Cómo hablar con un pueblo piadoso

carlos lopez dzur

Poeta que considera el portal su segunda casa
«¿Lo hay de veras? ¿Lo crees?»,
preguntan al poeta, al político, al ciudadano
de la calle, al hombre común y corriente,
y yo digo que sí... hay seres vivos en las comunidades,
seres completos, oyentes, receptivos, y el mundo
todavía no es una tumba que se ha comido el alma.

Lo que falta es la dyada, la mayéutica,
el diálogo, el coraje, no ya un fusil
en manos para que ellos salgan y se manifiesten.
Los honestos no matan, sólo necesitan
la sonrisa, persuación, alegría en medio
del tormento, el fin de la hostilidad,
la quiebra del miedo.

Los honestos sólo quieren que los abracen,
descubran, protejan con manos solidarias,
con almas que les nutran vibraciones
y los saque de la indiferencia diseñada
y las conductas de pequeñas ovejas que se esconden
y tiritan por tristezas calladas, cautelas obligadas
e inocuas. Por eso, para ellos, es mi canto épico
porque yo sé que sufren y no pierden el ser
que tienen, la bondad piadosa, la vida sencilla
de trabajo, la moral esencial que les fía
como un secreto, discreto como la fe
y la esencia de todos los secretos:
aún somos pueblo, aún comunidades,
aún los noblemente esperanzados.

«¿Cuántos quedan? ¿Cuánto son?
¿Qué ideología tienen?», preguntan al poeta,
al político, al ciudadano común y corriente,
que piensa que hay que correr a organizarlos
y meterles en la boca consignas de Arriba y Abajo.
No. No. Ellos son los que no funcionan así.
Ellos meditan primero. Los partidos ya están
llenos de los apresurados; cada cual con su venganza,
su interés mezquino; todos con su a ver qué
o qué saco, qué escaño da la mejor paga,
cómo advengo al poder y protejo a los míos.

Estoy hablando de otra gente,
la que desea el Bien Común, el bienestar
de todos, gente que no tiene partido,
pero les sobran las ganas de justicia,
gente que vive cercana a la violencia,
pero por paz hasta daría la mitad de sus vidas.
«¿Cómo hablar con ese pueblo piadioso?»,
es lo que el poeta pregunta; «¿quién hay a quien
importemos?», pregunta uno que pertenece
a ese pueblo, donde no hay pobres preferenciales
ni ricos explotadores, donde no hay ganapanes
ni profesionales manipuladores...

Estoy hablando de quienes van a dar,
no quienes piden; gente que distribuye su cosecha
y sabe que no todo puede ser para sí,
son los obreros de la Buena Vecindad.

De su cocina sacan un pan y es para el hambriento.
Por las ventanas llaman y te dan alimento
porque saben que sufren, si en escasez
muere otro; educan y nadie les pide que eduquen,
socorren y nadie les pide que socarran.

Son voluntarios en todo, no esperan la praxis
de las autoridades; no hay que llamar
a bomberos, si se quemara tu casa, no hay que rezar
por nadie si la ayuda está en sus manos.

Son proveedores; pero entienden que las luchas
no se libran solas, saben unir lo diverso,
tienen el secreto unitario de las voluntades.

Esto los hace grandes. Saben ser pueblo
más allá de los partidos, más allá de las agencias
o las instituciones, son autogestionanantes,
porque son compasivos; son inteligentes,
porque son coherentes; perciben las necesidades.

Se quejan aunque no los escuchen.
Consultan entre ellos... y, sin embargo,
contra ellos avanza en ira el adversario.
Siempre llega el poder: al bueno es a quien dan
por sospechoso, por acusable,
dizque crean el problema.
El victorioso es el que destituye, el extranjero que muerde,
el cobarde que lanza sus infamias
desde el anonimato, y ellos reciben la venia
para el chantaje, la coartada, el arreglo.

Llega el desregulador
con sus engaños y su legión los combate,
los divide, los devuelve a la pena
que inactiva. No es que traicionen.

Son otros. Ese pueblo está ahí, son muchos,
no unos cuantos. Sí, los hay.
Yo he visto, entre sombras del poder,
a los pueblos piadosos.

19-04-2000 / El libro de la guerra
 
Tremendo tema Carlos. Sabes por qué cuando preguntan a los poetas, políticos y ciudadanos si aún quedan pueblos piadosos, tú contestas que sí. Sencillamente amigo, porque tú eres poeta; y son los poetas y escritores quienes han salvado el amor por el prójimo que observamos en los pueblos. El constante trajinar de escritores y poetas descubriendo la historia y manifestándolo a través de sus poemas, escritos y canciones ha sido la salvación de la humanidad. Poetas como Cervantes, Neruda, Gabriel García Márquez, Alí Primera, Víctor Jara, Andrés Eloy Blanco y tantos y tantos más han dado a conocer la verdad histórica, las luchas de los pueblos oprimidos. Algunos han sido masacrados por transmitir esta verdad como en el caso de Víctor Jara en Chile, García Lorca y Miguel Hernández en España y quien sabe cuántos más.

Recuerdo que además de Andrés Eloy Blanco y Alí Primera, a los cuales escuchaba en el año 1973, también me inspiró una canción del grupo Quilapayum al que pertenecía Víctor Jara. La canción decía: "Miren como nos hablan del paraíso, cuando nos llueven balas como granizo. Qué dirá el Santo Padre que vive en Roma, pues le están destrozando a sus palomas. Miren como nos hablan de libertad, cuando nos atormentan la humanidad. El que ofició la muerte, como un verdugo, tranquilo está tomando su desayuno. Qué dira el Santo Padre.........". Debió ser esta canción el agua que rebosó el vaso, una vez asesinado Allende, para que también asesinaran a Víctor Jara en campos de concentración al igual que con muchos de los seguidores del referido Presidente.

Las palabras de esta canción me conmovieron infinitamente, aunque yo no tenía ideas revolucionarias ni militaba en ningún partido político, apenas tenía 17 años y recuerdo que solo voté una vez antes del año 2004 en que me decidí a votar en el Referéndum Presidencial para ratificar a Chávez. Cuando observé la descomposición de los medios y comprobé la verdadera intención que tenían luego del golpe y paros que tanto nos afectaron. Recordé esta canción de Víctor Jara, canción que yo tarareaba de vez en cuando y transmitía un poderoso mensaje, además de las canciones tan educativas y reflexivas de Alí Primera.

En fin amigo Carlos, los poetas y escritores han sido verdaderos héroes junto al pueblo porque se han enfrentado contra todas las barbaries.

Es genial todo tu poema Carlos, destacaré el siguiente párrafo como alusión a los poetas y pueblos:

"Estoy hablando de otra gente,
la que desea el Bien Común, el bienestar
de todos, gente que no tiene partido,
pero les sobran las ganas de justicia,
gente que vive cercana a la violencia,
pero por paz hasta daría la mitad de sus vidas.
«¿Cómo hablar con ese pueblo piadioso?»,
es lo que el poeta pregunta; «¿quién hay a quien
importemos?», pregunta uno que pertenece
a ese pueblo, donde no hay pobres preferenciales
ni ricos explotadores, donde no hay ganapanes
ni profesionales manipuladores...

Estoy hablando de quienes van a dar,
no quienes piden; gente que distribuye su cosecha
y sabe que no todo puede ser para sí,
son los obreros de la Buena Vecindad.

De su cocina sacan un pan y es para el hambriento.
Por las ventanas llaman y te dan alimento
porque saben que sufren, si en escasez
muere otro; educan y nadie les pide que eduquen,
socorren y nadie les pide que socarran.

Son voluntarios en todo, no esperan la praxis
de las autoridades; no hay que llamar
a bomberos, si se quemara tu casa, no hay que rezar
por nadie si la ayuda está en sus manos.

Son proveedores; pero entienden que las luchas
no se libran solas, saben unir lo diverso,
tienen el secreto unitario de las voluntades.

Esto los hace grandes. Saben ser pueblo
más allá de los partidos, más allá de las agencias
o las instituciones, son autogestionanantes,
porque son compasivos; son inteligentes,
porque son coherentes; perciben las necesidades".

Lindo poema amigo, recibe infinitos besos y abrazos de Dilia.
 
Tremendo tema Carlos. Sabes por qué cuando preguntan a los poetas, políticos y ciudadanos si aún quedan pueblos piadosos, tú contestas que sí. Sencillamente amigo, porque tú eres poeta; y son los poetas y escritores quienes han salvado el amor por el prójimo que observamos en los pueblos. El constante trajinar de escritores y poetas descubriendo la historia y manifestándolo a través de sus poemas, escritos y canciones ha sido la salvación de la humanidad. Poetas como Cervantes, Neruda, Gabriel García Márquez, Alí Primera, Víctor Jara, Andrés Eloy Blanco y tantos y tantos más han dado a conocer la verdad histórica, las luchas de los pueblos oprimidos. Algunos han sido masacrados por transmitir esta verdad como en el caso de Víctor Jara en Chile, García Lorca y Miguel Hernández en España y quien sabe cuántos más.

Recuerdo que además de Andrés Eloy Blanco y Alí Primera, a los cuales escuchaba en el año 1973, también me inspiró una canción del grupo Quilapayum al que pertenecía Víctor Jara. La canción decía: "Miren como nos hablan del paraíso, cuando nos llueven balas como granizo. Qué dirá el Santo Padre que vive en Roma, pues le están destrozando a sus palomas. Miren como nos hablan de libertad, cuando nos atormentan la humanidad. El que ofició la muerte, como un verdugo, tranquilo está tomando su desayuno. Qué dira el Santo Padre.........". Debió ser esta canción el agua que rebosó el vaso, una vez asesinado Allende, para que también asesinaran a Víctor Jara en campos de concentración al igual que con muchos de los seguidores del referido Presidente.

Las palabras de esta canción me conmovieron infinitamente, aunque yo no tenía ideas revolucionarias ni militaba en ningún partido político, apenas tenía 17 años y recuerdo que solo voté una vez antes del año 2004 en que me decidí a votar en el Referéndum Presidencial para ratificar a Chávez. Cuando observé la descomposición de los medios y comprobé la verdadera intención que tenían luego del golpe y paros que tanto nos afectaron. Recordé esta canción de Víctor Jara, canción que yo tarareaba de vez en cuando y transmitía un poderoso mensaje, además de las canciones tan educativas y reflexivas de Alí Primera.

En fin amigo Carlos, los poetas y escritores han sido verdaderos héroes junto al pueblo porque se han enfrentado contra todas las barbaries.

Es genial todo tu poema Carlos, destacaré el siguiente párrafo como alusión a los poetas y pueblos:

"Estoy hablando de otra gente,
la que desea el Bien Común, el bienestar
de todos, gente que no tiene partido,
pero les sobran las ganas de justicia,
gente que vive cercana a la violencia,
pero por paz hasta daría la mitad de sus vidas.
«¿Cómo hablar con ese pueblo piadioso?»,
es lo que el poeta pregunta; «¿quién hay a quien
importemos?», pregunta uno que pertenece
a ese pueblo, donde no hay pobres preferenciales
ni ricos explotadores, donde no hay ganapanes
ni profesionales manipuladores...

Estoy hablando de quienes van a dar,
no quienes piden; gente que distribuye su cosecha
y sabe que no todo puede ser para sí,
son los obreros de la Buena Vecindad.

De su cocina sacan un pan y es para el hambriento.
Por las ventanas llaman y te dan alimento
porque saben que sufren, si en escasez
muere otro; educan y nadie les pide que eduquen,
socorren y nadie les pide que socarran.

Son voluntarios en todo, no esperan la praxis
de las autoridades; no hay que llamar
a bomberos, si se quemara tu casa, no hay que rezar
por nadie si la ayuda está en sus manos.

Son proveedores; pero entienden que las luchas
no se libran solas, saben unir lo diverso,
tienen el secreto unitario de las voluntades.

Esto los hace grandes. Saben ser pueblo
más allá de los partidos, más allá de las agencias
o las instituciones, son autogestionanantes,
porque son compasivos; son inteligentes,
porque son coherentes; perciben las necesidades".

Lindo poema amigo, recibe infinitos besos y abrazos de Dilia.


Gracias, Dilia, saludos,
un abrazo,
carlos
 

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