MAO DIAZ
Poeta recién llegado
Pendido de una soga,
viaja mi corazón
y tu mirada,
empapada de sudor.
Está por falta de saber
tras un segundo,
que mira sin ver
el daño hecho al mundo.
Colgado, sin destino,
va tu corazón
junto al mío,
perdidos,
entre nubes grises
como tristes los sentidos.
Lo olvidas sin razón,
y es ahora cuando no miro.
Un gato desde el tejado,
va mirando pasar el mal trago,
sentado,
sus ojos reflejan los mordiscos,
ocasionados,
se acomoda en el escenario,
buscando ver entre lazos,
como se unen los pedazos,
y quedan dentro de un sucio vaso,
de cristal su mirar…
Pendido de una soga,
viaja mi corazón,
y tu mirada,
acompañada se ahoga,
tras la ventana
maullan rompiendo el silencio,
ocasionado,
tras caídos los pedazos.
Como caídos los destinos,
de los enamorados,
se quedan mudos y fríos,
Se apago el dolor,
tras caídos los pedazos.
viaja mi corazón
y tu mirada,
empapada de sudor.
Está por falta de saber
tras un segundo,
que mira sin ver
el daño hecho al mundo.
Colgado, sin destino,
va tu corazón
junto al mío,
perdidos,
entre nubes grises
como tristes los sentidos.
Lo olvidas sin razón,
y es ahora cuando no miro.
Un gato desde el tejado,
va mirando pasar el mal trago,
sentado,
sus ojos reflejan los mordiscos,
ocasionados,
se acomoda en el escenario,
buscando ver entre lazos,
como se unen los pedazos,
y quedan dentro de un sucio vaso,
de cristal su mirar…
Pendido de una soga,
viaja mi corazón,
y tu mirada,
acompañada se ahoga,
tras la ventana
maullan rompiendo el silencio,
ocasionado,
tras caídos los pedazos.
Como caídos los destinos,
de los enamorados,
se quedan mudos y fríos,
Se apago el dolor,
tras caídos los pedazos.
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