Esqueleto Piel
Poeta recién llegado
Llevo veinte traslaciones acompañando a la esfera en su paseo alrededor del Sol.
Diecinueve inviernos viendo cómo resulta esquizofrénica la conducta que manifiesta una estación durante su ciclo si es que resultamos una usufructuaria especie que vuelve siempre en busca de sustento y recurso, usureando así la creación.
Diecinueve primaveras viendo cómo las flores acrecientan a despavorido modo, el debido tiempo que al brote debería corresponder.
Diecinueve veranos creciendo bajo ese agujero que la industria parió sobre el ozono.
No sé cuántos son los pasos que mis pies han dado sobre la superficie que nos retiene, de todas formas no me interesa saberlo (sin embargo desde algún lugar de la psiquis, extraje esta incertidumbre sin solución (¿Subjetividad?).).
Llevo considerable tiempo aferrado al pedestal artístico para subsistir a los cataclismos que el urbano delirio me provoca.
Tanto esto es así, que he tomado; sin haberlo proyectado, la decisión de repletar con palabras estos blancuzcos espacios contando esas inconclusas cuestiones que con el cerebro uno se puede empedernecer a querer concluir, explayaré también lo que la memoria me permita encontrar revolviendo, entre los desparramados añicos de mi pasado ya destrozado.
Diecinueve inviernos viendo cómo resulta esquizofrénica la conducta que manifiesta una estación durante su ciclo si es que resultamos una usufructuaria especie que vuelve siempre en busca de sustento y recurso, usureando así la creación.
Diecinueve primaveras viendo cómo las flores acrecientan a despavorido modo, el debido tiempo que al brote debería corresponder.
Diecinueve veranos creciendo bajo ese agujero que la industria parió sobre el ozono.
No sé cuántos son los pasos que mis pies han dado sobre la superficie que nos retiene, de todas formas no me interesa saberlo (sin embargo desde algún lugar de la psiquis, extraje esta incertidumbre sin solución (¿Subjetividad?).).
Llevo considerable tiempo aferrado al pedestal artístico para subsistir a los cataclismos que el urbano delirio me provoca.
Tanto esto es así, que he tomado; sin haberlo proyectado, la decisión de repletar con palabras estos blancuzcos espacios contando esas inconclusas cuestiones que con el cerebro uno se puede empedernecer a querer concluir, explayaré también lo que la memoria me permita encontrar revolviendo, entre los desparramados añicos de mi pasado ya destrozado.