jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
compra una isla desierta
-de preferencia en un paraje infestado de tiburones-
límpiala de chimpancés, burros, caballos, aborígenes
robinsones, viernes, tom hanks y demás bichos libidinosos;
en el centro de la isla, construye un búnker a 200 metros bajo tierra;
abastécelo de agua y provisiones para 50 años;
instala un dispositivo lector de retina a la entrada del búnker
programado para autodestruirse una vez que tu mujer
cruce el umbral y esté dentro;
despídete de tu mujer a la puerta del búnker y siembra luego
un centenar de minas terrestres por toda la zona alrededor;
cerca con una reja electrificada el perímetro del búnker,
y con una reja doblemente electrificada la primera reja,
y con tu puta madre electrificada todas las rejas que quieras;
antes de abandonar la isla, cerciórate de que no anda por ahi
el capitán nemo que puede deselectrificar tus cercas
desactivar tus minas y a tu puta madre
y horadar la plancha de titanio de 2 metros de espesor
que colocaste a la entrada de tu búnker
y bueno, felicidades, mi amigo, ya tienes lo que ni siquiera
el rey salomón y los 12 sabios de la antigua grecia
creyeron posible que hombre alguno pudiera tener: una mujer fiel
¿pero de qué te sirve, pendejo?