No esperemos
que rayos de sol lluevan
sobre la endeble esperanza
y que de alguno de los dos,
cuando crezca, el orgullo tape.
Al almanaque
no se le caerán las penas solas;
paremos el taxi de las doce campanadas
y pensemos en besos que curan,
que alistan para amar.
Esos besos...
los de verdad,
los que imagino cuando hablas
en medio de la guerra de avanzar y avanzar
porque veo que la luz en tus pozos belicosos
no lleva herida mortal.
Como decirte que te amo
sin tu armado costado importunar.
Como decirte,
que ya no escucho tus frases de uñas tensas;
que me alienta sin freno tu boca
a saltearme el feriado de bronca
y que yo
sólo te quiero besar.