Luis Fernando Tejada
Poeta reconocido
Nación de naturaleza viviente,
de grandes valles bañados por
el río Magdalena y el Cauca su afluente,
copulan procreando el gran delta
que divide al atlántico en dos,
en su costa la hermosa y abierta
al mundo, Barranquilla, deidad
reverenciada, con su carnaval
patrimonio de la humanidad.
El mar Atlántico y su larga costa
se prolonga hacia el suroeste,
encontrando la bella Cartagena, coqueta,
con las murallas, inmortal puente
al pasado de piratas ingleses
y heroicos defensores de este fuerte.
Santa Marta paraíso turístico
y San Pedro Alejandrino,
hacienda casa del Libertador presidente,
absorbió el último aliento de este corazón andino,
que murió de dolor ante la división de la patria naciente.
Riohacha capital de la etnia wuayú indomable,
y sus playas extensión dorada alucinante,
y Valledupar ciudad del vallenato amable.
Hacia el suroeste se prolongan las costas
hasta el golfo y selvas del Urabá increíble,
tierra del banano y del plátano y las palmas africanas,
con la capital Turbo que abre las puertas
al comercio mundial venciendo lo imposible.
El tapón del Darién, barrera natural,
anegada por el río Atrato, el más caudaloso,
arteria de las selvas del Chocó, tierra marginal,
conteniendo a la rica fauna, al tigre, al oso,
al león americano, a las dantas y a los monos aulladores,
al halcón, a las garzas, flamingos, al mirlo y al sinsonte,
y a las millones de especies animales, depredadores y cazadores,
y a las tribus y malocas primitivas existiendo en el presente,
selva misteriosa, selva virgen, hogar de centenarios árboles,
del roble, del comino, del sajino, del pino silvestre,
del nogal, de la macana, del cacao y de los guayacanes.
El mar Pacífico con sus grandes olas,
Bahía Solano con el mar azul cubierto de corales
y las playas de oro, donde se asolean las sirenas
y de grandes bancos de peces de colores.
El puerto de Buenaventura, orgullo del mar Pacífico,
puerta abierta al comercio del oriente,
más al sur el gran Tumaco puerto alterno de gran tráfico.
Cali, paraíso terrenal, la de los grandes ingenios azucareros,
Popayán, señorial ciudad, de iglesias y cultura,
Pasto puerta de entrada a los santuarios,
el continente se alza a tus pies alcanzando enorme altura
y el volcán Galeras con su sangre siempre activa,
dormitorio del dios del fuego,
de cimas y simas imposibles para la vida,
cordillera que se extiende hacia el Norte,
tridente divino que cubre la patria
donde vuela el cóndor de los andes aún presente.
Los grandes valles y los pastizales de los llanos
y el pulmón del mundo y el rey de los ríos,
el Amazonas que nos corresponde, sus delfines rosados
y las pirañas que consumen todo ser viviente.
El Orinoco río salvaje frontera de la patria,
futura autopista líquida de todos los suramericanos.
El nevado del Ruiz corona diamantina de la señorial
y aristocrática capital, Manizales, café, ferias y toros sin igual.
Y Pereira la del puente y la reconstruida Armenia,
ave fénix deslumbrante ciudad para todos.
Antioquia la del oro, la capital de la montaña,
Medellín, la industrial, enamora al visitante,
Bogotá, la fría capital, hermosa cosmopolita urbe,
Atenas suramericana, síntesis del país que hierve.
Tunja y sus esmeraldas, Villa de Leyva historia viva.
Las llanuras de Córdoba, las del ganado y agricultura.
Cúcuta corazón del comercio y la cultura,
puerta de entrada a la grandiosa Venezuela.
Bucaramanga la de los parques y la industria de altura.
Las gentes colombianas que se resisten a parar
y sus hermosas mujeres en el mundo sin par.
Y los poetas que le cantan a la vida,
a la tierra, a los océanos, a los mares
al azul del cielo, a las montañas de esta patria
y al viento que transporta sus almas libres
en busca del amor, de la amistad,
y de tí hombre americano.
de grandes valles bañados por
el río Magdalena y el Cauca su afluente,
copulan procreando el gran delta
que divide al atlántico en dos,
en su costa la hermosa y abierta
al mundo, Barranquilla, deidad
reverenciada, con su carnaval
patrimonio de la humanidad.
El mar Atlántico y su larga costa
se prolonga hacia el suroeste,
encontrando la bella Cartagena, coqueta,
con las murallas, inmortal puente
al pasado de piratas ingleses
y heroicos defensores de este fuerte.
Santa Marta paraíso turístico
y San Pedro Alejandrino,
hacienda casa del Libertador presidente,
absorbió el último aliento de este corazón andino,
que murió de dolor ante la división de la patria naciente.
Riohacha capital de la etnia wuayú indomable,
y sus playas extensión dorada alucinante,
y Valledupar ciudad del vallenato amable.
Hacia el suroeste se prolongan las costas
hasta el golfo y selvas del Urabá increíble,
tierra del banano y del plátano y las palmas africanas,
con la capital Turbo que abre las puertas
al comercio mundial venciendo lo imposible.
El tapón del Darién, barrera natural,
anegada por el río Atrato, el más caudaloso,
arteria de las selvas del Chocó, tierra marginal,
conteniendo a la rica fauna, al tigre, al oso,
al león americano, a las dantas y a los monos aulladores,
al halcón, a las garzas, flamingos, al mirlo y al sinsonte,
y a las millones de especies animales, depredadores y cazadores,
y a las tribus y malocas primitivas existiendo en el presente,
selva misteriosa, selva virgen, hogar de centenarios árboles,
del roble, del comino, del sajino, del pino silvestre,
del nogal, de la macana, del cacao y de los guayacanes.
El mar Pacífico con sus grandes olas,
Bahía Solano con el mar azul cubierto de corales
y las playas de oro, donde se asolean las sirenas
y de grandes bancos de peces de colores.
El puerto de Buenaventura, orgullo del mar Pacífico,
puerta abierta al comercio del oriente,
más al sur el gran Tumaco puerto alterno de gran tráfico.
Cali, paraíso terrenal, la de los grandes ingenios azucareros,
Popayán, señorial ciudad, de iglesias y cultura,
Pasto puerta de entrada a los santuarios,
el continente se alza a tus pies alcanzando enorme altura
y el volcán Galeras con su sangre siempre activa,
dormitorio del dios del fuego,
de cimas y simas imposibles para la vida,
cordillera que se extiende hacia el Norte,
tridente divino que cubre la patria
donde vuela el cóndor de los andes aún presente.
Los grandes valles y los pastizales de los llanos
y el pulmón del mundo y el rey de los ríos,
el Amazonas que nos corresponde, sus delfines rosados
y las pirañas que consumen todo ser viviente.
El Orinoco río salvaje frontera de la patria,
futura autopista líquida de todos los suramericanos.
El nevado del Ruiz corona diamantina de la señorial
y aristocrática capital, Manizales, café, ferias y toros sin igual.
Y Pereira la del puente y la reconstruida Armenia,
ave fénix deslumbrante ciudad para todos.
Antioquia la del oro, la capital de la montaña,
Medellín, la industrial, enamora al visitante,
Bogotá, la fría capital, hermosa cosmopolita urbe,
Atenas suramericana, síntesis del país que hierve.
Tunja y sus esmeraldas, Villa de Leyva historia viva.
Las llanuras de Córdoba, las del ganado y agricultura.
Cúcuta corazón del comercio y la cultura,
puerta de entrada a la grandiosa Venezuela.
Bucaramanga la de los parques y la industria de altura.
Las gentes colombianas que se resisten a parar
y sus hermosas mujeres en el mundo sin par.
Y los poetas que le cantan a la vida,
a la tierra, a los océanos, a los mares
al azul del cielo, a las montañas de esta patria
y al viento que transporta sus almas libres
en busca del amor, de la amistad,
y de tí hombre americano.