Aguila Albina.
Poeta recién llegado
Rojo.
Si un color ha de tener la vida,
que se tiña con tonos carmesí
como la sangre que riega el corazón,
y como la pasión que le impulsa
a latir, a arder y a danzar.
Si un color ha de tener la vida,
que se tiña con tus labios,
en tonos carmesí.
Naranja.
Si un color ha de tener el fuego,
que se tiña con la aurora
y la aureola sacra que presenta
cuando sol asoma su rostro,
pintándole, al cielo la faz.
Si un color ha de tener el fuego,
pues que se tiña con los reflejos
de tu radiante faz.
Amarillo.
Si un color ha de tener el oro,
que otrora el suyo propio olvidó
y procuró nueva tonalidad,
buscando el viejo brillo
más dorado que el ámbar.
Si un color ha de tener el oro,
que se tiña con tu cabellera
y recuerde su tonalidad.
Verde.
Si un color ha de tener la tierra,
que vista sus glaucos ropajes
tejidos por las plantas
cuyas frondosas junglas
se bordan con esmeraldas.
Si un color ha de tener la tierra
que se tiña con tus laureles:
Un jade entre las plantas.
Celeste.
Si un color ha de tener el aura,
que adopte uno suave
y que no le añada pesada carga
para que sea más ligera que la pluma
en contraste a la turquesa eternidad.
Si un color ha de tener el aura,
que se tiña con tu alma
y olvide para siempre, toda carga.
Azul.
Si de un color se ha de pintar un lienzo,
que se le pinte como la mar
y se le diseñen con cuidado
la espuma y las olas
con añil profundidad.
Si de un color se ha de pintar un lienzo
que se le pinte en él tus ojos
pues en ellos veo la mar.
Violeta.
Si un color ha de tener un beso,
que tome la vida de tus labios
y los una al agua en tus ojos,
generando con ello nuevo tinte
para colorear por muchos años.
Si un color ha de tener un beso,
déjame usar tu tinte
para teñir mi mundo, por las eras y los años.
Si un color ha de tener la vida,
que se tiña con tonos carmesí
como la sangre que riega el corazón,
y como la pasión que le impulsa
a latir, a arder y a danzar.
Si un color ha de tener la vida,
que se tiña con tus labios,
en tonos carmesí.
Naranja.
Si un color ha de tener el fuego,
que se tiña con la aurora
y la aureola sacra que presenta
cuando sol asoma su rostro,
pintándole, al cielo la faz.
Si un color ha de tener el fuego,
pues que se tiña con los reflejos
de tu radiante faz.
Amarillo.
Si un color ha de tener el oro,
que otrora el suyo propio olvidó
y procuró nueva tonalidad,
buscando el viejo brillo
más dorado que el ámbar.
Si un color ha de tener el oro,
que se tiña con tu cabellera
y recuerde su tonalidad.
Verde.
Si un color ha de tener la tierra,
que vista sus glaucos ropajes
tejidos por las plantas
cuyas frondosas junglas
se bordan con esmeraldas.
Si un color ha de tener la tierra
que se tiña con tus laureles:
Un jade entre las plantas.
Celeste.
Si un color ha de tener el aura,
que adopte uno suave
y que no le añada pesada carga
para que sea más ligera que la pluma
en contraste a la turquesa eternidad.
Si un color ha de tener el aura,
que se tiña con tu alma
y olvide para siempre, toda carga.
Azul.
Si de un color se ha de pintar un lienzo,
que se le pinte como la mar
y se le diseñen con cuidado
la espuma y las olas
con añil profundidad.
Si de un color se ha de pintar un lienzo
que se le pinte en él tus ojos
pues en ellos veo la mar.
Violeta.
Si un color ha de tener un beso,
que tome la vida de tus labios
y los una al agua en tus ojos,
generando con ello nuevo tinte
para colorear por muchos años.
Si un color ha de tener un beso,
déjame usar tu tinte
para teñir mi mundo, por las eras y los años.
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