AndreaValery
Poeta recién llegado
Colisión en Ultramar
<<Ven, prisionero de lo onírico,
dime: ¿acaso no amas tu condena?>>.
Mira tantos colores, que asumen su paraplejia
para ser el instante en que respires, detonando sus éxtasis
en un inspirado lienzo de agua.
Duermen los grises en las olas
y juegan los tonos rojizos en sus bicicletas de cobre,
más lejos en la profundidad,
bailan los azules a la gracia rítmica de los caballos de mar,
y mi ciudad esférica es tu tacto del blanco de las perlas.
Tal vez sea sólo una perspectiva del balancín de mis ideas
empujando a la conciencia de un vasto cristal,
un retrato de mis alas trasparentes, mis alas débiles.
No intentes negarme el derecho de volar.
Y mi expectativa futurista
que no es más que un vaso de agua helada.
Nota: Supongo nací para soñar…
26/02/2013
<<Ven, prisionero de lo onírico,
dime: ¿acaso no amas tu condena?>>.
Mira tantos colores, que asumen su paraplejia
para ser el instante en que respires, detonando sus éxtasis
en un inspirado lienzo de agua.
Duermen los grises en las olas
y juegan los tonos rojizos en sus bicicletas de cobre,
más lejos en la profundidad,
bailan los azules a la gracia rítmica de los caballos de mar,
y mi ciudad esférica es tu tacto del blanco de las perlas.
Tal vez sea sólo una perspectiva del balancín de mis ideas
empujando a la conciencia de un vasto cristal,
un retrato de mis alas trasparentes, mis alas débiles.
No intentes negarme el derecho de volar.
Y mi expectativa futurista
que no es más que un vaso de agua helada.
Nota: Supongo nací para soñar…
26/02/2013
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