Bolivar F. Martinez
Poeta adicto al portal
Como nunca pensé
Amé tu piel de seda, tu obscura cabellera y tus pies tan bonitos.
Llegaste a mí como una primavera, que aun sin merecerla
me otorgara la vida.
Crepúsculos arcanos te llamaron un día, amor,
y al cúmulo de sueños entre tus y mis manos.
Hoy te busco en las sombras, en las rosas y espinas,
en los cantos y risas, en los gritos y llantos.
Tu silencio lastima y mi rezo se eleva por buscar a tu oído,
entre espacios ignótos y entre sitios lejanos.
Y a mi costado hay frío y terribles ausencias.
No hay el suave suspiro que escuchara por años.
Y mi almohada trasmina la tormenta del alma,
unida a tus olores, eflúvios de tu esencia de reposos en calma.
La luz de tu presencia la extraño tanto, tanto,
como nunca pensé que mi mente lo hiciera.
Amé tu piel de seda, y tu gris cabellera, y tus pies tan bonitos.
Amé tu piel de seda, tu obscura cabellera y tus pies tan bonitos.
Llegaste a mí como una primavera, que aun sin merecerla
me otorgara la vida.
Crepúsculos arcanos te llamaron un día, amor,
y al cúmulo de sueños entre tus y mis manos.
Hoy te busco en las sombras, en las rosas y espinas,
en los cantos y risas, en los gritos y llantos.
Tu silencio lastima y mi rezo se eleva por buscar a tu oído,
entre espacios ignótos y entre sitios lejanos.
Y a mi costado hay frío y terribles ausencias.
No hay el suave suspiro que escuchara por años.
Y mi almohada trasmina la tormenta del alma,
unida a tus olores, eflúvios de tu esencia de reposos en calma.
La luz de tu presencia la extraño tanto, tanto,
como nunca pensé que mi mente lo hiciera.
Amé tu piel de seda, y tu gris cabellera, y tus pies tan bonitos.