Angel Siniestro
Poeta recién llegado
Para que me diste alas
si sabías que caería como ICARO,
¡volé tan alto!, para que el sol de tu
arrogancia deshojara mis alas
como si fuesen una margarita...
Me ilusionaste, al invitarme
a cruzar tu océano
como una burbuja
atrapada en una corriente de aire...
y cuando logre la máxima altura
picaste la superficie con un beso,
con el beso etéreo de la muerte...
Solo Eolo fue testigo
de mi gran tragedia,
escudriño cada movimiento
como un morboso espectador,
contemplo con desdén
mi aparatosa caída
hacia el vacío de la amargura
que me destrozó por completo.
Y aunque mi cuerpo
esta hecho trizas,
mi alma sigue consiente,
!Continua cayendo!
día tras día
sin estrellarme siquiera
con el techo del infierno...
si sabías que caería como ICARO,
¡volé tan alto!, para que el sol de tu
arrogancia deshojara mis alas
como si fuesen una margarita...
Me ilusionaste, al invitarme
a cruzar tu océano
como una burbuja
atrapada en una corriente de aire...
y cuando logre la máxima altura
picaste la superficie con un beso,
con el beso etéreo de la muerte...
Solo Eolo fue testigo
de mi gran tragedia,
escudriño cada movimiento
como un morboso espectador,
contemplo con desdén
mi aparatosa caída
hacia el vacío de la amargura
que me destrozó por completo.
Y aunque mi cuerpo
esta hecho trizas,
mi alma sigue consiente,
!Continua cayendo!
día tras día
sin estrellarme siquiera
con el techo del infierno...