Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tomo el desayuno entre tu cama
y te pido la blusa para ponerla de mantel,
con la verdadera intención de observarte esta mañana
y fijar mis pupilas en tu piel.
Me sirvo un trago de café para aparentar,
cuando en realidad estoy mirando de reojo
esa desnudez que pone antojo
a mis labios que te besan otra vez.
Hace frío fuera de esta habitación,
tanto frío que los vidrios se empañaron,
mientras mis manos corren en tu dirección
para tapar esos planetas que has mostrado.
Tiro abajo de la cama el café junto a los platos
y te beso aún con dulce entre la boca
esperando que tu lengua seductora
se decida de una vez a hacerme estragos.
Esta madrugada amerita que te quiera
como si fuera la primera vez,
la poca seriedad que ya nos queda
abre la puerta para dejarnos desayunarnos a placer.
Hace frío fuera de esta habitación
mientras siento que mis manos prenden llama,
abrázame que tengo la intención
de enseñarte a sonrojar a la ventana.
y te pido la blusa para ponerla de mantel,
con la verdadera intención de observarte esta mañana
y fijar mis pupilas en tu piel.
Me sirvo un trago de café para aparentar,
cuando en realidad estoy mirando de reojo
esa desnudez que pone antojo
a mis labios que te besan otra vez.
Hace frío fuera de esta habitación,
tanto frío que los vidrios se empañaron,
mientras mis manos corren en tu dirección
para tapar esos planetas que has mostrado.
Tiro abajo de la cama el café junto a los platos
y te beso aún con dulce entre la boca
esperando que tu lengua seductora
se decida de una vez a hacerme estragos.
Esta madrugada amerita que te quiera
como si fuera la primera vez,
la poca seriedad que ya nos queda
abre la puerta para dejarnos desayunarnos a placer.
Hace frío fuera de esta habitación
mientras siento que mis manos prenden llama,
abrázame que tengo la intención
de enseñarte a sonrojar a la ventana.