Antonio Javier Fuentes So
Poeta que considera el portal su segunda casa
Había quedado atrás mi risa,
tras la puerta ya cerrada
de un pasillo de instituto.
Y a veces asomaba, tímida.
Como sin derecho
a hacerse un hueco
en la cara de este gris personaje
envuelto en pena.
Y la noche era el refugio.
Y llegaste.
Rescataste a este náufrago
del mar de déjate llevar,
de la isla de poco importa
todo. Lo llevaste
a un rincón de tu salita,
Le enseñaste tus ojos
Sonreíste y se abrieron
las puertas que encerraban
su risa en un viejo
pasillo de instituto.
Y no hay luna
Que no quiera regalarte.
Y no le quedan besos para otra boca,
ni te quiero, ni te amo.
No le queda nada y ¿sabes?,
nada quiere.
¿Para qué quiere ya el aire?.
¿Y el agua?
¿Para qué quiere ya el agua?
Eres tú quien le da la vida.
tras la puerta ya cerrada
de un pasillo de instituto.
Y a veces asomaba, tímida.
Como sin derecho
a hacerse un hueco
en la cara de este gris personaje
envuelto en pena.
Y la noche era el refugio.
Y llegaste.
Rescataste a este náufrago
del mar de déjate llevar,
de la isla de poco importa
todo. Lo llevaste
a un rincón de tu salita,
Le enseñaste tus ojos
Sonreíste y se abrieron
las puertas que encerraban
su risa en un viejo
pasillo de instituto.
Y no hay luna
Que no quiera regalarte.
Y no le quedan besos para otra boca,
ni te quiero, ni te amo.
No le queda nada y ¿sabes?,
nada quiere.
¿Para qué quiere ya el aire?.
¿Y el agua?
¿Para qué quiere ya el agua?
Eres tú quien le da la vida.
Última edición: