BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Donde habitan los labios dormidos
como pájaros recién conquistados
en las lenguas sin légamos de los niños
con cadencias externas de silencios omitidos.
Vuelan y refulgen como signos prohibidos
en la ebullición de una piedra o de un símbolo,
memoria de los espacios abiertos, en claridades
de lobo y de cuarzo.
Devoran mi mano la noche y sus estrellas,
dormitando como barriles crueles de formas opuestas,
soñando su eterna incidencia, sobre almanaques y fechas.
Yo voy lentamente soñándome, creándome.
Y en ese gesto que utilizo a diario, voy construyendo
mi propio personaje-.
como pájaros recién conquistados
en las lenguas sin légamos de los niños
con cadencias externas de silencios omitidos.
Vuelan y refulgen como signos prohibidos
en la ebullición de una piedra o de un símbolo,
memoria de los espacios abiertos, en claridades
de lobo y de cuarzo.
Devoran mi mano la noche y sus estrellas,
dormitando como barriles crueles de formas opuestas,
soñando su eterna incidencia, sobre almanaques y fechas.
Yo voy lentamente soñándome, creándome.
Y en ese gesto que utilizo a diario, voy construyendo
mi propio personaje-.