El día despertó, alcé mi mirada,
como gotas de lágrimas la lluvia
se deslizaba sobre el cristal,
¿El cielo también puede llorar?
Quieta me quede, observando
su tono gris, imaginando
cual sería la tristeza que aún así
no opaca su gran belleza.
Debajo de él, canto de aves
celebrando el agua caer,
la aridez de la tierra emprendía
el viaje por los torrentes a sus pies.
El color marrón del polvo
sobre las plantas del jardín
se escurría dejando relucir
el verde esperanza de la vida.
¿Cuántas lágrimas derramamos
como la lluvia escondiendo
el esplendor de la alegría?
¿Cuántos días nos vestimos de gris
ocultando la luz del alma?
¿Serán también mis lágrimas
como ese líquido vital
que te limpiará del polvo,
regará la tierra de tu corazón
y así florezca con la primavera
la semilla del amor?