David Martinez Vilches
Amigo de la Poesía Clásica
[Tercetos eneasílabos blancos]
Quizá el olvido acabe todo,
quizá no sea más que un sueño
este vivir en que no vivo.
Quizá te hubiera yo querido
mas no supimos, no supiste
feliz hacernos suficientes.
Te prometía que te quiero,
luego rompía mis promesas
aunque después me retractaba.
No repetimos lo pasado,
aunque supimos todo desde
entonces, todo lo que dimos.
Recordaría todo el mundo
que lo dejamos incompleto
fundado en sueños y cristales
Yo te quería, no lo niegues,
o yo quería que te quiera
pero jamás dejaste hacerlo.
Yo mentiría si dijese
que en el silencio me moría,
en tempestades iracundas.
Pero, yo ahora te lo digo,
aunque el reloj se haya parado
y no haya plazo para un beso.
Hubiese dicho lo que dije,
hubiese hecho lo que haría
cualquier persona con entrañas.
Yo te devuelvo lo que es tuyo,
yo te devuelvo lo que es mío,
mas dame lágrimas que afloren.
Es duro, duro como piedra,
como los mármoles de tumbas
que nos ocultan lo podrido.
No me podrás negar la vida,
no me podrás negar el llanto,
no me podrás negar mi mundo.
El daño ya se curará,
el daño solo es pasajero,
pero tu amor no me regresa.
Dame las fuerzas necesarias,
para decirte, que te quiera
en un susurro silencioso.
Me muero como nadie muerto,
me muero como yo lo haría,
en un silencio que no acaba.
En el silencio nuestra muerte,
es el silencio, ese silencio,
ese silencio, silencioso.
Pero dijiste que querías
volver al mundo del pasado
y por volver no decepciono.
Han vueltos besos, y el silencio
se pudre bajo el duro mármol
que separaba nuestras almas.
Quizá el olvido acabe todo,
quizá no sea más que un sueño
este vivir en que no vivo.
Quizá te hubiera yo querido
mas no supimos, no supiste
feliz hacernos suficientes.
Te prometía que te quiero,
luego rompía mis promesas
aunque después me retractaba.
No repetimos lo pasado,
aunque supimos todo desde
entonces, todo lo que dimos.
Recordaría todo el mundo
que lo dejamos incompleto
fundado en sueños y cristales
Yo te quería, no lo niegues,
o yo quería que te quiera
pero jamás dejaste hacerlo.
Yo mentiría si dijese
que en el silencio me moría,
en tempestades iracundas.
Pero, yo ahora te lo digo,
aunque el reloj se haya parado
y no haya plazo para un beso.
Hubiese dicho lo que dije,
hubiese hecho lo que haría
cualquier persona con entrañas.
Yo te devuelvo lo que es tuyo,
yo te devuelvo lo que es mío,
mas dame lágrimas que afloren.
Es duro, duro como piedra,
como los mármoles de tumbas
que nos ocultan lo podrido.
No me podrás negar la vida,
no me podrás negar el llanto,
no me podrás negar mi mundo.
El daño ya se curará,
el daño solo es pasajero,
pero tu amor no me regresa.
Dame las fuerzas necesarias,
para decirte, que te quiera
en un susurro silencioso.
Me muero como nadie muerto,
me muero como yo lo haría,
en un silencio que no acaba.
En el silencio nuestra muerte,
es el silencio, ese silencio,
ese silencio, silencioso.
Pero dijiste que querías
volver al mundo del pasado
y por volver no decepciono.
Han vueltos besos, y el silencio
se pudre bajo el duro mármol
que separaba nuestras almas.