Colgada de tu sonrisa, así me quedé un día,
no me puedo descolgar, así es la vida mía,
prendida de tu solapa, me gustaría estar,
para poder ver tu cara, lo bonita que está.
Cuando me despierta el alba y veo tu dulce risa
así me quedé colgada, colgada de tu sonrisa,
en tu ojal puse una rosa, que aroma desprendía,
para alegrarte un poco, cuando no estoy vida mía.
No te pongas un clavel, que a mí me gustan las rosas,
¿O te aromo con jazmines? pues sus aromas tan fuertes,
te dejarán los sentidos, más finos y resistentes
para que cuando tu vuelvas, tu sonrisa esté creciente.
Porque esa risa que tú tienes, me tiene cogidita el alma,
cuando ríes mi vida, mi tiempo siempre entra en calma,
me derrites los sentidos dejándome enamorada,
bendita sea la risa que llegó un día a mi casa.
Lola Pérez