Como el pájaro triste que habita en una jaula,
como el preso que pena la celda de castigo,
yo me siento un don nadie, tal vez un pobre maula,
pues soy de soledades la víctima y testigo.
Y vivo cual asceta que mora en los desiertos,
mis trinos son quejidos, tal vez gritos silentes,
explorando por mares las luces de los puertos
buscando en las tormentas faros intermitentes.
Yo quiero ver el cielo con un azul brillante
y respirar el eter de las altas montañas
sintiéndo que soy libre como el águila errante,
y ser protagonista de heroicas hazañas.
Quiero ser como el viento, que en libertad domina
o el resplandor del astro que a la tierra ilumina.
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