Siento que tu amor se devanece.
Sí, aquel que me juraste que era eterno,
que nunca moriría.
Y yo, tonta enamorada,
pensé que tus palabras eran oro
y puse entre tus manos mis caudales,
el amor más puro y dulce
que entre hombre y mujer pueda entregarse.
Pero tu con tus mentiras lo destrozaste,
como mariposa que se enreda entre zarzales.
Ahora dices que me quieres,
pero a mi ese amor ya no me vale
porque sé que tu mientes,
y mañana, seguro,
rondarás otros portales.
Sí, aquel que me juraste que era eterno,
que nunca moriría.
Y yo, tonta enamorada,
pensé que tus palabras eran oro
y puse entre tus manos mis caudales,
el amor más puro y dulce
que entre hombre y mujer pueda entregarse.
Pero tu con tus mentiras lo destrozaste,
como mariposa que se enreda entre zarzales.
Ahora dices que me quieres,
pero a mi ese amor ya no me vale
porque sé que tu mientes,
y mañana, seguro,
rondarás otros portales.
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