Sira
Poeta fiel al portal
Como algodón de azúcar
"Como un niño entre mis brazos",
eso me recordaste, querido mío,
mientras contra mi pecho liviano
yo te mecía y acunaba.
Con tus manos inquietas,
con tu boca hambrienta
y con tus medias palabras susurradas.
Con tus promesas pueriles
henchidas de alabanzas.
Cuando tus labios me buscaron,
abiertos y desesperados,
yo te permití la entrada;
si bien con una ceja enarcada
y riendo, coqueta, por lo bajo.
Ahora no transcurre ni un día
sin tus insistentes llamadas
y yo, por toda respuesta,
aún me sonrío todavía
pues tanto galanteo amanerado
me parece demasiado superfluo y vano.
A pesar de todo, he de confesarte algo:
y es que, a la sombra de mi almohada,
tanta niñería se me antoja,
pero sólo de cuando en cuando,
como una golosina apetitosa
tan irresistible como edulcorada.
"Como un niño entre mis brazos",
eso me recordaste, querido mío,
mientras contra mi pecho liviano
yo te mecía y acunaba.
Con tus manos inquietas,
con tu boca hambrienta
y con tus medias palabras susurradas.
Con tus promesas pueriles
henchidas de alabanzas.
Cuando tus labios me buscaron,
abiertos y desesperados,
yo te permití la entrada;
si bien con una ceja enarcada
y riendo, coqueta, por lo bajo.
Ahora no transcurre ni un día
sin tus insistentes llamadas
y yo, por toda respuesta,
aún me sonrío todavía
pues tanto galanteo amanerado
me parece demasiado superfluo y vano.
A pesar de todo, he de confesarte algo:
y es que, a la sombra de mi almohada,
tanta niñería se me antoja,
pero sólo de cuando en cuando,
como una golosina apetitosa
tan irresistible como edulcorada.
Última edición:
::