Jose Anibal Ortiz Lozada
Poeta adicto al portal
Cómo no amarte si cada día naces nueva,
como la luna que renueva su ciclo y su destello,
cómo no perderte en cada curva que revela,
tu cuerpo, mapa celeste bajo mi dedo.
Cómo no amarte, con esa boca que promete
mares y tempestades bajo un cielo de caricias,
con esa mirada que profundiza más que el poeta
en su tormenta, más que la tierra en sus delicias.
Cómo no sentir, cuando caminas, que el mundo
se vuelve un lienzo pintado con los colores de tu risa,
y que la noche solo quiere ser profundo
eco de tu voz, canción que nunca se desliza.
Tu piel, ese trigo que al viento susurra,
tu voz, esa música que las olas envidian,
y tus ojos, esos abismos donde la luz se ofusca,
me dicen, amor, que en ti la vida inicia.
Cómo no escribirte, si en cada línea te deseo,
cómo no soñarte, si en cada sueño eres mía,
en cada verso te llamo y te creo,
en cada palabra te vuelvo poesía.
Tus manos son dos palomas en vuelo,
tu aliento, la brisa que el amanecer anuncia,
cómo no amarte, si verte es ver el cielo,
y perderte en ti es encontrar la única lumbre.
Cómo no amarte, si cada día naces nueva,
en ti renacen todas las primaveras del mundo,
en cada gesto, cada mirada que eleva,
este amor, vasto como el mar, profundo.
como la luna que renueva su ciclo y su destello,
cómo no perderte en cada curva que revela,
tu cuerpo, mapa celeste bajo mi dedo.
Cómo no amarte, con esa boca que promete
mares y tempestades bajo un cielo de caricias,
con esa mirada que profundiza más que el poeta
en su tormenta, más que la tierra en sus delicias.
Cómo no sentir, cuando caminas, que el mundo
se vuelve un lienzo pintado con los colores de tu risa,
y que la noche solo quiere ser profundo
eco de tu voz, canción que nunca se desliza.
Tu piel, ese trigo que al viento susurra,
tu voz, esa música que las olas envidian,
y tus ojos, esos abismos donde la luz se ofusca,
me dicen, amor, que en ti la vida inicia.
Cómo no escribirte, si en cada línea te deseo,
cómo no soñarte, si en cada sueño eres mía,
en cada verso te llamo y te creo,
en cada palabra te vuelvo poesía.
Tus manos son dos palomas en vuelo,
tu aliento, la brisa que el amanecer anuncia,
cómo no amarte, si verte es ver el cielo,
y perderte en ti es encontrar la única lumbre.
Cómo no amarte, si cada día naces nueva,
en ti renacen todas las primaveras del mundo,
en cada gesto, cada mirada que eleva,
este amor, vasto como el mar, profundo.