Ziler
Poeta recién llegado
Intento determinar que colores te pintaron en mi alma y deseo convertir esta hoja en un óleo, el amarillo de las mariposas que te seguían como lo hacían con habitantes de Macondo.
El rojo de nuestra pasión que se desbordaba en noches de faenas carnales, dónde tu cuerpo y el mío bailaban, al compás de nuestros gemidos terrenales.
El verde de los campos colombianos que recorrimos en busca de nuestro paisaje y hoy que la muerte nos cobró peaje, te revivo con un lápiz en mis manos.
El negro de mi tinta que drena, el dolor de tus ausencias ya marcadas y sin hacer caso a mis tristes condenas, dejo que se desangren en una tumba ya gastada.
El rojo de nuestra pasión que se desbordaba en noches de faenas carnales, dónde tu cuerpo y el mío bailaban, al compás de nuestros gemidos terrenales.
El verde de los campos colombianos que recorrimos en busca de nuestro paisaje y hoy que la muerte nos cobró peaje, te revivo con un lápiz en mis manos.
El negro de mi tinta que drena, el dolor de tus ausencias ya marcadas y sin hacer caso a mis tristes condenas, dejo que se desangren en una tumba ya gastada.
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