IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Como niños pequeños,
nos vemos atraídos a la ingenuidad,
nos conmueve nunca lo ajeno,
nos moviliza el hambre esencial,
como niños pequeños,
lloramos ante el placer, por quererlo nuestro,
comemos del pastel, sin respetar porciones,
nos dejamos llevar por los estímulos,
nunca nos percibimos faltos de razón,
porque a la razón no la buscamos,
porque al corazón no lo comprendemos,
buscaremos eternamente la completitud,
aún sin alcanzar la felicidad,
entenderemos, tarde, que nunca fuimos felices.
nos vemos atraídos a la ingenuidad,
nos conmueve nunca lo ajeno,
nos moviliza el hambre esencial,
como niños pequeños,
lloramos ante el placer, por quererlo nuestro,
comemos del pastel, sin respetar porciones,
nos dejamos llevar por los estímulos,
nunca nos percibimos faltos de razón,
porque a la razón no la buscamos,
porque al corazón no lo comprendemos,
buscaremos eternamente la completitud,
aún sin alcanzar la felicidad,
entenderemos, tarde, que nunca fuimos felices.