viento-azul
Poeta que considera el portal su segunda casa
Mar azul marino azul mar,
río tus olas con labios de alas;
sollozo tu mugre cenagosa,
ya gris en tu fondo;
y me zambullo en tu regazo,
mar azul marino azul mar,
sin limpiarme la conciencia
en tu sal de hoguera mojada.
Te abres, (más pecado que milagro)
y de tus grietas brotan ahogados,
huesos rebozados de algas,
pateras, distancias...
Mar azul marino azul mar,
hoy me duele la premonición
de tu terminal melancolía.
Ver morir a tus hijos tantas veces
cubre el alma de ceniza
y de suspiros (que son las mareas
entre tantos alientos mutilados
de olas aceleradas).
Mar azul marino azul mar,
yo sé que eres negro,
porque en mis noches
no cabe la luna.
Y en tu profundidad de ojos cerrados
se siembra la lluvia
para morir hacia adentro
y desnacer eternamente.
Como los sueños de quién no duerme
para cumplir sus realidades
con insomnios perfectos.
Regresa a mí,
mar azul marino azul mar,
y hazme amante del silencio,
hazme arena en tus entrañas,
hazme parte de tu cobre
cuando la sangre del sol
amamante tus hondas
desde el horizonte afilado.
Y no me devuelvas la tierra
que sólo supo llorarme,
y no me devuelvas la vida
que sólo supo acabarme.
río tus olas con labios de alas;
sollozo tu mugre cenagosa,
ya gris en tu fondo;
y me zambullo en tu regazo,
mar azul marino azul mar,
sin limpiarme la conciencia
en tu sal de hoguera mojada.
Te abres, (más pecado que milagro)
y de tus grietas brotan ahogados,
huesos rebozados de algas,
pateras, distancias...
Mar azul marino azul mar,
hoy me duele la premonición
de tu terminal melancolía.
Ver morir a tus hijos tantas veces
cubre el alma de ceniza
y de suspiros (que son las mareas
entre tantos alientos mutilados
de olas aceleradas).
Mar azul marino azul mar,
yo sé que eres negro,
porque en mis noches
no cabe la luna.
Y en tu profundidad de ojos cerrados
se siembra la lluvia
para morir hacia adentro
y desnacer eternamente.
Como los sueños de quién no duerme
para cumplir sus realidades
con insomnios perfectos.
Regresa a mí,
mar azul marino azul mar,
y hazme amante del silencio,
hazme arena en tus entrañas,
hazme parte de tu cobre
cuando la sangre del sol
amamante tus hondas
desde el horizonte afilado.
Y no me devuelvas la tierra
que sólo supo llorarme,
y no me devuelvas la vida
que sólo supo acabarme.