BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
En la lucha perdí un diente, un efímero diente que permitió a la llovizna, pletórica de barros cálidos y calientes, instalarse definitivamente. El idioma mojado de los pájaros, la temperatura olorosa de la tierra, la suspendida memoria de los dioses; todo, me encontraba deslizándome entre los llanos. La canción de los compactos números, aquella que presagiaba labios o muerte, contaminó a los hombres desalados. En los párpados, toda esa lluvia, contemplada como en una escarcha flotante, iba y desangraba la furia de los ángeles. En el combate, en la lucha numeraria, inventaba canciones loables para mis hijos. Desaparecidos los ojos en la niebla de un ayer luminiscente.
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