MiguelEsteban
ÚNICO
Noche a tu velo de sosiego me entrego,
en tus ojitos de luna
me veo labrando la tierra
de este sentimiento despierto.
Acariciando los versos en el viento,
volviendo siempre al comienzo del latido,
y a dejar mi beso escrito.
El fuego complace nuestro apetito hermoso
y en tu piel me siento caminando el cielo.
En la soledad de mi cuarto
son tus recuerdos los que me hablan,
escucho tu voz allá de estas sombras,
tu sentir para mí mieles
con el saber que a mí me amas y me quieres.
En la noche se abren las flores más hermosas,
con timidez, nace su luz
y su sed proveniente de la oscuridad.
De lo simple encuentro tu esencia,
como barco que surca el océano de mis venas,
y esta sangre inyecta de azul sediento
de besos y firmamento.
Se cuela la luz por la ventana
y abrazo mi almohada pensando que eres tú,
la soledad se apodera de la calma,
te esfumas entre humo de cigarro
que dibuja tu silueta.
Tu imagen recorre mi interior
como droga que embriaga,
mientras encuentro inspiración en tu piel
de mariposa de seda,
lo bueno que no vives como ellas solo unos días,
si no que te tengo para disfrutarte una vida entera.
Son tus recuerdos los que me llaman en la noche
y lentamente me voy consumiendo sin sentir tu aliento,
a golpes de silencio el velo se destapa
y entra el sueño tierno.
A tu lado permanezco,
como el sol a su luz y el agua a su río.
A tu lado no siento frío
y si el amarillo aunque no sea mi color favorito
lo es por ser el tuyo,
amarillo de luz que desborda tu corazón.
Renuevo esta mi sangre dulce dama,
la flor blanca tu alma, pura la llama.
Y yo vi la noche del cielo en colores,
mientras mis ojos dudaban si la realidad
es lo que se ve,
o si hasta los insectos
tienen un mundo más hermoso para ellos en las luces.
El Castellano
en tus ojitos de luna
me veo labrando la tierra
de este sentimiento despierto.
Acariciando los versos en el viento,
volviendo siempre al comienzo del latido,
y a dejar mi beso escrito.
El fuego complace nuestro apetito hermoso
y en tu piel me siento caminando el cielo.
En la soledad de mi cuarto
son tus recuerdos los que me hablan,
escucho tu voz allá de estas sombras,
tu sentir para mí mieles
con el saber que a mí me amas y me quieres.
En la noche se abren las flores más hermosas,
con timidez, nace su luz
y su sed proveniente de la oscuridad.
De lo simple encuentro tu esencia,
como barco que surca el océano de mis venas,
y esta sangre inyecta de azul sediento
de besos y firmamento.
Se cuela la luz por la ventana
y abrazo mi almohada pensando que eres tú,
la soledad se apodera de la calma,
te esfumas entre humo de cigarro
que dibuja tu silueta.
Tu imagen recorre mi interior
como droga que embriaga,
mientras encuentro inspiración en tu piel
de mariposa de seda,
lo bueno que no vives como ellas solo unos días,
si no que te tengo para disfrutarte una vida entera.
Son tus recuerdos los que me llaman en la noche
y lentamente me voy consumiendo sin sentir tu aliento,
a golpes de silencio el velo se destapa
y entra el sueño tierno.
A tu lado permanezco,
como el sol a su luz y el agua a su río.
A tu lado no siento frío
y si el amarillo aunque no sea mi color favorito
lo es por ser el tuyo,
amarillo de luz que desborda tu corazón.
Renuevo esta mi sangre dulce dama,
la flor blanca tu alma, pura la llama.
Y yo vi la noche del cielo en colores,
mientras mis ojos dudaban si la realidad
es lo que se ve,
o si hasta los insectos
tienen un mundo más hermoso para ellos en las luces.
El Castellano