roberto reyes guadron
Poeta recién llegado
Como cambias mis horizontes
Como llenas de color y vida
Aunque sea solo un instante
Con tu palabra y tu pensamiento
El recóndito mundo que me rodea.
Hasta la hojarasca quieta y vieja
Qué triste se seca en el alma.
Reverdece y hasta parece florecer
En el encanto de la pequeña aura
Que rodea todo mi viejo ser
La poesía lastimera y triste
Se vuelve benigna y suave
En el fondo de mi intelecto
Que se atrofia y se acongoja
En el fondo de todos mis pesares
Como cambias mis momentos
Con un soplo de tu pensamiento
Transformas el crisol de la amargura
En rayos vespertinos de luz y ternura
Disipas el azar de mis fantasmas
Mis lúgubres presagios encendidos
En frescas guirnaldas reconfortadas
Me transportas a detener la tierra
A volar y volar como el principito
A levantar los molinos del quijote
Y a soñar con la amada inmóvil
De Neruda, de Nervo y Campoamor.
Yo sé que solo fue un instante
Un ramalazo de luz, dulce e inquietante
Que de repente solo invento mi corazón
Y que en verdad, nada de lo que digo existe
Pero el crepúsculo cambio su color
La aurora donde al fin te encontré
Pareció sonreír con el rocío de la mañana
Y me regalo esta poesía llena de amor
Para tus ojos, para tus manos
Para tus sueños, para toda tu vida
Para que la lleves por siempre
Muy cerca de tu pequeño corazón
Y cuando sueñes, sueñes conmigo
Y me pienses, como quien más te amo
Como llenas de color y vida
Aunque sea solo un instante
Con tu palabra y tu pensamiento
El recóndito mundo que me rodea.
Hasta la hojarasca quieta y vieja
Qué triste se seca en el alma.
Reverdece y hasta parece florecer
En el encanto de la pequeña aura
Que rodea todo mi viejo ser
La poesía lastimera y triste
Se vuelve benigna y suave
En el fondo de mi intelecto
Que se atrofia y se acongoja
En el fondo de todos mis pesares
Como cambias mis momentos
Con un soplo de tu pensamiento
Transformas el crisol de la amargura
En rayos vespertinos de luz y ternura
Disipas el azar de mis fantasmas
Mis lúgubres presagios encendidos
En frescas guirnaldas reconfortadas
Me transportas a detener la tierra
A volar y volar como el principito
A levantar los molinos del quijote
Y a soñar con la amada inmóvil
De Neruda, de Nervo y Campoamor.
Yo sé que solo fue un instante
Un ramalazo de luz, dulce e inquietante
Que de repente solo invento mi corazón
Y que en verdad, nada de lo que digo existe
Pero el crepúsculo cambio su color
La aurora donde al fin te encontré
Pareció sonreír con el rocío de la mañana
Y me regalo esta poesía llena de amor
Para tus ojos, para tus manos
Para tus sueños, para toda tu vida
Para que la lleves por siempre
Muy cerca de tu pequeño corazón
Y cuando sueñes, sueñes conmigo
Y me pienses, como quien más te amo