Rafael Chavez
Poeta adicto al portal
Caminaba la noche en el tejado,
maullando su amor nochesino,
en ronroneo con las estrellas,
complicidad con la luna.
Era la música del alma,
la que tocaba tu corazón;
mirando aquel lucero
en maullar de caricias.
Caminaba lenta la noche,
brincando de teja en teja,
con su canto como gata
dejaba su acento a la noche clara.
Timbraban las estrellas,
tú y yo como sempiternos
acariciamos las ideas,
dos gatos en el tejado.
Ronronea la melancolía,
la idea percibida,
amores que se dan,
mirando la luna de teja en teja.
maullando su amor nochesino,
en ronroneo con las estrellas,
complicidad con la luna.
Era la música del alma,
la que tocaba tu corazón;
mirando aquel lucero
en maullar de caricias.
Caminaba lenta la noche,
brincando de teja en teja,
con su canto como gata
dejaba su acento a la noche clara.
Timbraban las estrellas,
tú y yo como sempiternos
acariciamos las ideas,
dos gatos en el tejado.
Ronronea la melancolía,
la idea percibida,
amores que se dan,
mirando la luna de teja en teja.