tú mismo el que ha de escoger entre todos.

    El hijo muy contento con la decisión del padre cargó su arado al hombro y se dirigieron juntos a la caseta de las herramientas. Una vez allí el muchacho soltó su arado en el suelo y contempló los de sus hermanos, cada uno de un tamaño distinto.
    Los fue probando todos, uno por uno. El padre lo observaba pacientemente...
    Finalmente el muchacho agarró uno con fuerza y con cara de satisfacción lo alzó en el aire y dijo:

    -¡Padre, éste! ¡Lo encontré! Por fin un arado que pesa poco...y sencillo de manejar.

    El padre lo miró sonriendo con ternura:

    -Muy bien hijo, me alegra que lo hayas encontrado. Ahora coge tu arado, el que siempre has utilizado en tus tareas, y déjalo apartado para que tus hermanos puedan usarlo.

    El muchacho comenzó a buscarlo, extrañado vio que no estaba:

    -Pero padre...no lo encuentro...
    -Ay hijo...mira el que tienes en tus manos...¿no es ese el tuyo?


    El joven lo miró detenidamente y con un sentimiento entre vergüenza y tristeza, no pudo mas que agachar la cabeza.
    El padre se acercó a el y le pasó su brazo por encima de los hombros, mientras le decía:

    -Tranquilo...no tienes de qué avergonzarte...Muchas personas se quejan de que sus cargas, responsabilidades o problemas son mucho más duros que los de los demás y tienden a envidiar las vidas ajenas creyéndolas más fáciles y mejores que las suyas. Sin embargo, cada uno debe sentirse a gusto con sus circunstancias, aún estando en situaciones criticas, y satisfechos con lo que la vida nos ha preparado...porque...siempre habrá alguien que piense que nuestro arado es mucho más ligero y manejable que el suyo, y posiblemente tenga razón
     
    #11
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    [center:2e48818fe9]RELATO DE LA SEMANA, ELEGIDO EL SÁBADO 5 DE NOVIEMBRE


    TÍTULO DEL RELATO: ESTOY SIN SONRISA, SIN CORAZÓN, SIN ESPERANZA

    NOMBRE DEL AUTOR : ANTONIO PC


    PÁGINA DEL RELATO: http://mundopoesia.com/foro/poemas-y-poesias-9196.php[/center:2e48818fe9]


    RELATO

    ESTOY SIN SONRISA, SIN CORAZÓN, SIN ESPERANZA


    Te llevaste todo en un rincón importante de tu maleta, esa que subieron a la bodega de aquel avión, aquel día que ya no recuerdo.

    Te dejé llevarlas contigo pensando que pronto tendría este agujero en mi pecho de nuevo cubierto, y ahora, quien me mira de frente, puede ver qué hay detrás de mi…
    ...y que mi cara volvería rápido a tener mi verdadera sonrisa, ahora la sustituye una que me pinto por la mañana y que se desdibuja a las pocas horas…
    ...y que pronto también, junto al corazón y a la sonrisa, la esperanza volvería a mi alma, que ahora ya no ve más allá del día a día y que no tiene ilusión por el mañana. Te lo has llevado. Te dejé llevarlo contigo.

    Cuando llegaste a tu nuevo hogar, después de las rancheras, al abrir tu maleta sacaste mi sonrisa, mi corazón y mi esperanza con mucho mimo y cuidado...les cantabas...me veías en ellos, y los dejaste muy cerquita de ti, bajo tu almohada, junto a la cajita de música y otros recuerdos que también sacabas con cariño poco a poco de aquella maleta…
    Tu corazón y tu sonrisa, que estaban aún heridos, querían estar cerca de los míos, y nuestras esperanzas estaban intactas, se querían...

    Todas las noches, al llegar cansada, podías sentir como mi corazón latía y te daba fuerzas y como mi sonrisa sonreía y te daba alegría y la esperanza tenía esperanza de que me echaras de menos, y sí...me echabas de menos. Ahí estaban junto a ti. Te dejé que las llevaras contigo.

    Así pasaban los días, mi corazón, mi sonrisa y mi esperanza, te veían menos, te sentían menos, no sabían bien por qué, pero ya empezaban a incomodarte, no dormías bien, y decidiste sacarlas de debajo de tu almohada, que iba cogiendo poco a poco el olor de tu pelo…y los llevaste a la mesita de noche donde compartían sitio también con algún libro y con tu líquido de las lentillas…

    Pero, poco a poco esa mesita se quedaba pequeña, el sonido del latido del corazón se juntaba con el goteo de esas gotitas que se perdían de la tubería de la cisterna del baño, buf! ya era algo molesto tanto ruido por la noche, además la sonrisa, ya muy de cuando en cuando, pasaba de sonrisa a risa y la esperanza te seguía hablando al oído pero ya un poquito más alto ya que estaba más lejos que antes cuando la cuidabas bajo tu almohada…demasiado ruido por la noche, para tu cansancio diario…

    Ya a la mañana siguiente al despertar, después de no conciliar bien el sueño y desvelarte varias veces, pensaste que ese no era buen lugar para mi corazón ni para mi sonrisa ni para mi esperanza…pasaron al cajón de esa mesita…demasiado estrecho y oscuro para que un corazón pueda latir y la sonrisa pueda hacer su gesto y la esperanza, con lo grande que era, se agobiaba entre esas cuatro paredes de madera…se movían dentro y seguían haciendo ruido…
    Seguían cayendo hojas del calendario y tu día a día iba acumulando vivencias que ibas metiendo en ese cajoncito, vivencias que quitaban el poquito sitio que ya de por sí tenían mi corazón, mi esperanza y mi sonrisa…había que hacer hueco…y de nuevo pensaste que mejor hacer otra pequeña gran mudanza y…sacaste del cajón mi corazón, mi esperanza y mi sonrisa y los pusiste en el suelo mientras pensabas dónde ponerlas...

    '¿en el armario?' '¿bajo la cama?' '¿de nuevo en la maleta?' '¿en aquel cofre?' '¿bajo el colchón?' 'mmmh ¿dónde?'...

    En ese momento una voz al otro lado de la casa te llamaban a voces y con prisa, era la hora de la cena, y las prioridades del momento hicieron que salieras corriendo de la habitación, sin acordarte que en el suelo estaban mi corazón, que seguía latiendo fuerte para que el tuyo lo escuchara, mi esperanza que tenía aún esperanza de volver bajo tu almohada y mi sonrisa que a pesar del polvoriento suelo seguía sonriendo, y en tu carrera diste una patada a mi sonrisa, pisaste mi corazón que estaba junto a la esperanza. Cada uno salió despedido hacia un rincón de la habitación, asustados, y allí quedaron perdidos, olvidados cada uno en un lado, separados…entre sí...y de ti...

    Y yo, ya ves, sigo sin poder sonreir a nadie, no tengo sonrisa, no sé dónde está, y la que pinto en mi cara poco dura y pronto se borra…y sigo sin poder dar mi corazón a nadie, por que no lo tengo, no sé donde está, latiendo sin dueño en algún rincón, y sigue mi agujero en el pecho…y lo peor es que sin esperanza, que tampoco sé dónde está, no puedo vivir…ya no puedo vivir...sin ti...


    (Si un día al barrer la habitación encuentras tres cachitos de mí, por favor, envíamelos vía urgente...y si los traes tú...mejor...esperaré que llegue ese día)

    Antonio Julio'05
     
    #12
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    RELATO DE LA SEMANA, ELEGIDO EL SÁBADO 12 DE NOVIEMBRE:


    TÍTULO DEL RELATO: EN SILENCIO

    NOMBRE DEL AUTOR : SOLO... YO?


    PÁGINA DEL RELATO:

    http://mundopoesia.com/foro/poemas-y-poesias-9335.php[/center:6d22f5d6d3]


    RELATO:


    EN SILENCIO

    Victoria tiene sólo diez años pero sabe entender.
    El padre de Victoria es muy estricto, tiene muy mal carácter, sin embargo ella ha aprendido a quererlo, porque entiende que a pesar de su mal genio es alguien sincero y con buenas intenciones. La madre de Victoria es sumisa, prefiere no contradecir a su marido.
    Andrés, el hermano mayor de Victoria tiene 17 años y no soporta a sus padres, no entiende porqué él es tan poco tolerante ni porqué ella no le hace frente.
    Victoria piensa que un día su hermano va a entenderlos a los dos, mientras tanto lo apoya y le da su compañía pero no toda la razón. Andrés realmente agradecía la actitud de su hermana.

    Una noche Victoria despertó cuando sintió pasos en la casa, era Andrés, tenía una mochila llena de ropa, algo de comida y ganas de desaparecer, le pidió a su hermana que no le dijera nada a nadie pero pretendía irse y no volver, al menos hasta que tuviera claro qué decirle a su padre.

    - Pero yo te necesito- los ojos de la niña se llenaban de lágrimas- Andrés, no puedes irte.
    - Sólo va a ser por un tiempo, tú eres muy fuerte, y en el fondo yo sé que me entiendes, ¿verdad?

    Ella lo miraba a los ojos, en su cara no se distinguía ninguna expresión, Andrés no quería esperar más, necesitaba irse pero todo esto le hacía más daño de lo que había pensado.

    - Cuando yo vuelva ya habré pensado qué hacer, todo se va a solucionar, confía en mi.

    La cara de su hermana entre las sombras, Andrés no pudo ver la lágrima que caía finalmente sobre su pijama.

    - Suerte, te quiero mucho
    - Y yo a ti, adiós.

    Cuando la Sra. Henriquez despertó la mañana siguiente caminó como siempre hasta la cocina, tomó como siempre su desayuno mientras preparaba el de su esposo, fue a despertar a Victoria, y aunque notó algo diferente en la cara de su hija, a esa hora no tenía ánimo para darle importancia, siguió limpiando y arreglando todo para que cuando el Sr. Henriquez se levantara viera su casa impecable.

    A las 7:20, en la mente de la Sra. Henriquez todo era normal, su esposo se subía al auto y partía al trabajo, su hija se vestía para ir al colegio y su hijo todavía no despertaba.

    Victoria estaba sentada en su cama pensando en su hermano, guardaba en su mochila algunos lápices, un par de cuadernos, se preguntaba que dirían sus padres sobre la ausencia de Andrés, imaginó a su madre llorando desesperada, a su padre gritándole a las paredes, a los cuadros, a los sillones y a las alfombras, caminando en círculos, imaginó sus pasos firmes, imponentes, su furia reflejada en cada espejo, su furia transformada en miedo en los ojos de su esposa. Victoria ya estaba cansada, empezaba a tener miedo también. Se levantó de la cama, dejó su mochila junto a la puerta y escuchó el grito.

    - ¡Mamá! ¿Estás bien? ¿qué pasa?
    - ¡Andrés! Hija, tu hermano no está.

    Andrés había dejado una carta para su madre sobre la cama y un claro mensaje para su padre en la pared, en letras grandes y rojas decía “adiós, necesito pensar y lo más lejos posible de ti”. A las 7:30 la Sra. Henriquez no sabía qué hacer. Durante el día trató de limpiar las letras de la pared, pero fue imposible. Después de pensarlo bien decidió ocultarlas de su esposo con un cuadro y buscar una excusa para justificar la ausencia del hijo.

    Las excusas inventadas no bastaron, los cuadros de flores de la Sra. Henriquez tampoco, y las semanas que vivieron Victoria y sus padres desde la partida de Andrés hasta su regreso apenas se pueden describir con palabras. Fueron más que la angustia de una madre, fueron más que el miedo de una niña y más que la furia del respetado Sr. Henriquez, fueron desesperación, tres personas llenas de desesperación.

    - Sonó el timbre Victoria.
    - Sí papá, yo la abro.

    Victoria se acercó a la puerta.

    - ¿Quién es?
    - ¡Victoria! Que bueno que seas tú la primera con la que hablo, soy yo, Andrés, estoy decidido, vengo a enfrentar a papá.
    - Tengo miedo Andrés.
    - No te preocupes, yo...- Andrés quiso seguir hablando pero desde dentro de la casa se escuchó la siempre imponente voz del Sr. Henriquez.
    - ¡Victoria! ¿ya viste quién es?
    - Soy yo

    Andrés entró a la sala, la Sra. Henriquez soltó la bandeja que traía entre sus manos, el ruido llamó la atención de todos, de Andrés, parado en medio de la sala, del Sr. Henriquez, frente a su hijo y de la pequeña Victoria, que no se había movido del lado de la puerta.

    - No hagas más ruido y ve al cuarto con la niña – ordenó imponente y frío el Sr. Henriquez a su esposa – esta va a ser una discusión de hombre a hombre, ahora veremos qué tan hombre es tu hijo

    La Sra. Henriquez estaba muda, sorprendida, no sabía qué hacer y se quedó ahí, de pie, frente a la bandeja y los platos rotos, frente a su marido y su mirada impaciente.

    - ¿Es que no me oíste?
    - No la trates así – Andrés había vuelto a casa para enfrentar a su padre y eso haría – ella puede quedarse si quiere.
    - ¡Tú no me hables!
    - ¿y por qué no?
    - ¡Tú no me hables mierda! Tú no me vas a decir lo que yo puedo o no puedo hacer, tú no eres el que día a día trabajó para poner este techo sobre tu cabeza para que un día decidas dejarlo sin agradecer nada.
    - Me asombra Sr. Henriquez, que ahora hable de trabajar para poner un techo sobre mi cabeza cuando nunca se preocupó de mí.

    El Sr. Henriquez levantó su mano y con toda la furia de las últimas semanas la llevó a la cara de Andrés, él, con la fuerza del golpe retrocedió un par de pasos, pero se mantuvo lo más fuerte que pudo. La Sra. Henriquez, por primera vez en su vida no pudo soportar la actitud de su marido, dejó todo el miedo atrás y levantó la voz.

    - ¡No puedes hacer eso, es tu hijo!.
    - Y ahora otra más que quiere decirme qué puedo y qué no puedo hacer.
    - He estado estos 19 años de casada contigo aceptando cada idea, cada actitud, cada cosa que haces, pero esto no lo puedo aceptar, ¡es tu hijo!
    - Ya te dije que tú no me vas a decir lo que puedo o no puedo hacer, ¡si es mi hijo le hago lo que yo quiera!
    - ¡Eso no!

    El Sr. Henriquez levantó su mano de nuevo, nunca le había pegado a una mujer pero ahora acababa de golpear a su esposa. Esto era más de lo que Victoria quería ver, no podía soportar tanto, ahora entendía a su hermano cuando decidió irse de casa.

    El portazo lo sintieron los tres desde la sala, en la discusión habían olvidado a Victoria, se podía leer el pánico en sus ojos sin pensarlo habían herido a la única persona que los unía, la persona que daba sentido a la palabra hogar entre esas paredes.

    Victoria corría por la calle, o por el parque, por donde sea, ya no estaba prestando atención a nada, solo quería correr hasta desaparecer. No notó ni a sus padres ni a Andrés corriendo detrás de ella, tampoco vio el auto que pasaba por la calle a toda velocidad, el conductor tampoco se dio cuenta de que la niña estaba ahi, los únicos que pudieron observar la escena completa fueron Andrés, Fernando y Silvia Henriquez, los tres en ese momento lo entendieron, no era necesario usar palabras, la lágrima que resbaló por las tres mejillas era la misma y el abrazo que los unió en ese momento no se alejó de ellos nunca más....
     
    #13
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    [center:a5f888e005]RELATO DE LA SEMANA, ELEGIDO EL SÁBADO 19 DE SEPTIEMBRE



    TÍTULO DEL RELATO MARGARITA

    AUTOR DEL RELATO: MIYU SAN


    PÁGINA DEL RELATO:

    http://mundopoesia.com/foro/poemas-y-poesias-9778.php[/center:a5f888e005]

    RELATO:

    MARGARITA

    - Ojos azules como el océano en verano, labios gruesos, tersos y suaves como la manzana de Blancanieves, piel blanca para adornar su cabello..-
    Continuaba el padre de Margarita describiendo su hermosa hija que acababa de nacer.

    -Margarita!, que buen nombre! – Repetía todos los días su madre, llena de gozo por ser un milagro de la vida.

    Pasados pocos años, Margarita ingreso al jardín (como se acostumbra en su país), allí aprendió a bailar, gritar, cantar, hacer mamarrachos, a pintar y todas esas cosas que se enseñan en esos lugares. Pero aquellos mamarrachos eran mas que extraños, claros, un poco concisos y hasta se podría decir que a un solo trazo.

    Así, Margarita siguió creciendo y entro al Colegio.
    Un colegio como el que todos los padres sueñan: Con grandes campos verdes, enormes estructuras modernas, laboratorios alemanes... en fin, era casi un sueño de colegio.
    Y ni decir de los profesores, todos muy bien preparados en las mejores universidades europeas y americanas, con las mejores técnicas pedagógicas... bla bla bla.

    Cierto día, en clase de dibujo, la profesora Maruja expuso algunos paisajes naturales de las costas Colombianas, las cuales son bastante coloridas, manteniendo sus tonalidades cálidas (por aquello del sol al atardecer) y frías (por sus grandes mares y corales cristalinos). Explico también la importancia de mantener el medio ambiente y esas cosas. Así que pidió a sus alumnos, un retrato de cualquiera de las fotos expuestas, poniendo en cada mesa de grupo, una hoja durex para cada alumno, y compartiendo las temperas, crayolas, lápices, colores, plastilinas y demás elementos de la clase.

    Margarita, sin poner aún atención, observo detenidamente su hoja en blanco... como su mente. Pasados algunos minutos, levanto suavemente su cabeza y se dio cuenta que todos sus compañeros estaban haciendo algo en aquellos papeles. Ella, sin pensarlo, unto sus dedos índice y corazón de la mano derecha en la tempera morada y plasmo algunos trazos sobre el durex. Miro detenidamente lo que había hecho, y pensó en lo que le hacia falta. Con su otra mano y con el dedo índice, hizo una clase de tallo imperfecto de tempera negra. Y observó.

    Al levantar su cabeza, vio con asombro la cara de terror de su maestra. Pero Maruja, sin decir nada, levanto la hoja y le pidió que saliera al descanso.

    ¿Y ustedes lectores, se alcanzan a imaginar la tormenta que puede formar una profesora insegura y asombrada?

    Pues si. Margarita fue catalogada como una persona con problemas a sus cortos 7 años.

    Ya en bachillerato, en la época de la belleza y de convertirse en señorita, Margarita no recordaba lo sucedido en su infancia. Gracias a las terapias “tempranas”.

    Y como lo comente antes, era demasiado hermosa. Ella nunca pasaba desapercibida!. Pero quizá por su extrema belleza, ningún hombre se le acercaba, o por algo más aterrador para ella: era diferente.
    Y fue entonces cuando ya era una experta en hacer las cartas de los novios de sus amigas. Se inspiraba en ese algo que no tenía pero que con profundidad anhelaba.
    Y en uno de esos días, terminando una de sus tantas cartas para niños que ni ella conocía, quizo dibujar sin saber por que.

    Cogió entonces una hoja cuadriculada de su cuaderno y su lápiz de mina gruesa. Dibujo algunas líneas curvas y viendo que algo le hacia falta, completo hacia abajo su dibujo. Lo observo detenidamente... y cerro su cuaderno.

    Años mas tarde, en el último grado del colegio ya sabía hacer sombras y dominar a la perfección la teoría del color. Así que esos extraños dibujos ya tenían forma. Una forma auténtica, sencilla, única e inigualable. Ella se había plasmado en una gran margarita de pétalos morados y sutil tallo negro.
    Pero, no solo era un dibujo. Margarita, sabia perfectamente la importancia de un buen sombreado desde el corazón de la flor. Sabía también que no era igual un pétalo húmedo, a uno de gran matiz suave e inspirador. Y el tallo. El tallo era como el soporte de la muerte cuando contabiliza almas, era negro como el neutro de todos los colores y de su pensamiento... era imperfecto.

    Y así, pasados días enteros, Margarita conoció a alguien... pongámosle... Juan. Juan era un muchacho de espíritu joven, manos grandes, piel blanca, ojos negros y de un colegio masculino. Él también estaba en el último grado y al parecer también se enamoro de Margarita.

    - Margarita, quiero que hagas algo para mi. Quiero que en ese algo, pongas todo el amor que dices sentir, y quiero que lo hagas por ti – Le dijo Juan a la niña.

    Ella, muy emocionada corrió a su casa, golpeó la puerta exhaustivamente, subió por las escaleras, se encerró en su alcoba, abrió los cajones a gran velocidad, boto a la cama todos los materiales posibles para hacer ese algo y se sentó. Observo detenidamente todo lo que la rodeaba... bajo su cabeza... cogió una hoja blanca... y al sostener por unos minutos un marcador morado, lo soltó suspirando y decidió hacer una gran Margarita de colores blancos, amarillos y verdes, mostrando efectos de luminosidad y suavidad. Tal como aquellas fotos de la infancia lo mostraban. Pues este era un dibujo perfecto, casi mejor que una foto.

    Ese mismo día, Margarita le pidió a Juan que se encontraran para entregarle todo de ella. Así que él sin negarlo corrió a su encuentro. Pues este día era definitivo.

    Y estando frente a frente, margarita agarró la mano de su amado, la extendió y puso en ella una hoja enroscada con una delicada cinta dorada. Juan emocionado por saber que le había hecho Margarita, abrió rápidamente aquella hoja. Vio una flor. Y sin levantar la cabeza, dio media vuelta y marchándose dijo: “Margarita, pensé que tú, eras diferente”.
     
    #14
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    [center:6f005afd70]IV.- RELATO DE LA SEMANA, ELEGIDO EL SÁBADO 26 DE NOVEIMBRE DE 2005



    TÍTULO DEL RELATO: LA MAS CRUEL DESPEDIDA


    AUTOR DEL RELATO: BLANCHE


    PÁGINA DEL RELATO:

    http://mundopoesia.com/foro/poemas-y-poesias-10236.php [/center:6f005afd70]

    RELATO:

    LA MÁS CRUEL DESPEDIDA

    Yo era feliz… pues te tenía a mi lado… y siempre que quería, podía abrazarte y tomarte de la mano, pero ahora eso es imposible… una barrera infranqueable me lo impide… un abismo eterno se ha abierto para no dejarme nunca mas volver a estar a tu lado...

    Ayer aun escuchaba tu risa… risa sonora y melodiosa, pero hoy es el silencio ensordecedor el que me agobia…

    Tu mirada se ha desvanecido… tus besos calidos han desaparecido, el olor de tus cabellos se ha perdido y el calor de tu cuerpo ahora esta frió…

    Como quisiera que mi calor te devolviera el tuyo… y que mi mirada llegara hasta tu alma… desearía devolverte la vida, y tenerte nuevamente a mi lado…

    Pero… eso es imposible… el abismo se ha abierto entre nosotros… donde tu estas, no puedo estar yo… donde yo estoy, ya no puedes volver tu…

    Esta es la mas cruel despedida… porque yo se que ya no estas con vida… si tan solo te creyera vivo, sin tan solo supiera que tu respiras…

    Pero no es así… y tu vida se ha extinguido para no resurgir… únicamente tu recuerdo me ha quedado… pero eso no es suficiente para mi corazón dañado…

    Esta es la mas cruel despedida… y no importa cuando tiempo pase… yo no encontrare la salida, para este dolor ardiente, que me esta matando lentamente…

    Blanche
     
    #15
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    [center:a8d38a707e] RELATO DE LA SEMANA, ELEGIDO EL SÁBADO 3 DE DICIEMBRE DE 2005



    TÍTULO DEL RELATO C.J


    NOMBRE DEL AUTOR : RAFAEL CHAVEZ


    PÁGINA DEL RELATO:

    http://mundopoesia.com/foro/poemas-y-poesias-10305.html [/center:a8d38a707e]

    RELATO

    C.J


    Hola.
    Solo tengo esta oportunidad para platicar contigo.
    Así, a solas.
    Solo entre nosotros dos y el viento como cómplice de esta tempestad de corazones volátiles.
    Déjame decirte como te siento, pero espero que solo sea un monologo donde exponga mis querencias y tu me escuche quedamente.
    Cuando decidí amarte no compre boleto de regreso, ni un color de vida alguno. Solo soy lo que soy por que soy mortal con sus altas y sus bajas, ya tu lo sabes hemos navegado en olas bravas y en placidas arenas.
    Ya sabes como actúa mi espíritu, impetuoso y borrascoso pero tierno cuando encuentra tus brazos abiertos no solo al placer; también a la conversación de las ideas claras y a las ocultas, entre las sabanas cansadas siempre me acogen placidamente.
    Me preocupo por tus quejas y celebro tus triunfos. De alguna manera también son míos. Es como cuando con una tacita de ese cafecito aromático que me regala en domingos de mañanas dormilonas, contemplo tu rostro en el cual el tiempo y mis querencias se han posado.
    Somos como un cuento de revista, cada día renovamos la portada.
    ¡Ya ves, tu cara sonríe! valió la pena mi monologo contigo y mis nostalgias, de las cosas que nos pasan aunque solo sea en esta hoja con líneas azules y en tu figura dibujada en mi mente.
    Bueno ya tengo que terminar, ya no me quedan más líneas y se me acabaron las palabras de este monologo de mis ideas C.J. Por eso te quiero aunque sea en líneas azules y párrafos cortos. Párrafos juguetones por la prisa de un fin que tiene que llegar aunque me tengas en tus brazos con líneas azules.
     
    #16
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    [center:7d9062e122]RELATO DE LA SEMANA, ELEGIDO EL SÁBADO 10 DE DICIEMBRE 2005



    TÍTULO DEL RELATO ¿POR QUÉ ESCRIBO?


    AUTOR DEL RELATO: BYRONIANA


    PÁGINA DEL RELATO: http://www.mundopoesia.com/foro/poemas-y-poesias-10748.html [/center:7d9062e122]


    RELATO:

    ¿POR QUÉ ESCRIBO?

    -Dime tú, corazón enjaulado que en mi pecho vibra de armonía,
    ¿por qué escribo? Ahora encarnas alma y cuerpo, palabra y papel. Así huyes a tu mundo, así te muestras desnudo y yo te abrigo, así corres por donde yo te llevo, así eres, te dejo ser. Eres el loco, yo el astuto; te llevo, tú me enseñas. Somos dos. Yo amo, tú sufres; yo muero, te detienes. Somos uno.
    ¿Por qué escribo? Porque tú me lo pides. Florea tu instante y séllalo aquí, dibujado con mi letra. Porque tú y yo amamos la vida desde una hoja de papel, pluma en mano y allá, al socaire del pecho, sentimiento.
    Antes temblaban mis dedos, ahora tú los guías, inspiración. Aun toscos y heridos, tu intención cura el dolor.
    Espera, no corras. Quiero sentir tu pasión, esta, que sucumbe a mis ojos, medicina de la indiferencia.
    Ya has llegado a tu salón de estrellas, a la noche, a la pura belleza. Te cuelas en los recuerdos del verso; tú, espíritu, lloras; yo, materia, vibro.
    Y el verso araña el alma, la emoción se expande en un suspiro.
    Es Rubén Darío, Pedro Salinas, mi querido Walt o mi estimado Juan Ramón …¿Quién te conmueve más? Quieres ser como ellos, lo sé. Te veo luchar, veo rendirte, piensas que perderás.
    ¿Por qué escribo? Porque tú escribes, porque te llevo en las manos. Yo no te suelto, tú no me sueltas. Soy todo tú, soy corazón.
    En esas noches que miras a través de la ventana, te imaginas fuera de tus paredes, allí en la fría madrugada, y eres feliz. La ciudad, tú y la noche, a solas; el misterio, el color sepulcral romántico, tus pisadas, silencio y nada más. Esa es tu esencia. Entonces escribes porque es imposible no sentir lo que has sentido. ¿Qué has sentido? Y tú respondes:-amor. Llora y calla, hoy puedes hacerlo. Pero mañana, cuando la ciudad te espere yo te guiaré para fingir. Usaré la razón y otras veces tú hablarás, pero siempre firme y distante. No temas, no te podrán dañar.
    Irás, mientras, respirando un nuevo sol; robarás la historia a los árboles, entenderás la filosofía del viento. Todo ello, para la nueva noche que nos espera. Te daré herramienta y lo contarás como tú sabes hacerlo, porque sabes hacerlo a tu modo.
    Y dime, vulgar acólito de sueños, que tuerces mis ojos ante el amor y agonizas, que nunca hieres con indulgencia, dime, porque ya no soporto que tan callado andes, cuéntame por qué esta prosa te colma de vida. No juegues al escondite y cuenta de tu propio puño por qué escribes.
    - Shhh calla y siente. Y entenderás…
     
    #17
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    [center:6daf5db6f4]RELATO DE LA SEMANA, ELEGIDO EL SÁBADO 10 DE DICIEMBRE 2005



    TÍTULO DEL RELATO ¿POR QUÉ ESCRIBO?


    AUTOR DEL RELATO: BYRONIANA


    PÁGINA DEL RELATO: http://www.mundopoesia.com/foro/poemas-y-poesias-10748.html [/center:6daf5db6f4]


    RELATO:

    ¿POR QUÉ ESCRIBO?

    -Dime tú, corazón enjaulado que en mi pecho vibra de armonía,
    ¿por qué escribo? Ahora encarnas alma y cuerpo, palabra y papel. Así huyes a tu mundo, así te muestras desnudo y yo te abrigo, así corres por donde yo te llevo, así eres, te dejo ser. Eres el loco, yo el astuto; te llevo, tú me enseñas. Somos dos. Yo amo, tú sufres; yo muero, te detienes. Somos uno.
    ¿Por qué escribo? Porque tú me lo pides. Florea tu instante y séllalo aquí, dibujado con mi letra. Porque tú y yo amamos la vida desde una hoja de papel, pluma en mano y allá, al socaire del pecho, sentimiento.
    Antes temblaban mis dedos, ahora tú los guías, inspiración. Aun toscos y heridos, tu intención cura el dolor.
    Espera, no corras. Quiero sentir tu pasión, esta, que sucumbe a mis ojos, medicina de la indiferencia.
    Ya has llegado a tu salón de estrellas, a la noche, a la pura belleza. Te cuelas en los recuerdos del verso; tú, espíritu, lloras; yo, materia, vibro.
    Y el verso araña el alma, la emoción se expande en un suspiro.
    Es Rubén Darío, Pedro Salinas, mi querido Walt o mi estimado Juan Ramón …¿Quién te conmueve más? Quieres ser como ellos, lo sé. Te veo luchar, veo rendirte, piensas que perderás.
    ¿Por qué escribo? Porque tú escribes, porque te llevo en las manos. Yo no te suelto, tú no me sueltas. Soy todo tú, soy corazón.
    En esas noches que miras a través de la ventana, te imaginas fuera de tus paredes, allí en la fría madrugada, y eres feliz. La ciudad, tú y la noche, a solas; el misterio, el color sepulcral romántico, tus pisadas, silencio y nada más. Esa es tu esencia. Entonces escribes porque es imposible no sentir lo que has sentido. ¿Qué has sentido? Y tú respondes:-amor. Llora y calla, hoy puedes hacerlo. Pero mañana, cuando la ciudad te espere yo te guiaré para fingir. Usaré la razón y otras veces tú hablarás, pero siempre firme y distante. No temas, no te podrán dañar.
    Irás, mientras, respirando un nuevo sol; robarás la historia a los árboles, entenderás la filosofía del viento. Todo ello, para la nueva noche que nos espera. Te daré herramienta y lo contarás como tú sabes hacerlo, porque sabes hacerlo a tu modo.
    Y dime, vulgar acólito de sueños, que tuerces mis ojos ante el amor y agonizas, que nunca hieres con indulgencia, dime, porque ya no soporto que tan callado andes, cuéntame por qué esta prosa te colma de vida. No juegues al escondite y cuenta de tu propio puño por qué escribes.
    - Shhh calla y siente. Y entenderás…
     
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    [center:b7329da916]RELATO DE LA SEMANA, ELEGIDO EL SÁBADO 17 DE DICIEMBRE 2005



    TÍTULO DEL RELATO: UNA ODISEA MADRILEÑA


    AUTOR DEL RELATO: STEPPENWOLF


    PÁGINA DEL RELATO:

    http://mundopoesia.com/foro/poemas-y-poesias-11165.html [/center:b7329da916]


    RELATO:


    UNA ODISEA MADRILEÑA



    “Un paseo está siempre lleno de importantes manifestaciones dignas de ver y de sentir.”

    Robert Walser

    “Los pájaros visitan al psiquiatra,
    las estrellas se olvidan de salir,
    la muerte viaja en ambulancias blancas,
    pongamos que hablo de Madrid.”

    Joaquín Sabina


    El delicioso y sutil arte del paseo, que antaño fuese uno de los rasgos más característicos de la vida madrileña, se ha convertido en el Madrid del siglo XXI en una grotesca odisea. El infortunado Ulises que se aventure a consagrar una tarde a pasear por la ciudad, sin más dirección ni sentido que aquellas que le depare el azar, deberá sortear tantas dificultades como el mítico héroe griego. Madrid ha quedado vedada al paseante por obra y gracia del coche y el cemento, maravillosos adelantos técnicos de nuestra época que ningún alma sensible podrá jamás llegar a comprender. Tenemos ante nosotros la culminación de la Modernidad: la ciudad expropiada al ciudadano. Extraños tiempos…

    Quien quiera arriesgarse a deambular por la ciudad ha de hacerlo ateniéndose a las consecuencias, que pueden llegar a ser funestas. Como en la epopeya griega, en Madrid también hay monstruos, como los cíclopes, pero en este caso no tienen un solo ojo sino un único brazo, largo y brutal metálico brazo, y aúllan cortando el paso en la esquina menos esperada. Monstruos necesarios para el progreso, ¿para el progreso de quién?, el de los especuladores, constructores y empresas inmobiliarias, ¡claro! También hay sirenas, pero éstas no seducen con su canto embriagador sino con luces de neón, anuncios de colores y escaparates rebosantes que golpean, tratando de arrastrar al ingenuo paseante hasta el interior del centro comercial, interrumpiendo el paseo, que deberá convertirse en una lucha contra el medio, remando contra la marea de bolsas repletas de cosas, de gente que no busca nada más que consumir para vivir o vivir para consumir, tanto da. Huir de esas plazas convertidas en casi propiedad de grandes almacenes se torna en una imperiosa necesidad, pues en cualquier momento el paseante puede ser fagocitado por puertas automáticas que chillan sus liquidaciones, sus ofertas “de temporada y hasta agotar existencias”. La existencia del paseante sí que amenaza con agotarse ante tanto truhán que, no contento con invadir cualquier resquicio de espacio urbano con su publicidad y sus mercancías, anhela privatizar hasta el aire que respiramos. Y no es una idea tonta -aunque tampoco queremos dar ideas, que los empresarios ya van sobrados de ellas-, pues el irrespirable aire contaminado parece un castigo de un dios enfurecido que quiere evitar a toda costa que el paseante disfrute de su vagar sin rumbo. Así que, no nos extrañe ver, tiempo al tiempo, calles cerradas en las que respirar auténtico aire puro. Por una módica cantidad, sus pulmones respiraran aire limpio, mientras los panolis tragan humo en las calles aledañas. El capitalismo elevado a la enésima potencia, ¡así da gusto vivir! Y lo que nos quedará por ver…

    A duras penas el Ulises madrileño puede escapar de todos estos peligros, pudiendo además ser retenido en su vagar, pero no por la ninfa Calipso ni dama que se le parezca, sino por uno de esos agentes de movilidad que –paradojas urbanas- más bien parecen empeñados en inmovilizar al paseante. Nada salvará al caminante que, ensimismado en su deambular o huyendo de alguno de los monstruos que pueblan esta ciudad, cruce por lugar indebido para lo que llaman peatones y entorpezca el transitar de los sagrados automóviles, ¡dioses de la Nueva Era!, pues recibirá una severa reprimenda por profanar de tal manera la vía pública. Y pobre de nuestro Ulises si trata de razonar con el agente y apelar a su derecho a la movilidad, la de sus pies se entiende, pues tal vez no sean siete los años que sea retenido, como Odiseo por su ninfa, pero sí lo será durante un buen tiempo, obligado a presentar presto la documentación so pena de acabar en comisaría por burlarse de la autoridad competente, tan seria ella.

    Y al expulsado de todas partes, al vagante, ya no le queda ni el consuelo de encontrar un cálido reposo en la morada de Alcínoo. Ya no hay lugar donde recordar sus andanzas, donde escuchar con las mejillas enrojecidas por la suave embriaguez a los rapsodas urbanos, donde reír y donde llorar recordando anécdotas de días más felices. El bar y el café han desaparecido prácticamente de la ciudad, expulsados no se sabe dónde, pues parece que ya sólo hay locales de moda, franquicias americanas y antros horteras abarrotados de gente igualmente hortera y vulgar hasta la saciedad. Lugares donde es imposible conversar sin desgañitarse tratando de elevar la voz por encima del atronador altavoz, pareciera que colocado estratégicamente para impedir el divino acto de la palabra. No pensemos tampoco en disfrutar tranquilamente de un buen whisky irlandés: los ojos semicerrados, saboreándolo lentamente, dejándolo unos segundos en el paladar, pues, cuando estemos a punto de llegar a ese clímax cercano al orgasmo, lo más probable es que sintamos hundirse en nuestras costillas el codo de algún tarugo semibeodo que se empeña en jugar al billar, al futbolín o a los dardos sin importarle en absoluto la integridad física del pobre incauto que se sienta a su lado. Ya no se respeta nada. No nos queda ni el reposo del guerrero en la taberna. ¡Hasta aquí hemos llegado!

    Derrotado. Será mejor regresar a casa, piensa el paseante. Pero la llegada a Ítaca todavía se alargará por algún tiempo. Nuestro Odiseo esperará, con una paciencia que se irá perdiendo conforme pasen los minutos, el transporte que le devolverá, hastiado, cansado y cabreado, a su casa. Cuando llegue el vagón de carga de ganado que le llevará hasta su morada, se acomodará –es un decir- como buenamente pueda, tratando de no aplastar ni ser aplastado. Y partirá al fin, con lágrimas asomando a las mejillas al ver en lo que se ha convertido esta ciudad, pese a todo amada, dejando atrás el centro urbano rumbo a su isla del extrarradio, donde podrá descansar de su triste odisea, junto a su dulce Penélope a la que, al traspasar el umbral besará apesadumbrado, dirigiéndose, sin cenar siquiera, hasta la cama, durmiéndose maldiciendo, no a los dioses, sino a alcaldes, ingenieros, técnicos, arquitectos y empresarios que han destruido su ciudad, volviéndola irreconocible y acabando con la posibilidad de disfrutar de un agradable, tranquilo y jubiloso paseo.

    Y Penélope pensará que su haragán Ulises ya vuelve de una de sus tardes de frívolo vagabundeo, pero lo que no sabe es que ésta será la última, porque han asesinado la ciudad que amaba, porque le han arrancado un pedazo de su alma y Ulises ya no navegará más, se morirá de viejo en su cama, sin volver a vagar a la deriva por las calles de esta ciudad malquerida. Se muere el último de una estirpe: adiós al último flâneur…
     
    #19
  20. MP

    MP Tempus fugit Miembro del Equipo ADMINISTRADORA

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    RELATO DE LA SEMANA, ELEGIDO EL SÁBADO 24 DE DICIEMBRE 2005




    TÍTULO DEL RELATO LA NOCHE, TU AUSENCIA Y MIS VICIOS


    AUTOR DEL RELATO: MJ Requiem


    PÁGINA DEL RELATO:

    http://mundopoesia.com/foro/poemas-y-poesias-11346.html[/center:8d485a034e]


    RELATO:


    LA NOCHE, TU AUSENCIA Y MIS VICIOS...

    Cada noche sin tu brisa, la luna se acuesta en mi espalda alumbrando los rincones de la soledad. Entre la lluvia que no moja y la nostalgia que envenena mis ojos, me refugio en la imaginación de mi mirada para sentir que una lágrima- estrella puede estar anidada a mis sueños.
    Tu ausencia me enseña los caminos trazados. Aunque no divise los horizontes, sé que esas calles me posarán frente a tus labios.
    Seguramente estés observando mi accionar para el reencuentro y tal vez en tu mejilla baile una gota-rocío de tus pupilas ó en tu sonrisa se dibuje el paraíso-quimera de nuestro latir.
    Deambulando en mis fantasías, consigo tener el coraje para llegar a ti:
    -¿Cómo has estado éste tiempo?, te he echado de menos. Me has hecho falta como si fueras aire-savia necesario para existir.
    -Háblame vida, ¿por qué callas?...El silencio-vacío apuñala mi tiempo y mis razones por vivir. Tu efigie se pierde en el fondo del cielo y el fantasma, que inventé con las partes del alma que me dejaste, se esfuma entre el fuerte viento de la hoja-filo sobre las venas y mi desolación. Quizás sea temprano para cruzar nuestras almas…
    Han pasado miles de horas-sueños, y el despertar es siempre ocioso. Nuevamente me pierdo en mis vicios intentando volver contigo lo más pronto posible y así es como caigo en la vida-lamento en donde vuelco toda mi melancolía, reproches y algunos rencores. Nada es claro en éste mundo-cueva en que habitan mis ansías de perder la vida, ¿ó son las de ganar?
    Una vez más, ahí está el sol que encandila y enceguece, ¿ó acaso es mi estupidez? Acarrea todo lo que enfrenta y aplasta a cada una de mis ilusiones. Una noche más ha pasado solitaria en mi alcoba- abismo.
    Entre nubes intento averiguar si eres un ángel ó solo tu adiós prematuro me impone que así sea.
    ¿Estás allí? ¿Estoy aquí?
    ¿Por qué me has dejado sólo?
    ¿Por qué te has tenido que morir?
    Mejor dicho: ¡¿Por qué me he tenido que morir?!...
    Caigo en cuenta que tu ausencia es la mía y que mi soledad al menos ahora es una soledad a dúo.

    Un silencio negro se hace presente…

    La lluvia retumba en mis oídos, abro los ojos y lloro sangre…
    No logro engañarme ni en sueños…(¡pero si no estoy soñando!)
    Otra vez no he podido mentirle a mi corazón, ni a la noche, tampoco a tu ausencia y mucho menos a mis vicios.
    Sólo, en la triste espera de llegar a tus brazos-alas, le imploro al reloj que me de la chance de volver a verte pronto.
    Es todo lo que necesito, simplemente es todo lo que necesito. En pocos segundos me desplomo sobre el charco rojo y mis ganas de tenerte.

    El silencio negro insiste...

    Luz en mis ojos, ¿Dónde estoy? El médico -¿quién le ha pedido ayuda?- intenta coser las heridas de mis muñecas, pero ya es tarde y dejo caer los párpados...

    Aquel silencio negro ha vencido...

    Luz del alba: ya veo tus ojos y puedo respirar tu aire-savia nuevamente. Corro desesperadamente a tu encuentro, y beso efusivamente tus labios de miel...
    Algo dentro de mí dicta la sentencia: nada ni nadie podrá separar nuestras almas-amor.

    ¿No entienden que es todo lo que necesito?

    M.J.Réquiem
    19/12/2005
     
    #20
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