Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
¿Cómo amanecí? extrañándote,
¡qué preguntas las tuyas!...
No tengo otra respuesta que no sea esa
y mira que tengo opiniones divididas,
mi cama dice que aún no logra llenar tu espacio,
mi comedor perdió una silla por esperarte
y mi puerta cambió de llaves buscándote,
en espera de que vuelvas todavía.
La experiencia simplemente no sirve de nada,
al paso que voy, si acelero poco más me mato,
los libros y la cocina no pintan carcajadas
y hasta mandé a pulir el marco de tu retrato
para que no lo ensucien mis lágrimas.
Lo que nunca fue mío es siempre nuestro
tan nuestro como las flores del jardín,
tan mío como los besos de tus recuerdos
tan bonito como el amor que me hiciste sentir.
Prometo no enamorarme nunca más mientras esté vivo,
lo mío no puede ser llorarte así,
la noche ya no quiere dejarme rocío
para que no te sienta otra vez aquí.
Extrañandote... ¡qué preguntas las tuyas!
y mira que tengo opiniones divididas,
mi pijama ya no quiere vestirme si tú no me miras,
el despertador está feliz de ser útil
ahora que tus manos no me despiertan,
pero hay un corazón en el pecho
que no encuentra razón de vivir.
Y tú preguntando ¿cómo amanecí?...
¡qué preguntas las tuyas!...
No tengo otra respuesta que no sea esa
y mira que tengo opiniones divididas,
mi cama dice que aún no logra llenar tu espacio,
mi comedor perdió una silla por esperarte
y mi puerta cambió de llaves buscándote,
en espera de que vuelvas todavía.
La experiencia simplemente no sirve de nada,
al paso que voy, si acelero poco más me mato,
los libros y la cocina no pintan carcajadas
y hasta mandé a pulir el marco de tu retrato
para que no lo ensucien mis lágrimas.
Lo que nunca fue mío es siempre nuestro
tan nuestro como las flores del jardín,
tan mío como los besos de tus recuerdos
tan bonito como el amor que me hiciste sentir.
Prometo no enamorarme nunca más mientras esté vivo,
lo mío no puede ser llorarte así,
la noche ya no quiere dejarme rocío
para que no te sienta otra vez aquí.
Extrañandote... ¡qué preguntas las tuyas!
y mira que tengo opiniones divididas,
mi pijama ya no quiere vestirme si tú no me miras,
el despertador está feliz de ser útil
ahora que tus manos no me despiertan,
pero hay un corazón en el pecho
que no encuentra razón de vivir.
Y tú preguntando ¿cómo amanecí?...