Carlos Gabriel Plenazio
Gabriel varón gay enfermero
El espíritu fragante de la salvia,
se eleva danzando, el aire al esparcirse,
tras el sacrificio ígneo, al consumirse,
su perfume al alma enamorada alivia.
Mariposas rojas, bailan por las rosas,
mientras se aroma de olvidos, esta tarde,
tu corazón que dolido, también arde,
como la salvia encendida y vaporosa.
Un rezo no calma, llantos por la noche,
mientras la luna aúlla, en el negro velo,
como llora el lobo, su mas cruel desvelo.
Y el amante pena, herido de reproche,
un antiguo rito, salvia, ruego y cielo,
mariposas rojas y un eterno anhelo.
se eleva danzando, el aire al esparcirse,
tras el sacrificio ígneo, al consumirse,
su perfume al alma enamorada alivia.
Mariposas rojas, bailan por las rosas,
mientras se aroma de olvidos, esta tarde,
tu corazón que dolido, también arde,
como la salvia encendida y vaporosa.
Un rezo no calma, llantos por la noche,
mientras la luna aúlla, en el negro velo,
como llora el lobo, su mas cruel desvelo.
Y el amante pena, herido de reproche,
un antiguo rito, salvia, ruego y cielo,
mariposas rojas y un eterno anhelo.