Jose Anibal Ortiz Lozada
Poeta adicto al portal
La luz del mediodía se descompone en verbos
y tu nombre es un teorema intraducible
que se multiplica en mis costillas.
Invento un alfabeto de sombras
para descifrar la geometría de tu risa,
pero el mapa de tu voz
es un río que naufraga en espejos.
¿Cómo no amarte si hasta el silencio
tusurra en código binario
cuando caminas?
Si el tiempo se pliega en tu ausencia
como un verso sin métrica,
como un relámpago domesticado
en la jaula de mis horas.
Amarte es un error de sintaxis:
la sangre escribe en cursiva
y el horizonte se borra
con tinta de eclipse.
Tu piel contiene la física del azar,
los fractales de un suspiro
que desordena las estrellas.
Niego tu latido
y el vacío responde
con ecuaciones de ceniza.
No eres ni la pregunta ni el eco:
eres el paréntesis que incendia
todas las respuestas.
y tu nombre es un teorema intraducible
que se multiplica en mis costillas.
Invento un alfabeto de sombras
para descifrar la geometría de tu risa,
pero el mapa de tu voz
es un río que naufraga en espejos.
¿Cómo no amarte si hasta el silencio
tusurra en código binario
cuando caminas?
Si el tiempo se pliega en tu ausencia
como un verso sin métrica,
como un relámpago domesticado
en la jaula de mis horas.
Amarte es un error de sintaxis:
la sangre escribe en cursiva
y el horizonte se borra
con tinta de eclipse.
Tu piel contiene la física del azar,
los fractales de un suspiro
que desordena las estrellas.
Niego tu latido
y el vacío responde
con ecuaciones de ceniza.
No eres ni la pregunta ni el eco:
eres el paréntesis que incendia
todas las respuestas.