LUMUGA 95
Poeta asiduo al portal
Fue mi alma incorrupta a parar a tu corazón,
No se si te acuñé una carga; te pido perdón.
Fueron tus ojos los que me avivaron el alma,
cuyas llamas ya extintas surgieron en calma.
Fue tu voz la que me guió por el oscuro sendero,
para una vez más, buscar sin éxito tu paradero.
Fue tu hermosura la que me envolvió en la locura.
¡Fue tu inocencia la que me mintió con ternura!
Me diste de beber cuando no tuve sed,
y ahora como araña y presa me tienes en tu red.
No me voy, no quiero y no me dejas ir.
Por egoísmo, a tu lado no me dejarás morir.
Dime por qué me cantaste al oído, sirena del norte,
dime por qué me metiste en este círculo sin corte.
¿Qué harás conmigo cuando ya te aburras?
Yo lo sé, me contarás la mentira que se te ocurra...
No se si te acuñé una carga; te pido perdón.
Fueron tus ojos los que me avivaron el alma,
cuyas llamas ya extintas surgieron en calma.
Fue tu voz la que me guió por el oscuro sendero,
para una vez más, buscar sin éxito tu paradero.
Fue tu hermosura la que me envolvió en la locura.
¡Fue tu inocencia la que me mintió con ternura!
Me diste de beber cuando no tuve sed,
y ahora como araña y presa me tienes en tu red.
No me voy, no quiero y no me dejas ir.
Por egoísmo, a tu lado no me dejarás morir.
Dime por qué me cantaste al oído, sirena del norte,
dime por qué me metiste en este círculo sin corte.
¿Qué harás conmigo cuando ya te aburras?
Yo lo sé, me contarás la mentira que se te ocurra...